El Correo de Burgos

LABORAL

El registro horario para acotar las horas extra crea dudas en las pymes

Los sindicatos aplauden la medida para «atajar el exceso de horas extra» y «los contratos por debajo de la jornada real»

Una trabajadora ficha a la entrada del trabajo.-ECB

Una trabajadora ficha a la entrada del trabajo.-ECB

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MARTA CASADO / Burgos
Burgos

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Quien hoy tenga que trabajar deberá cumplimentar o registrar la hora en la que entra a trabajar y el momento en el que salga. Hoy entra en vigor el cumplimiento del registro horario en las 11.253 empresas que tienen algún empleado en plantilla en la provincia de Burgos. Una fecha simbólica y relacionada con el objetivo final de la medida. Hace dos meses el Gobierno planteó la obligatoriedad a todas las empresas con al menos un trabajador en plantilla de registrar el horario de trabajo. Una fórmula para atajar el incremento de horas extra remuneradas que deja la duda sobre el aumento de las hechas en B. Una medida que lo sindicatos han constatado que es muy común en sectores como el de Servicios y, en especial, en la hostelería que tienen en el domingo uno de sus días con más actividad.

«El objetivo es controlar las jornadas inferiores a la ordinaria que suelen llevar aparejadas las horas extras, es decir tener un contrato de cuatro horas y hacer seis», explica el secretario provincial de CCOO, Ángel Citores. Pero aplicar este sistema de control de horas a todos los sectores, todas las empresas y en todos los trabajadores ha generado «incertidumbre y dudas porque en la norma no hay reglamento que diga cómo se debe hacer ese control horario y tampoco qué coste tiene y no se tiene en cuenta el coste que eso va a suponer especialmente en las pequeñas empresas», explica el vicesecretario general de la Asociación de Confederaciones Empresariales de Burgos (FAE), Íñigo Llarena.

No hay una estadística concreta sobre el número de horas extras realizadas a nivel provincial. «Es difícil cuantificar porque solo hay cifras de las legales, la gran mayoría se registran en B que es algo que vemos y denunciamos porque se han generalizado los contratos por debajo de jornada», denuncia el secretario provincial de UGT, Pablo Dionisio Fraile.

La Encuesta de Coste Laboral del Instituto Nacional de Estadística (INE) refleja que en Castilla y León se realizaron 0,5 horas extra por trabajador al mes en el último trimestre de 2018. Pero solo reconoce las horas extra legales. Se puede estimar, con ese dato en función del número de trabajadores que la Encuesta de Población Activa Estima para Burgos, que los 154.800 empleados que realizaban jornada laboral completa o parcial en Burgos llevaron a cabo 928.800 horas extra, remuneradas y declaradas, durante 2018. Son un 22,7% más de horas extra que se hicieron hace nueve años. En el último trimestre de 2009 se registraron de media en Burgos un total de 756.960 horas extra con más trabajadores activos con los que se cerró 2018 (157.700 burgaleses tenían un empleo hace nueve años).

Una cifra que es más alta en industria, donde fichar y controlar la actividad de trabajadores está generalizado, con 488.400 horas adicionales el año pasado. La más baja se registra en la Construcción donde el control de horarios y centros de trabajo no se realiza igual que en un centro fabril. En la obra se llevaron a cabo, de media, 37.080 horas extra durante el año pasado. En el sector servicios, en el punto de mira de los sindicatos por las dudas de la contratación en horas que se realiza y la efectiva, se llevaron a cabo en Burgos 463.800 horas extra a lo largo del pasado ejercicio.

Para los empresarios se establece esta normativa sin reglamento y con muchas dudas que han quedado patentes en la gran afluencia de asistentes a las jornadas que sobre este aspecto ha organizado FAE en Aranda, Miranda y Burgos. «No hay indicaciones sobre el método a realizar ni por categorías y si se desarrolla algo no está para hoy», explica Llarena. Los empresarios, especialmente las pymes pequeñas pues reconocen que los grandes centros de trabajo ya realizan esta gestión, deben realizar una inversión extra ya sea en papel o con la adquisición de un proceso digital de registro. «La medida tiene un coste adicional para la empresa ya sea en un registro manual y en papel que alguien debe gestionar pues se debe conservar durante cuatro años, como si se contrata una app o un software que tiene un coste y lo que conlleva su mantenimiento», explican desde FAE.

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También echan de menos los empresarios una adecuación del sistema por categorías puesto que dudan sobre la aplicación de labores que se realizan fuera del centro de trabajo. Cuestionan que «se sospecha de facto de que todas las empresas generan trabajos por encima de la jornada cuando no es así» y se preguntan qué pasará con la flexibilidad de jornada pactada entre trabajador y empresa. «Si no se establece una diferencia entre la jornada efectiva y la jornada presencial y la diferencia entre ambas se puede considerar horas extra, hay muchas dudas», concluye Llarena.

Para Pablo Dionisio Fraile el control de horario es «una medida positiva que generará un control real del exceso de horas que está, ahora mismo desbocado». Apunta, además, que «debería incrementarse el régimen sancionador para que las empresas se lo tomen en serio porque hay un exceso de horario de entre el 35% y el 30% y muchas de esas horas ni se controlan ni se cotizan a la Seguridad Social», explica. Respecto a la queja del empresariado de la falta de reglamento de desarrollo entienden desde UGT que «no será fácil ponerlo al día pero no es imposible y hay muchas empresas que ya lo hacen» y respecto al coste considera que «las normativas no van acompañadas de un presupuesto ni es un coste excesivo». Algunas centrales sindicales han cifrado el gasto en el desarrollo del sistema a un euro por trabajador al año.

Sobre si pone en peligro la flexibilidad de horario pactada entre empleador y empleado, Ángel Citores es claro. «Cuando hay flexibilidad queda registrada en la hora de entrada y de salida, es el mismo argumento del empleo que iba a destruir el aumento del Salario Mínimo». Respecto a los problemas de control de los trabajadores móviles que están fuera del centro de trabajo oficial considera que «hay métodos telemáticos, fórmulas de control que se pueden pactar entre ambas partes, solo hay que tener intención y voluntad de llevarlo a cabo». A este aspecto desde CCOO recuerdan que Inspección de Trabajo ya ha recordado al sector del Transporte, con el que había más dudas, que la tarjeta del conductor en el tacógrafo sirve como fichaje de inicio de jornada. Apuntan también a los sistemas de geolocalización que se integran en los teléfonos móviles y que «la empresa puede utilizar para definir el registro de inicio de la jornada» y el propio ordenador. «Hay miles de formas, en la era de la tecnología 4.0 y el big data y con toda la tecnología que hay y las empresas que ya lo aplican es más no querer que no poder», concluye Citores.

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