ELECCIONES 28-M
Lacalle relega la pelea ideológica y jugará la baza de su gestión municipal
El aspirante del PP a la Alcaldía de Burgos pretender realizar una campaña «en positivo» y alejarse de la controversia política que ha marcado las Generales /«Son dos campañas diferentes», recalca
Los miembros de la candidatura de Javier Lacalle posaron ayer en la Sala Polisón para una foto de familia en la que faltan dos de los titulares y dos suplentes.-RAÚL OCHOA
El candidato del Partido Popular a la reelección como alcalde de Burgos el próximo 26 de mayo se plantea la campaña electoral desde dos objetivos básicos: defender la gestión de su equipo de Gobierno en «la transformación de la ciudad» en los últimos cuatro años y concienciar al electorado de que las elecciones Generales ya han pasado y que ahora toca votar «en clave local». Lacalle quiere desvincularse de la controversia ideológica que dominó los comicios del 28-A y hablar de «gestión». Un concepto que se anticipa medular en su mensaje electoral y que pondrá en juego durante una campaña que plantea «en positivo».Sin embargo, el aspirante popular confiesa su «preocupación» porque entre los electores pueda tener «mucha más influencia para decidir el voto» la controversia nacional y su impacto mediático. Lacalle no quiere pagar los platos rotos de los malos resultados nacionales del PP en la anterior cita electoral, en la que recibió ataques de la izquierda y la derecha, porque «este es el momento en que debemos diferenciar las cosas y ser capaces de analizar qué es lo que se ha hecho en la ciudad y qué es lo que se propone para el futuro».Lacalle marca distancias desde el primer momento, dispuesto a defender sus méritos y no a defenderse de cuestiones ideológicas de carácter nacional. Incluso renunció ayer, durante la presentación de su candidatura», a entrar al trapo que la víspera le tendía el aspirante socialista a la Alcaldía, Daniel de la Rosa, quien le reprochaba su doble condición de alcalde y futuro senador y ponía en duda su compromiso con la ciudad de Burgos. Lacalle prefiere exponer a los electores su hoja de servicios al frente del Ayuntamiento para que «en las próximas semanas» los votantes puedan «analizar la realidad de Burgos» y comprobar que «es una ciudad líder» en Castilla y León en diferentes parámetros y también en el plano nacional en algunos casos, según resaltó ayer.«No vamos a responder ni a insultos ni a descalificaciones ni a nada por el estilo», adelantó el candidato popular, quien no quiere que le marquen la agenda electoral cuestiones alejadas de su propio bagaje al frente del Ayuntamiento y su empeño en «seguir explicando todo lo que hemos hecho todos estos años» y, sobre todo, sus «propuestas» para el próximo mandato municipal.Aunque Lacalle tampoco quiere hablar de «enemigos», sí reconoce que con Podemos o Imagina «no coincidimos en casi nada», pero asegura que serán «contrincantes» a los que se tratará «con el máximo respeto», aunque tratará de frenarles para que «Burgos no se paralice».El aspirante popular reconoce que pretende seguir al frente del Ayuntamiento para cerrar el paso a un hipotético pacto de izquierdas que pudiera revivir «los fatídicos cuatro años» de gobierno del PSOE con Izquierda Unida. Un mandato municipal que vivió en primera persona el presidente de los populares burgaleses, César Rico, quien ayer ironizó con su condición de «unico testigo del desgobierno socialista del señor Olivares», tras la salida de la lista del PSOE de Antonio Fernández Santos.Más información en la edición impresa