APERTURA AL TRÁFICO DE LA CALLE SANTANDER
«La calle no estaba más tranquila, estaba triste»
Los vecinos celebran recuperar el tráfico en la calle Santander, aunque hay quien prefiere la paz de no escuchar coches

Peatones en las aceras y ciclistas y vehículos por la calzada, ayer, el primer festivo abierto al tráfico.-RAÚL G. OCHOA
La primera jornada festiva, ayer 1 de noviembre, en la que quedó abierto al tráfico rodado la calle Santander desde el pasado mes de junio transcurrió con total normalidad.Los agentes de Policía Local que custodiaban las vallas, que indicaban el corte de tráfico junto a la avenida Arlanzón y en la misma entrada de la calle Santander, simplemente desaparecieron del lugar y los vehículos no dudaron, a pesar de una prohibición aplicada durante cuatro largos meses cada domingo y cada jornada festiva, de proseguir camino hacia el norte de la ciudad a través de esta vía.El pasado 3 de junio entró en vigor esta medida a través de un decreto que firmó el alcalde, Javier Lacalle, y este miércoles se suspendía la restricción reconociendo que la «semipeatonalización no había tenido especial protagonismo». El Ayuntamiento colocó a finales de mayo señalización vertical que advertía del cierre en domingos y festivos en varios puntos de las cercanías, pero todavía no ha tenido tiempo de retirarla.Entre las opiniones de los viandantes y las personas que trabajan en este calle también en festivo recogidas durante la mañana hubo posiciones a favor y en contra. Por ejemplo, Marisol y Juanjo, propietarios del kiosko de prensa ubicado en el número 1 de la avenida del Cid, aseguraron que «no veían ninguna utilidad a esta medida, ningún beneficio concreto para nadie y, por el contrario, muchas molestias para los vecinos de la zona». Juanjo, que conoce bien el tránsito que tiene esta vía, opinaba que la calle estaba «más triste que tranquila». Según añadió, «el comercio está cerrado los domingos y festivos y no hay locales de hostelería y la gente no le da por pasear sin más por aquí, es un lugar de paso hacia otras zonas y en verano solo veías a cuatro personas caminando por la acera en la que daba la sombra», opinaba este comerciante.Ayer jueves festivo, 1 de noviembre, consideraba que con la circulación de vehículos se notaba «más movimiento». Como única ventaja de esta medida, Juanjo señalaba que al dejar de pasar el tráfico se notaba un descenso del ruido importante.Una opinión parecía trasladaba a este periódico Iván Castilla, vecino de la calle Santander, y usuario de coche. «Reconozco que abrir las ventanas de casa un domingo y no escuchar coches era una maravilla», aseguró. Sin embargo, añadió que como conductor «pienso que las cosas se deben hacer mejor». En su opinión, la peatonalización de la calle San Lesmes hace unos años, con un solo sentido de circulación, entra en contradicción con la idea de pensar que se puede cerrar al tráfico la calle Santander. «La ciudad intramuros la puedes dejar peatonalizada por completo con acceso a transporte público y vehículos de emergencia y la calle San Lesmes la dejas como estaba con dos direcciones para llegar a la calle Vitoria y también hacia la plaza de España y tienes un casco histórico peatonal y, a la vez, un acceso a la ciudad para los vehículos, no como ahora que tenías que ir por el Castillo o hasta Hacienda para poder acceder desde el Cid a la plaza España, por ejemplo», comentaba este residente que conoce bien las quejas de otros vecinos.Así, señalaba que los que tenían aparcamiento en la zona de Cordón sí podían acceder en domingo y festivo, sin embargo a los que tenían tarjeta de residente de la ORA, que les corresponde aparcar en los primeros números de la avenida de Cid, tenían que dar la vuelta completa a la ciudad.Por su parte, Toñi Medina y Francisco Leal consideran que el peatón tiene que ganar espacio en las ciudades y aseguran que muchas veces los viandantes se ven acorralados con tanto vehículo. «Veo mejor una calle sin coches, menuda tranquilidad», expresaba Toñi Medina, que reside en Burgos por motivos de trabajo desde hace unos meses. «Soy de Barcelona y la verdad es que este tráfico de Burgos no es nada en comparación con nuestra ciudad», sostiene.El colectivo de los taxistas también tenía mucho que decir ayer, primer día en que durante un festivo podían circular por la calle Santander. «Nos hemos alegrado en cuanto lo hemos visto en la prensa», aseguraba Sabiniano Cartón, presidente de la asociación mayoritaria de taxistas Abutaxi. «Nos parece algo lógico recuperar esta vía para los vehículos los siete días de la semana y a los hechos nos remitimos», comentaba este profesional de la conducción, que reconoce que los clientes estaban descontentos porque muchos trayectos se alargaban para evitar circular por la calle Santander. «Entendían que no era cosa nuestra, pero lo cierto es que trayectos de 5,5 euros podían acabar costando 8 euros», añade.