El Correo de Burgos

Un espacio juvenil de encuentro que marcó a los adolescentes de los 80

El Club Juvenil Horizonte, una iniciativa de la extinta Caja de Burgos, nacía en 1980 / Por allí pasaron cerca de 3.000 jóvenes que hoy celebran el 39 aniversario de la creación del centro

De izquierda a derecha: José Manuel Marijuán, Julio Estébanez, Pedro Luis Avendaño, Roberto González y Julio Balbás, antiguos socios del club.-ISRAEL L. MURILLO

De izquierda a derecha: José Manuel Marijuán, Julio Estébanez, Pedro Luis Avendaño, Roberto González y Julio Balbás, antiguos socios del club.-ISRAEL L. MURILLO

Publicado por
V. MARTÍN
Burgos

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El próximo año 2020 se cumplirán cuarenta años de la creación de uno de los espacios para jóvenes más icónicos de la ciudad. Se trata de Club Juvenil Horizonte, que nacía en el año 1980 fruto del compromiso de la extinta Caja de Ahorros Municipal de Burgos con la juventud de Burgos. El espacio destinado a esta idea se estableció en los bajos de un edificio de la calle, entonces, Manuel de la Cuesta, hoy calle Anna Huntington, un lugar que hoy copa de actividades el Foro Solidario, y que contó a lo largo de su historia con 2.957 socios.Una vez concluidas las obras de preparación del centro se estableció el objetivo final del club, que no era otro que ofrecer los jóvenes un lugar de encuentro, de cultura y de diversión. «Las instalaciones contaban con muchos atractivos para para una mente joven de la época como una sala-discoteca, una sala de estudios, una sala de revelado, una sala de juegos, una sala de informática y varias salas de usos múltiples», tal y como explica el primer encargado de dirigir el centro, Jesús María Villaverde, quien estuvo al frente del espacio los once primeros años.El centro desaparecía en el año 2003 y el pasado 2018, algunos de los jóvenes, hoy en día adultos, que disfrutaron de aquellas instalaciones, decidieron celebrar un reencuentro «para recordar aquellos tiempos y reencontrarnos con antiguos socios del club», explica Julio Balbás Castro, uno de los usuarios y organizador de esta cita que quiere tomar carácter anual.Precisamente hoy tiene lugar el II Encuentro de Antiguos Socios del Club Juvenil Horizonte. Una cita en la que los participantes replicarán su famosa y tradicional ‘Marcha por la Paz’ hasta Fuentes Blancas, donde disfrutarán de una comida de hermandad. «El año pasado fue un éxito y nuestra intención es seguir reuniéndonos cada año, especialmente el próximo año, que celebramos el cuarenta aniversario de la creación del club y queremos festejarlos con diversas acciones y actividades», apunta Balbás.Para hablar de lo que este espacio supuso a un gran parte de la juventud burgalesa de la época, a Balbás se suman cuatro ex-socios más, algunos de ellos con nombre propio en el ámbito cultural de la capital burgalesa como son el bailarín y coreógrafo Alberto Estébanez o el pintor José Manuel Marijuán. Junto a ellos, Roberto González y Pedro Luis Avendaño, dos socios que tuvieron una enorme implicación en el espacio juvenil.En aquellos años y ahora, un aspecto importante de las cajas de ahorro es la Obra Social. «Con ella se pretendía poner a disposición de la sociedad todas aquellas iniciativas que contribuían a su desarrollo cultural o social y, en este sentido habían abordado la atención al sector de los mayores, pero el mérito de la Caja de Ahorros Municipal de Burgos fue lanzarse a la atención de los más jóvenes creando un centro cultural y lúdico pionero en la ciudad», señala Balbás.Los cincos socios coinciden al señalar que «no había nada parecido hasta el momento en Burgos, no había un espacio que aglutinara diversas actividades para los jóvenes». Al contrario de lo que pueda parecer, por eso de tener que atraer al público juvenil de la ciudad, los comienzos «fueron bien sencillos puesto que el método fue siempre adaptarse a las demandas reales