PROCLAMACIÓN OBISPILLO 2018
Rodrigo del Olmo, un Obispillo tranquilo
El joven fue escogido por sus compañeros tal y como marca la tradición / El 28 de diciembre recorrerá las calles a caballo y hará sus peticiones ante el primer edil desde el balcón de la Casa Consistorial

Rodrigo del Olmo posa con el atavío que lucirá el día 28 y con sus compañeros.-RAÚL G. OCHOA
El joven Ángel Rodrigo del Olmo Pérez ha sido elegido ayer como Obispillo 2018 por sus compañeros de la Escolanía de Pueri Cantores de Burgos. Se destacó su buen comportamiento, actitud y asiduidad a los ensayos de la Escolanía. Tiene nueve años, estudia en el colegio Fernando de Rojas y le gusta la música y el fútbol.
La elección le llevará a recorrer las calles de la capital el próximo 28 de diciembre, a lomos de un caballo blanco además de lucir alba, mitra, cruz, cetro, anillo episcopal y atavío, ropaje con el que velará por los deseos de todos los pequeños de la ciudad.
El acto de ayer en la Sala Polisón del Teatro Principal permite mantener viva la tradición que comenzó en el siglo XV. Vestidos con túnica blanca y una cruz de madera sobre el pecho, los miembros de la coral de voces blancas masculinas conocieron, muy formales, los resultados de la votación que tuvo lugar tras el ensayo del pasado lunes 3 de diciembre. Antes de que el maestro de ceremonias y uno de los directores de la Escolanía, Amador Pérez, revelase el nombre del Obispillo, los chicos interpretaron el Hallelujah del maestro Leonard Cohen, pieza con la que comenzó el acto.
Tras conocer quién será el que encarne la figura del Obispillo, Rodrigo del Olmo ha posado sonriente ante las cámaras y se ha mostrado muy contento así como su familia. Los primeros en felicitar a del Olmo han sido los componentes de su séquito formado por el vicario, Carlos Javier Valle Estrada, y sus secretarios, Andrés González, Carlos Ruiz y Edgar Corral.
Asimismo, el elegido como Obispillo recorrerá la ciudad en una simpática procesión donde cursa una visita al Ayuntamiento para ser recibido por el alcalde de la ciudad, Javier Lacalle, en cuya compañía dirigirá un saludo desde el balcón de la Casa Consistorial. Es habitual que durante el saludo el Obispillo realice alguna petición al primer edil de cara al año que está a punto de entrar.
El otro protagonista del acto celebrado en la Sala Polisón fue el secretario general del Arzobispado, Ildefonso Asenjo Quintana, padrino del nuevo Obispillo, al que obsequió con una Biblia para «ser el obispo más majo del mundo» y un crucifijo, con la esperanza de que «represente a la Escolanía».
Pérez instó a los presentes a vivir la Navidad desde lo más profundo, ya que «una mirada limpia implica un corazón lleno de ilusión».
Actos solidarios
«La Escolanía está comprometida con las causas solidarias», detalló Pérez, por lo que el 26 de diciembre brindarán una actuación en el HUBU y el 27 de diciembre en el Hospital San Juan de Dios.
A ello se sumaría las actuaciones en la Parroquia de El Salvador el 30 de diciembre y en la localidad ribereña de Fuente Espina el 4 de enero.
La elección del Obispillo es una tradición que se remonta al siglo XV, cuando el Cabildo Metropolitano de la Catedral permitió el 28 de diciembre, festividad de los Santos Inocentes, que un niño se vistiera de obispo. Así, cada año se viste como tal figura a uno de los niños de la Escolanía que haya recibido la primera comunión ese mismo año. Sin embargo, esta tradición se vio truncada durante un largo periodo de tiempo con la desaparición de la Escolanía y no se retomó hasta el año 1996.