El Correo de Burgos

MUNICIPAL

Vecinos de la calle Trinas claman contra su «abandono»

Las deficiencias se acumulan en una vía que Lacalle prometió peatonalizar en 2015

Estado de la calzada de la calle Trinas.-ISRAEL L. MURILLO

Estado de la calzada de la calle Trinas.-ISRAEL L. MURILLO

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L. B. / Burgos
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«Esta es una zona de primera, desde luego, pero la calle es de cuarta, quinta o sexta». Una frase basta para expresar el sentir de residentes y comerciantes de la calle Trinas. Los vecinos de esta pequeña y céntrica vía están hartos de su «abandono» y han decidido clamar su malestar a los cuatro vientos.

Ni siquiera confían en que la proximidad de las elecciones sirva para ubicar el foco municipal donde ellos reclaman: en las «terribles deficiencias» que se acumulan en poco más de cien metros. No esperan nada de las campañas porque aprendieron la lección en los anteriores comicios locales, allá por 2015.

Hace cuatro años y tres semanas el propio Javier Lacalle, alcalde entonces y ahora, anunciaba su intención de peatonalizar la vía. De aquello nada se sabe. Llegó a incluir en su programa esta promesa, que trasladó al visitar una recién remodelada acera sin portales de la calle en cuestión, tras sustituir el muro de piedra por una valla que permitía ampliar un paso que, «sin embargo, tiene un uso mínimo».

«Es la última vez que se hicieron obras en este punto y paradójicamente la parte en la que se concentra la actividad, tanto residencial como comercial, sigue siendo demasiado estrecha», critican los vecinos. Es más, «las baldosas están sueltas y suponen un riesgo para las personas mayores y el alumbrado está totalmente obsoleto», añaden, para recordar que solo en las últimas semanas se han registrado varias caídas.

«Ni siquiera pedimos que sea peatonal pero sí queremos una calle decente, qué menos además estando como está en pleno centro», subrayan los residentes de Trinas, vía que pese a su pequeño tamaño y singular forma en ‘L’ concentra en algunos momentos del día gran actividad. En su confluencia con la calle Calera, frente al histórico local donde otrora bullía El Patillas, está ubicado el centro educativo Jesús Reparador, con cuyas responsables quieren también unir fuerzas los vecinos en esta batalla. El trasiego en las horas de entrada y salida de los alumnos es notable «y los problemas, más evidentes», afirman los promotores de esta ‘denuncia’ pública, que resumirán su sentir en octavillas para difundirlo entre los burgaleses.

La sombra que se cierne sobre este punto urbano -literal por la noche, dada la escasa iluminación que ofrecen farolas un tanto añejas- se extiende además a otros servicios como la fibra óptica. «Acaba de llegar al edificio de sindicatos -en el otro extremo de la misma manzana- y en Correos, a apenas dos metros de distancia, cuentan con ella desde hace tiempo», apostillan.

Cabe recordar que en la intervención que suscitó la visita de Lacalle el Ayuntamiento invirtió más de 73.000 euros. El proyecto en cuestión, que aún se puede consultar en la web municipal, señalaba que los trabajos se concentraron «en la acera de la margen derecha, al igual que la superficie pavimentada de vial en la zona aledaña para llevar a cabo una reordenación tanto del aparcamiento como del vial, y no actuando en la acera opuesta, ya que se prevé en un futuro actuar sobre el total de la calle». Ese futuro, de momento, no ha llegado a la calle Trinas.

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