«Me he tenido que ir hacia atrás porque estaba todo lleno de humo negro y llamas»
Nada más oír el estruendo, Jesús García accedió al piso con un extintor para ver si había alguien dentro

El levantamiento del cadáver tuvo lugar en torno a las 13,45 horas.-RAÚL G. OCHOA
Jesús García vive prácticamente enfrente del número 4 de la calle Modesto Ciruelos. Acababa de coger el coche cuando escuchó la explosión. Observó atónito cómo «se caía el muro» y no lo dudó ni un instante. Estacionó su vehículo y, junto a un joven que también se encontraba por la zona, decidió acceder al domicilio siniestrado en busca de sus residentes para ayudarles a salir. Sabía que en estos casos cada segundo es oro y no se planteó siquiera que pudiese estar poniendo en juego su integridad física. Ya en el portal, localizó un extintor con el que trató de abrirse paso. Sin embargo, no le quedó más remedio que «ir hacia atrás porque estaba todo lleno de humo negro y llamas». Él y su acompañante fueron las primeras personas que accedieron al piso. En el pasillo, prácticamente en la entrada, se encontraron con R.G.P., en el suelo y en un estado irreconocible. De hecho, Jesús no se atrevía a concretar si se trataba de un hombre o una mujer. Lo que sí sabía, muy a su pesar, es que la persona que tenía enfrente difícilmente sobreviviría. Con la impotencia de no averiguar «si había alguien más» en la casa al no poder avanzar entre las llamas, Jesús se dio media vuelta. Entonces se topó con un joven, al parecer también residente del edificio, que acababa de entrar en el domicilio. No le quedó más opción que «mandarle salir». En esos momentos, resultaba imposible hacer más y el portal estaba «lleno de humo». La conmoción inicial en el barrio dio paso a la incertidumbre de los vecinos de los portales anexos. Según detallaba uno de ellos a este periódico, tuvieron que esperar hasta las 13,30 para acceder a sus casas. En cuanto a la víctima y sus compañeros, apenas les conocía porque «los usuarios suelen ir cambiando».