El Correo de Burgos

LA ESPUELA / Belén Marticorena

«En el turno de oficio he tenido a los mejores y peores clientes»

Alumbrada en el revolucionario 68, su vida ha transcurrido entre Burgos y Galicia, de donde son sus padres y ha pasado veranos de locura. Tras estudiar Derecho en la Universidad de Burgos, montó un despacho con dos amigas. De aquello han pasado 25 años. Abogada especializada en familia, lleva los papeles del gremio de comerciantes del casco histórico desde su creación. Asus 50 años, se mira en el espejo y siente que le gusta su vida, mucho. Se sabe afortunada

Belén Marticorena es gerente de la Asociación Centro Burgos.-ISRAEL L. MURILLO

Belén Marticorena es gerente de la Asociación Centro Burgos.-ISRAEL L. MURILLO

Publicado por
ALMUDENA SANZ
Burgos

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Pregunta- Si Gardel dice que 20 años no es nada, 25 son...

Respuesta- Soy tan optimista que pienso que es un nuevo comienzo. Es el momento de parar, reflexionar e intentar buscar cosas nuevas. Significa renovar la ilusión y la motivación.P.- ¿A qué dulce recuerdo vive con el alma aferrada?

R.- (Ríe). A mis veraneos en Galicia. Eran muy salvajes. Me iba por las mañanas con mis amigas, por aquellos bosques y campos, y no volvía hasta la noche. ¡Y no soy nada rural! ¡Y sin tacones!P.- ¿Es más paciente en el turno de la pescadería o en el de oficio?

R.- En el de oficio. Ahí ves la realidad de la sociedad. Los mejores y los peores clientes los he tenido en el turno de oficio. Ha habido gente maravillosa, que, a pesar de su problemática, me ha sorprendido y me ha enseñado generosidad, amistad, amor y entrega a los demás, y hay un porcentaje de clientela muy conflictiva con la que aprendes mucho de la vida.P.- ¿Y en el turno de la pescadería qué aprende?

R.- No voy a la pescadería (ríe). De la intendencia se ocupa mi chico. Yo vivo en una pareja igualitaria en todos los sentidos y, además, él se lleva mejor en la cola con las de la cola.P.- ¿Qué superpoder tiene cuando se pone la toga?

R.- (Ríe). El de sentir que nada me puede hacer daño.P.- ¿Sabe más el abogado por viejo que por diablo?

R.- No, es un conjunto. Hay compañeros que tienen el don desde un principio, que ven la estrategia de defensa clara, y luego es cierto que la edad te da un poso, una experiencia, unas tablas, muy importantes en sala. Pero yo sigo defendiendo a los jóvenes, su ilusión, que es importantísima y que luego se pierde un poco. Venir al despacho 25 años te quema, te agota, y sí echo de menos esa muchísima ilusión de cuando empiezas.P.- ¿Y de qué peca el joven leguleyo?

R.- Peca de temeridad, pero es que debe ser así, y también de ver solo un lado. Cuando empiezas crees que tú tienes la razón, con la experiencia te das cuenta de que siempre el otro lleva algo, aunque sea un mínimo, de razón y todo se puede defender.P.- ¿El matrimonio es la principal causa de divorcio?

R.- No (ríe). Las relaciones humanas las complicamos mucho. El matrimonio es un documento que te da muchas garantías y muchos derechos, sobre todo a los menores. Si tienes hijos es una cuestión de responsabilidad, pero incluso no teniéndolos, la realidad es que firmar el documento no estropea nada, son otras cuestiones muy diversas y muy profundas las que causan las rupturas.P.- Abogada especializada en propiedad horizontal. ¿Tengo que poner los dos rombos?

R.- (Ríe). Soy más abogada de familia. La propiedad horizontal es una herencia de mi hermano. Suena muy bonito, de ponerse a hacer cosas muy interesantes, pero en realidad tiene que ver con las comunidades de propietarios, que no dejan de ser una familia.P.- Cuándo dijo excusatio non petita, accusatio manifesta...

R.- ¡Lo digo continuamente! Con mis amigos, mi pareja o mi familia. Cuando alguien empieza con el ‘es que...’. Las personas somos muy dadas a acusarnos, sentirnos culpable y dar explicaciones que no son necesarias. Hoy te estoy dando muchas innecesarias. Culpa manifiesta en algo (ríe).P.- ¿Cuándo pica pleitos le pone una pizca de sal o una cucharadita de azúcar?

