La Justicia Restaurativa resuelve 16 casos en 2018
El servicio sigue reclamando que se le deriven delitos graves / El porcentaje de éxito es del 75% / Ha recibido 20 casos

Interior de los Juzgados de Burgos.-ISRAEL L. MURILLO
Desde que se pusiera en marcha en el año 2006, el Servicio de Justicia Restaurativa de Castilla y León- Amepax ha resuelto 246 delitos y faltas. La Justicia Restaurativa se centra fundamentalmente en la idea de que el delito causa daños a las personas y a las comunidades y la Justicia debe propiciar que se reparen esos daños.A lo largo del año 2018, han llegado al servicio 21 casos. De ellos, se han resuelto con éxito 16 y uno «está en proceso de resolución», tal y como explica la presidenta de la Sociedad Científica de Justicia Restaurativa de Burgos y de Amepax, Virginia Domingo. A pesar de que «el número de casos se mantiene por encima de la veintena desde hace unos años, la realidad es que la puesta en marcha del expediente digital sigue dificultando la selección y derivación de casos al servicio».Otra de las causas que implican una baja derivación de casos es «la falta de apoyo económico por parte de las administraciones». A pesar de esa falta de apoyo, el servicio burgalés goza de gran éxito en la resolución de casos. En cuanto al 2018, el porcentaje de resolución de los casos es del 75%, «por encima de otras provincias, donde las cifras se sitúan de media en el 50%», apunta Domingo.Peleas, injurias, daños y calumnias protagonizan la mayoría de los casos que llegan al Servicio de Justicia Restaurativa. «Este año, nos ha derivado casos el Juzgado de Primera Instancia de Lerma y precisamente desde allí nos han llegado incidentes de peleas de fin de semana entre jóvenes». A ellos se suman «disputas vecinales, que a pesar de parecer asuntos menores, la realidad es que son complejas de resolver porque llegan tras mucho tiempo de disputas y con muchas denuncias cruzadas».Como novedad, esta anualidad han llegado al servicio dos casos de hurtos en establecimientos. «Es normal que en estos casos, los dueños de los establecimientos rehusen pasar por herramientas de Justicia Restaurativa, sin embargo, en esta ocasión, los dos casos han sido muy positivos». De hecho, «los dueños de los establecimientos han pasado de no querer que quienes cometieron el delito entraran en su local a sentirse satisfechos porque esas personas se han comprometido a no hacerlo más».A pesar del éxito, Domingo sigue reclamando una oportunidad para trabajar con delitos graves. «La realidad demuestra que es en delitos más graves donde más se puede ayudar a las víctimas y a los propios agresores», señala y es que este tipo de Justicia «trata de abordar la atención a las víctimas de un delito de una forma más humana, en vez de centrarse en el infractor y en cual será su pena, lo hace en la víctima y en lo que necesita para ser subsanada, que la víctima se sienta reparada y el infractor asuma lo que ha hecho y se arrepienta», matiza.Además, el servicio también propone ofrecer esta herramienta a personas que ya han recibido la sentencia porque «permitiría completar el tratamiento penitenciario e incluso tramitar indultos si la víctima quedase satisfecha con el proceso y en el caso de la víctima permitiría llegar a la sanación sentimental, tan olvidada en los procesos judiciales».