de los chicos y chicas que iban acercándose al centro, el centro se consolidó de abajo arriba atendiendo a las actividades que los más jóvenes demandaban», señala González, quien después de usuario se convirtió por un años en director del espacio.Precisamente para dar respuesta a todas esas inquietudes, el espacio, que ya contaba con estancias como una sala-discoteca, una sala de estudios, una sala de revelado, una de juegos, un auditorio, una sala de informática y varias de usos múltiples, sumó otras tantas opciones que «fueron forjándose al gusto de quienes allí estábamos como una colección de discos, con vinilos que los propios usuarios pedíamos», explica Avendaño, o la creación de una biblioteca con libros que recomendaban en los institutos a los alumno.En los primeros años se dio forma a un sinfín de actividades y así surgieron «un grupo de espeleología, otro de fotografía, otro de teatro, otro de informática; otro de música; de excursionismo, etc», explica Marijuán, quien recordaba que «todas estaban dotadas de materiales para realizarlas». El artista plástico, quien recuerda que tuvo conocimiento del centro por Sabino Nebreda, historiador y responsable del área de cultura de la entidad financiera, apuntaba además, que el club «supuso un empujón para muchas vocaciones artísticas, allí había cabida para el baile, la música, la pintura o el teatro». De hecho, varios miembros del club interpretaron ‘Evasión’ en los desaparecidos cines Avenida.Con el tiempo se sumaron a la oferta talleres de dibujo, competiciones de ajedrez o scalextric, se creó un grupo ecologista y se organizaron los famosos campamentos que cada verano tenían lugar en el Palacio de Saldañuela, entre una infinidad de acciones.Los requisitos para acceder al espacio también eran sencillos, «tener entre 14 y 18 años- aunque cuando pasábamos aquella edad muchos seguíamos acudiendo;tener un cartilla en la caja de ahorros; pagar una pequeña cuota simbólica y apuntarse a alguna actividad», explica Balbás. En definitiva, se trataba de un lugar de encuentro distendido de gente joven, «hecho a la medida de sus usuarios y con medios suficientes para ir cubriendo los distintos objetivos».Los cinco coinciden en que uno de los grandes artífices del éxito fue el propio Valverde, el primer director. «Te enfocaba a las mejores actividades solo hablando un rato contigo y, además, tenía una enorme capacidad para darte una responsabilidades, que hasta ese momento nadie te había dado, y por eso te sentías parte de aquello», apunta González.Todos echan de menos en la ciudad un espacio similar para los jóvenes de ahora. «Cualquier espacio que pueda haber es muy diferente a lo que era el club porque todos los que acudíamos sentíamos el sitio como nuestro, teníamos libertad absoluta, hasta para equivocarnos», apunta Estébanez, quien recuerda que «allí conocí a muchos de los integrantes de la primera generación del Ballet Contemporáneo de Burgos».Los más de veinte años de trayectoria del club permitieron a varias generaciones de jóvenes «conocerlo y disfrutarlo», explica Balbás. De hecho, «de allí salieron muchas parejas y grandes grupos de amigos, algunos llegaron a ir con sus hijos», apunta. El cierre del club, ya en los años 2000, se debió principalmente «a un cambio en la juventud», explica Marijuán. «En los 80 había ‘mucha hambre’ de hacer cosas y ahora no lo es tanto», añade González, quien suma a eso que «igual tenían otras ofertas de ocio, aparecía internet o no había el mismo interés por ese tipo de actividades».Hoy, un buen número de antiguos socios del club volverán a acordarse de aquellos años de juventud y diversión y de una iniciativa que marcó «para bien» a aquellos que pudieron disfrutarla. Los interesados en conocer más sobre la asociaciónpueden hacerlo a través del email clubjuvenilhorizonte@gmail.com o en las redes sociales Facebook y Twitter.

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