El Correo de Burgos

El comercio afronta el reto de reinventarse y sobrevivir

En diez años se han perdido 585 comercios, una quinta parte con más de tres empleados / Los comerciantes quieren «reinventarnos, apostar por el trato personal, ver el negocio on line como una oportunidad» pero con una regulación que los proteja

En la calle San Lorenzo el tapeo gana lo que pierde el comercio.-RAÚL OCHOA

En la calle San Lorenzo el tapeo gana lo que pierde el comercio.-RAÚL OCHOA

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Hace diez años las calles del casco histórico y las principales vías de Gamonal bullían a nivel comercial. Era la ubicación de muchos de los centros de venta al por menor que en la provincia alcanzaban los 4.320 establecimientos, sin contar los dedicados al motor. Diez años después la situación es completamente diferente. El Directorio de Empresas del Instituto Nacional de Estadística cifra en 4.320 el número de establecimientos, con sede física en la provincia o fuera, dedicados a esta actividad. La cifra supone un descenso del 12% en estos diez años con 585 comercios menos.

La crisis dejó bolsillos más vacíos para gastos superfluos y la necesidad de mirar las cuentas a la hora de la compra de primera necesidad. Ahí los grandes distribuidores con capacidad para ajustar precios por sus volúmenes de pedidos tomaron ventaja. Se gestó así la tormenta perfecta que ha acabado por una década en rojo en la provincia en cuanto a espacios comerciales donde sólo se ha mejorado la actividad en 2012 con ocho nuevos establecimientos y en 2017 que, con la apertura de diversas franquicias, sumó 15 negocios más dedicados a la venta.

Una situación que va por barrios. «Hace una década en la capital se gestaron dos espacios con gran afluencia comercial como fue el centro histórico y Gamonal donde muchos tenían su casa pagada y había muchas parejas jóvenes con empleo... Eso ha cambiado y ha hecho que el mapa en la ciudad varíe», explica Javier Vesga desde la Federación de Empresarios del Comercio (FEC) de Burgos.

Evolución por calles

Una situación que el Sistema de Información Geográfica (SIG) deja claro. Analizando diferentes calles muestra como en el centro Laín Calvo sigue manteniendo su dinamismo comercial mientras la plaza Huerto del Rey se dedica especialmente a la hostelería.

En otras zonas como la calle San Lorenzo el tapeo y la restauración gana prácticamente lo que pierde el comercio. Las tiendas han pasado de 12 a seis (el dato del SIG se refiere a 2017) mientras que bares y restaurantes han pasado de 11 a 16. La calle Almirante Bonifaz pierde tres negocios dedicados a la venta aunque la mitad han cambiado el cartel mientras que la hostelería, inexistente en 2008 se ha introducido ya en este área con dos nuevos negocios.

San Juan sigue siendo un eje eminentemente hostelero mientras que el comercio ha caído de 43 a 38 negocios y la calle de la moneda ha mantenido su tradición comercial aunque con traspasos y cambios de nombre. En cuanto a la calle Santander parece destinada a la actividad de venta especializada en la joyería y el comercio amplia terreno al pasar de 28 a 33 establecimientos donde crecen los dedicados al sector hostelero pero caen otras actividades.

La situación en la calle Vitoria sigue siendo eminentemente comercial. A lo largo de este eje principal de la ciudad desde el centro hasta Gamonal se cuenta con seis comercios más al pasar de 122 a 128. Y aunque el sector de hostelería se mantiene estable, con nuevas aperturas en sustitución de negocios clásicos de la ciudad lo que más crece son otras actividades como entidades financieras, servicios empresariales, estéticos y de salud.

En este ámbito se ha pasado de los 158 negocios a los 193. Por contra, Eladio Perlado pierde empuje comercial (de 61 en 2008 a 56 en 2017) y crece ligeramente el hostelero y otras actividades. Donde la restauración ha ganado peso ha sido en la calle Santiago. Allí, se ha pasado de 19 negocios de hostelería en 2008 a los 32 en 2017. También se mantiene ligeramente al alza la actividad comercial al pasar de 46 a 49 a costa de locales destinados a otras actividades que han perdido seis negocios hasta situarse en 33. Donde sube el comercio es en Francisco Grandmontagne al pasar de 46 a 50 manteniéndose la actividad hostelera.

Así, mientras otros negocios remontan la década de crisis el comercio sigue inmerso en una destrucción de negocios. Entre quienes ocupan el espacio urbano que dejan los comercios están los servicios a la persona como odontológicos o de belleza pero, especialmente, el sector hostelero.

