TROTABURGOS / SONCILLO
Gastronomía que enamora
La gran tradición ganadera, la cocina y la cercana cascada de ‘Las Pisas’ dotan a esta localidad de un gran atractivo turístico

Vista panorámica de la localidad burgalesa de Soncillo en el Valle de Valdebezana.-ISRAEL L. MURILLO
En el norte de la provincia de Burgos, en pleno valle de Valdebezana, se encuentra la localidad de Soncillo, un pueblo de gran tradición que desprende un aire montañés. En la localidad de Virtus, nombre araico, hubo poblamientos y fuerza romana que luego aprovecharon los Porres, linaje de la tierra, para su propia defensa. El pueblo se generó en la Edad Media como resultado del nuevo método de producción feudal. Se convirtió en el principal lugar de abastecimiento de alimentos, aceite, vino y otros muchos artículos, función comercial que ha perdurado hasta la actualidad.
En el siglo XV se formaron los primeros mercados y ferias de ganados que se celebraban dos veces al año: en la víspera del Corpus Christi y la otra víspera de la Ascensión. Los mercados se celebraban todos los miércoles del año, costumbre que se conserva aún a día de hoy. El núcleo rural cuenta con una gran arquitectura tradicional, de la que destacan las casas de características montañesas, con sillares en las esquinas, planta cuadrada o rectangular, tejados a cuatro aguas y galerías acristaladas. En el centro de su núcleo urbano destaca su plaza mayor porticada en la que se sitúa la Casa Consistorial, la cual se encuentra formada por arcos de medio punto y realizados por sillerías y mampostería.
La localidad que cuenta con un gran atractivo turístico celebra, debido a su gran tradición ganadera, el día de San Lucas, una de las ferias ganaderas más importantes de la comarca. Cuenta con la ruta por Valle de Valdebezana y Soncillo, un camino lineal con punto de partida en Soncillo y punto de llegada en Villabascones. Tiene una longitud de 4,7 kilómetros y salva un desnivel de 50 metros. El camino coincide con parte del trayecto del sendero GR 85, sigue el arroyo de la Gándara, hasta las cercanías de SanCibrián.
En los alrededores de Soncillo, se encuentra la cascada de ‘Las Pisas’, una coqueta cascada ubicada en un frondoso bosque de hayas. Son un conjunto de pequeños saltos de agua que finalizan con la fantástica vista de la cascada. Hay épocas del año en que puede estar completamente seca, por lo que es recomendable visitarla en otoño y épocas de fuertes lluvias y deshielo. Los colores del bosque junto al impresionante torrente que se encuentra al final del camino, hace que este pequeño rincón se merezca una visita.
El productor gastronómico más apreciado de todos los pueblos que se enclavan en el Valle del Valdebezana, y también por tanto de Soncillo son las setas de perrochico. Propio de la localidad, destacan las alubias blancas, patatas guisadas, carne de vacuno y todo lo derivado de la matanza del cerdo. La gastronomía de la zona nos ofrece todo tipo de verduras y legumbres. El postre llega en forma de ricos sobaos pasiegos y quesadas.
Se trata de un lugar muy bien comunicado y por cuya zona pasan varias carreteras que dan acceso tanto a Cantabria, como al País Vasco como a nuestra ciudad, Burgos. En la actualidad son cerca de 125 habitantes los que se concentran en Soncillo, de los casi 630 habitantes que componen el conjunto municipal. Soncillo también ha sido atractivo a cara de los vecinos de otras localidades como Tudanca, que en su día crearon el camino que une Ciudad de Bero, en Manzaneda, con su propia localidad para poder visitar los mercados de Soncillo y Villarcayo.