R.- No soy agresiva, no soy el tipo de letrado que va a matar, creo que los argumentos y las razones hay que explicarlas, darlas de buenas maneras, la educación es importante siempre, pero en un juzgado especialmente porque la gente está muy nerviosa y es esencial no cebar el tema. La mayoría de los procesos no termina en el juzgado, sino en los despachos, hay que buscar las vías de solución amistosa para evitar el procedimiento. El juicio es la última solución.P.- ¿Cuándo es más de ley Belén Marticorena?

R.- Cuando estoy con mis amigos. Soy más yo misma. Todos hacemos un papel diario muy cansado, y en el trabajo más, y además yo en el despacho recibo problemas todo el rato.P.- ¿Y cuándo deja de serlo?

R.- Cuando me siento incómoda con alguien me cubro de defensas.P.- ¿Cuándo está de rebajas un abogado?

R.- (Ríe). ¡Siempre! ¡Si no nos pagan! Siempre nos acomodamos mucho a la situación personal de nuestros clientes, al margen del turno de oficio, que es nuestra aportación social.P.- ¿La calle de la Amargura es la de moda en el comercio burgalés?

R.- No, es la de los intrépidos. El comercio es valiente. En estos 25 años, la transformación del comercio ha sido tremenda y siempre en contra del pequeño y que estén aún ahí, luchando, con perspectivas de cambio, es para aplaudir. No me creo que nos guste tratar solo con máquinas. No podemos perder la socialización, estar uno enfrente del otro, quedar para ir de compras, tener una experiencia, probarte, a ser posible sin que te cobren (ríe)... Si esto se acaba, pierde la ciudad.P.- ¿Qué político está de stock continuamente?

R.- ¿Voy a tener que hablar de los políticos?P.- Si quiere...

R.- He perdido mi fe y mi confianza en ellos.Me parecen sectas. Se han montado un negocio en el que tienen puestos de trabajo para todos, cuando salen unos, entran otros. Nos respetan muy poco al ciudadano de a pie. Tampoco creo en el voto de las bases, nos tienen que mandar profesionales, cuando voy al médico quiero un profesional, cuando voy al abogado quiero un profesional y cuando quiero que me gestionen un estado, también. Ese es el problema. Es horroroso la cantidad de gente que nos vende humo.P.- ¿Qué le han hecho a las bolsas para que se suban por las paredes?

R.- (Ríe). Teníamos que hacer algo para que se viese que llevamos 25 años. Haces muchas campañas, pero todas pasan. No sé qué nos queda por hacer. Lo de subir las bolsas es reivindicativo y de visibilización, no solo para el ciudadanos, que quizás sí está orgulloso de lo que ve, o para el turista, sino a modo de mensaje para los propios comerciantes, que la gente vea que existen.P.- De feria en feria, cual titiritera, ¿qué sueños y qué miserias canta?

R.- Sueño con un Burgos diferente. Tenemos poco entusiasmo, debemos ser más valientes, ambiciosos, protestones. No sé qué nos ha ocurrido, nos hemos quedado en ciudad tradicional y recogida. Hay que volver a otros siglos y abanderar la idea de que somos importantes, que la ciudad es maravillosa, que tiene un centro como tarjeta de visita fantástica... De feria en feria, vendo mi ciudad sin complejos.P.- ¿Saltaría del sofá a la tele para ser protagonista de qué serie?

R.- Me encantaba Ally Mcbeal. Es un poco antigua, pero estaba cuando empecé a ejercer y me sentía muy identificada con su locura personal y profesional.P.- ¿Cuánto pinta la hija de un acuarelista?

R.- Nada (ríe). Cuando estudiaba se me daba bien el dibujo, era la artista de la casa, la que había heredado la vena de mi padre. Incluso él me animó a estudiar Bellas Artes, cuando dudaba entre Periodismo o Derecho. Pero, aunque mi padre pensase que tuviera el don, yo no lo creo.P.- ¿Qué fue de su agria polémica?

R.- ¿Cuál? Hemos generado varias. Una cuando me hice presidenta de los Jóvenes Abogados, era muy reivindicativa, queríamos un hueco en la abogacía, y, aunque tuvimos una agria polémica con el Colegio de Abogados, ahora están integrados y con una relación maravillosa. Y en el tema del comercio siempre estamos en el ojo del huracán, siempre tirando a favor de obra, porque soñamos con un Burgos diferente, avanzado, moderno, al que vengan más allá de para ver la Catedral. No se pueden poner tantas trabas a las pequeñas empresas, hay que facilitar, no digo regalar. Habrá agria polémica siempre que algo pare o agreda al comercio.

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