El Correo de Burgos

El cerco al diésel dispara el temor a la «pérdida de empleo»

Benavente: «Si los pedidos siguen sin entrar, se agudizará» / Los sindicatos, «vigilantes y preocupados»

Benavente se abraza a Andrés Hernando, su sucesor al frente de la federación burgalesa del Metal.-RAUL OCHOA

Benavente se abraza a Andrés Hernando, su sucesor al frente de la federación burgalesa del Metal.-RAUL OCHOA

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MARTA CASADO
Burgos

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BURGOS

«Si los pedidos siguen sin entrar en las fábricas puede que la reducción de empleo que ya se ha producido se agudice». Así de claro se ha expresado el ex presidente de la Federación de Empresarios del Metal, Miguel Ángel Benavente. Como parte de la patronal del parque de proveedores de la industria del automóvil el también presidente de los empresarios de Burgos se muestra «preocupado» por la deriva que, tras el impacto en la producción de vehículos diésel, traerá al empleo y la actividad industrial en Burgos la decisión de permitir tan sólo la fabricación y venta de coches eléctricos a partir de 2020.

Las consecuencias de la restricción del uso del diésel en las grandes capitales y un mayor tramo impositivo a este combustible ya se habían dejado sentir en Burgos. En Lear se produjo un expediente de regulación de empleo (ERE) de tres días mientras que en Eurotrim (Antolín) se había optado por acabar con el turno de noche en verano y la no renovación de puestos de trabajo eventuales y procedentes de empresas de trabajo temporal después. Por contra empresas vinculadas a la inyección de motores de gasolina «no dan a basto en turnos y horas extra», reconoce el representante sindical del sector del metal de UGT, Ramiro Marijuan.Reconoce, como la patronal, que «se ha producido una caída de actividad por la caída de ventas de coches diésel pero la decisión unilateral y de un día para otros con el tema de los eléctricos no ayuda porque las empresas de componentes de automoción tienen una reducción fuerte de actividad».

Benavente explica que «por cada puesto de trabajo que se pierde en una fábrica de automóviles, detrás van otros cinco más». Señala que es un sector que supone el 10% del PIB industrial del país y genera dos millones de puestos de trabajo.

Ecológicos y «sensatos»

«El diésel va a generar una parte de la pérdida y la patochada de que vamos a movernos en caballo ni se sabe cuánto», explica. Como ejemplo el sablazo del diésel. Un tipo de vehículo del que las 17 fábricas de coches producen 1,2 millones en España pero «vas a un concesionario y ahora no se vende ninguno».

A la caída de actividad, desde UGT ponen la vista en el eléctrico cuyos motores generarán cuatro empleos menos que fabricar uno de combustibles tradicionales.«Está claro que el ideal es optar por los combustibles más limpios pero hay que ser sensatos, tener en cuenta a todos los agentes del sector y dar tiempo a esa transformación», señala Marijuán para quien el país «no tiene infraestructura de recarga suficiente para generalizar el uso de los eléctricos ni, mucho menos, una potencia eléctrica suficiente para recargar todos los coches de una familia en un garaje».

Entiende que «como en todas las revoluciones industriales caen las cargas laborales en forma de horarios, se redistribuye el empleo entre los trabajadores pero no se puede perder derechos ni empleos». Por ello los sindicatos se mostrarán «vigilantes» y demandan que «el cambio de paradigma que tendrá que llegar se genere a partir de una evolución y transición sostenible para todos los agentes del sector».Más información en la edición impresa

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