El Correo de Burgos

SEGURIDAD

La vanguardia en la investigación de accidentes y delitos de tráfico

El GIAT y el equipo de Atestados son dos de los pilares del trabajo de la Guardia Civil

Un miembro del GIAT revisa el archivo.-RAÚL G. OCHOA

Un miembro del GIAT revisa el archivo.-RAÚL G. OCHOA

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M. R.
Burgos

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El Subsector de Tráfico de la Comandancia de la Guardia Civil de Tráfico cuenta, entre sus servicios, con dos equipos diferentes pero complementarios, el Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico (GIAT) y el equipo de Atestados. El primero, menos visible y conocido, se dedica a investigar delitos relacionados con la seguridad. El segundo es el que abre una investigación cuando se produce un accidente en carretera para determinar sus causas.

«Hay 300 tipos de documentos de conducir válidos para circular por España». Con esta frase resume un agente del Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico (GIAT) delSubsector de Tráfico de la Guardia Civil de Burgos el reto diario y la ingente labor de investigación a la que deben enfrentarse cada días los agentes que forman parte de este equipo. Porque la investigación de las falsedades documentales es solo una parte del trabajo que realizan en el GIAT, una sección de la Guardia Civil que lleva trabajando desde hace más de 40 años.

El cabo primero Rodrigo explica que la misión del grupo, en general, se centra en la «investigación de los delitos relacionados con la seguridad vial» y especialmente las «falsedades documentales. Aunque ha habido variaciones, uno de los delitos que más persigue este grupo está relacionado con el robo de vehículos, especialmente el que llevan a cabo bandas organizadas de robos de vehículos.

No en vano, por la provincia discurre el corredor que conecta el norte de África con el resto de Europa. «Trabajamos mucho con la UCO (Unidad Central Operativa), aquí se han radiobalizado vehículos y se han recuperado coches de mafias internacionales».

Otra de las labores del GIAT es la investigación de delitos contra la seguridad vial relacionados con el exceso de velocidad, un tipo de delito creciente. En este ámbito, el trabajo que realizan los agentes se centra, en primer lugar, en localizar el vehículo. Una labor que, según explica el investigador del GIAT, «no es relativamente difícil». Otra cosa es cuando hay que identificar al conductor. Este trabajo es importante y clave porque uno de los delitos que persigue el GIAT es el de omisión del deber de socorro, cuando un conductor atropella a una persona o provoca un accidente y abandona el lugar.En los últimos tiempos, este equipo ha resuelto al menos cuatro casos de este tipo. La investigación comienza a partir de un vestigio, de «un trozo de infraestructura del vehículo que se ha desprendido para intentar dar con la marca y el modelo».

A partir de ese momento, realizan una serie de perímetros, «preguntamos a testigos, revisamos cámaras de tráfico y de seguridad, se habla con gente de la zona». Una labor que no es lo mismo desarrollar cuando el accidente se ha producido en una carretera nacional que en una comarcal.Cuando se roba un vehículo la investigación es a la inversa, «empezamos a investigar un tránsito de vehículos que no es muy habitual en un taller», especialmente en lo relacionado con las piezas, para saber de dónde provienen. Cuando se trata de vehículos extranjeros la relación con Interpol es continua y muy fluida. Otras de las investigaciones que llevan a cabo en el grupo está relacionada con los vídeos que cuelgan en redes sociales en los que se alardea de ir a toda velocidad. En Burgos «se han dado varios casos ya». El grupo trabaja mucho las redes sociales para estar atentos a este tipo de delitos.Cuando un caso llega a sus manos, el trabajo se centra en saber «de dónde viene la primera grabación», pero en otras ocasiones «tenemos una imagen rebotada de muchos sitios», por lo que la investigación se centra en averiguar en qué carretera se grabó el vídeo, para lo que se cuenta con el apoyo compañeros de Tráfico. Aunque son casos minoritarios, los agentes también han conseguido ‘cazar’ a conductores que utilizaban inhibidores de radares. Llevar uno se multa con 6.000 euros y seis puntos del carné. Y si se localiza al que lo instaló, la multa es de hasta 24.000 euros.

Las falsedades documentales están especialmente vinculadas a los permisos de conducir extranjeros.Son investigaciones que se prolongan meses y hasta cerca de un año y medio en algunos casos al ser muy complejas. En estas indagaciones la tecnología es imprescindible. Por ello cuentan con microscipios electrónicos y contrastes de seguridad, como microescrituras, hologramas o la propia textura del papel. Para ello cuenta también con manuales de documentos de todo el mundo para poder cotejar mejor. «Lo más importante es formarse día a día porque la delincuencia cambia». Y cada vez más deprisa.

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