«Hay un boom en hostelería que tuvo dos momentos clave con la llegada de tabernas urbanas que obligó a renovarse a los de siempre pero también por la capitalidad gastronómica», explica Vesga. Reconoce que «han sabido hacerlo muy bien, han sabido reinventarse, tienen personal formado, cuentan con una escuela de hostelería de donde nutrirse de profesionales cualificados y tienen un empujón mediático tremendo porque todos los canales tienen su programa culinario que genera público».

De ahí que entienda que «al ser dos tipos de negocios con una fuerte carga de horas de trabajo y de esfuerzo se tengan más confianza en la hostelería», señala.

Caminos a seguir

Así que al comercio le toca reinventarse. De esta manera explican que frente a las compras por internet donde el gasto a golpe de click tiene un asesoramiento mínimo. Así que «cuando llega el paquete no siempre es lo que parecía en la foto» y frente a eso «nosotros asesoramos, conocemos al cliente, lo que le gusta, lo que necesita y si hay algún problema vuelve y se le escucha, se le cambia...», afirma Vesga.

A esa fortaleza del «trato cercano y personalizado» hay que sumar la necesidad de conjugar el negocio off line con el on line. «Es el presente y en la FEC trabajamos por que los asociados aprendan a convivir con ambas versiones del comercio porque la presencia on line nos puede granjear una visita a la tienda para comprar el producto ante una clientela que cada vez tiene menos tiempo libre».

La misma regla que siguen para la lucha contra los grandes negocios y franquicias que son las que principalmente ocupan los locales vacíos en el centro pero también plantean su incorporación en la ciudad.

Proteger al pequeño

Ante este empuje de las grandes empresas desde el comercio de proximidad apuestan por una regulación que equipare su situación a la de las grandes firmas. «No podemos jugar con las mismas reglas del juego, necesitamos una regulación que proteja al pequeño comercio frente a la gran distribución».

Una cuestión que va más allá de los propios comerciantes. «El asentamiento de grandes firmas extranjeras o franquicias hace que el dinero de los burgaleses se vaya fuera, una vez que se abonan las nóminas y demás ese dinero desaparece, en cambio el del pequeño comercio se reinvierte en su entorno creando riqueza en la ciudad pero también una imagen de ciudad lejos de la estandarización de los centros donde se suceden las franquicias con la misma imagen de tienda», explica.

Por ello no ven positiva para la ciudad los grandes parques comerciales que, cuentan, ya han arrasado con el pequeño comercio en Valladolid.

Sobredimensionado

En esta reducción de gasto, competencia on line y bolsillos menguados se une el interés de hasta cuatro proyectos por implantar grandes parques comerciales en Burgos: los de Ten Brinke y Bogaris en Villalonquéjar, Inbisa en Villafría y la antigua automoba en la zona del Corte Inglés que, a su vez, aspira a ampliar sus instalaciones. De todos ellos no ha habido noticia en el Ayuntamiento en el último año a excepción de la propuesta de Ten Brinke donde a finales de noviembre abrirá un Bricomart.

Una nube de propuestas que «está sobredimensionada porque Burgos no tiene ni la población ni la renta per cápita para soportar esos desarrollos», explican desde la FEC. Apuntan que un ejemplo es que «no se materializan acuerdos con las marcas porque no lo ven claro», señala Vesga quien añade que en el parque comercial de Río Shopping-Ikea en Valladolid donde miden la procedencia del cliente, la afluencia de burgaleses ha caído.

Tampoco ayudan, especialmente frente a la competencia del comercio on line, ideas «peregrinas» como la de cobrar por probarse las prendas. «Es algo que ya se intentó en el SoHo en Manhattan para cuando empezó Amazón y fue mal, no funcionó», señala. Otra cosa son asesoramientos y estudios que puedan acabar o no en venta «es un valor añadido».

Otro camino erróneo es abrir más horas. «No significa que vendas más. En Madrid abren fines de semana y festivos y no hay más ventas que a diario». Una medida que, también, choca con el tipo de negocio, generalmente autónomos. «Abrir más, como hacen los grandes locales con mucho personal supone restar conciliación familiar a los dueños de un negocio que, generalmente, es la propia familia», destaca.

Una realidad de la que hablan las cifras. El Dirce refleja que el 49% de los comercios de la provincia no tienen asalariados y el 36% tienen de uno a dos trabajadores. De esta manera 3.700 negocios están directamente gestionados por sus empresarios o cuentan con poco personal. De hecho el segmento que más ha caído son aquellos negocios con entre tres y cinco trabajadores que ha caído en la última década un 22%.

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