El Correo de Burgos

Educación trabaja en una guía de actuación para el tratamiento de la dislexia

Dislexia Burgos celebra la acción pero espera que «sea un paso previo a la creación de un protocolo»

Un grupo de estudiantes atiende a su profesor en un colegio de la capital burgalesa.-RAÚL G. OCHOA

Un grupo de estudiantes atiende a su profesor en un colegio de la capital burgalesa.-RAÚL G. OCHOA

Publicado por
V. MARTÍN
Burgos

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El pasado mes de mayo, el Procurador del Común instaba a la consejería de Educación a valorar la conveniencia de atribuir a la dislexia el rango de tipología específica, separada de otras dificultades específicas de aprendizaje, a los efectos de su inclusión en la aplicación ATDI (Atención a la Diversidad) y proponía la elaboración de un protocolo de actuación ante los casos y una mayor formación del profesorado.A raíz de esta visualización de la dislexia, la Asociación Dislexia Burgos mantenía en junio una reunión con la consejería de Educación donde se abordó precisamente la necesidad de dar forma a un protocolo. En la última toma de contacto de la asociación con la consejería- el pasado mes de noviembre- la Administración regional comunicaba que el Equipo de orientación educativa y multiprofesional para la equidad educativa en la Comunidad (Creecyl) está trabajando en la elaboración de una Guía de Actuación con los niños con Dificultades Específicas de Aprendizaje.Aunque lo ideal sería crear un protocolo porque «tiene un carácter de ‘acuerdo a cumplir’», explica la presidenta de las asociación, Silvia González, apunta que «la guía es una buena noticia porque pasamos de no tener nada a contar con un documento que puede mejorar la vida de nuestros hijos, pero esperamos que sea un paso intermedio hacia la consecución de un protocolo».La guía, dirigida al profesorado, abordará la sintomatología, los criterios de evaluación, las pruebas y la intervención. «Aunque ya existen guías muy buenas, creemos que es muy positivo que se haga una específica para el sistema educativo castellano y leonés, porque cada comunidad tiene sus características». La idea es que «sea un guía viva y abierta, que ejemplifique la sintomatología y las adecuaciones propuestas».El proceso de actuación debe iniciarse por parte del docente. «Si un profesor ve dificultades en algún alumno debe poner en marcha todas la herramientas posibles y si no hay una evolución correspondiente a todo el esfuerzo que hacen el niño y el propio profesor, este debe dar la voz de alarma al orientador del centro para que se valore e informe de otras herramientas y así iniciar adaptaciones no significativas que permitirán facilitar el aprendizaje».En este sentido, «se torna fundamental un diagnóstico precoz». Precisamente en este punto, González desvela que la consejería de Educación, a través de un proyecto elaborado por la Universidad de Salamanca, «realizará una prueba de cribado, que empezará a desarrollar el mes de mayo con una muestra de alumnos de primero de Educación Primaria de Castilla y León», explica González, quien avanza que «el objetivo final es que en dos años el 100% de los alumnos de 1º de EPO hayan pasado esa prueba».Ese cribado, aunque no es un diagnóstico, «permitirá trabajar determinadas dificultades que pueden suponer riesgo de dislexia o que simplemente no llega a los prerequisitos de lectura y escritura».Por otra parte y con el objetivo de unir fuerzas en un ente común, las cinco asociaciones provinciales sobre dislexia que existen actualmente en la Comunidad- Burgos, Zamora, León, Valladolid y Salamanca, que está creándose,- están dando forma a una federación autonómica. «Es mucho más sencillo pedir colaboración o ayudas desde un federación que desde diversas asociaciones provinciales», comenta González, quien apuntó que «se están finalizando los estatutos».ActividadesDesde el periodo estival, cuando la asociación participó en los Cursos de Verano de la UBU, la entidad ha estado celebrando charlas de sensibilización dedicadas al profesorado en centros de educación Primaria y Secundaria. «Los padres socios se encargan de hacer la petición en sus centros- aunque de forma previa la dirección provincial de Educación ya había dado difusión de nuestra existencia y de estas charlas en los distintos centros de la provincia burgalesa- luego concretamos una cita y acudimos a los centros educativos», comenta la presidenta.Desde el pasado mes esas charlas se han trasladado también a las aulas, donde hay alumnos con dislexia, para que «sus compañeros entiendan que hay diversas formas de aprender, que hay compañeros que necesitan más tiempos y que hay otras tareas que ellos sí son capaces de desarrollar de forma adecuada o incluso mejor».

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