TRIBUNALES
Diez años por abusar de su sobrino cuando era un niño
Fue víctima de los 4 a los ocho años de edad
Burgos
La Audiencia Provincial ha condenado a 10 años de cárcel y ocho posteriores de libertad vigilada a un hombre de 27 años por un delito continuado de abuso sexual a su sobrino entre los cuatro y los ocho años de edad del menor. El propio condenado era un menor de edad de quince años cuando comenzó con los abusos que se prolongaron hasta que cumplió los 18.
Los hechos se produjeron en la casa familiar de Aranda de Duero, propiedad de la madre del condenado y abuela del niño, y en una segunda vivienda en Madrid, de donde era natural el acusado. La sentencia considera probado que los abusos fueron continuados cada vez que se juntaban bajo el mismo techo desde que el niño tenía cuatro años hasta que cumplió los 8 y se negó a seguir realizando los actos sexuales que su tío le proponía.El menor declaró en el juicio, ya con 15 años, que tenía una buena relación con su tío y que todo comenzó un día que le propuso que subiera a su habitación para jugar y, una vez allí, le bajó los pantalones, «le hizo una felación al menor y éste a su tío (mutuamente)». El tío «le tocaba el pene, el culo, lo hacían en la habitación de su tío, en la cama, en el sofá o en el armario y también en el baño de la casa, en el piso de arriba, donde había un colchón», según reza la sentencia. Según el relato de los hechos, el abuso era «siempre lo mismo» y «también mutuamente se ponían los penes en las nalgas». Estos abusos «duró cuatro años, desde los cuatro años de edad hasta los ocho años», cuando el niño se negó a seguir practicando esas situaciones porque entendía que «era algo que no se debía hacer».Durante algún tiempo no se volvieron a producir y el niño guardó silencio. Años después en un viaje en coche, el tío aprovechó que iba con el menor en el asiento de atrás para besarle en la boca, introduciéndole la lengua. También permaneció callado el niño, que revela que quedó en estado de shock. No fue hasta una ocasión en la que el acusado había ido a su casa, pero el niño «no quería estar con él», que la madre le preguntó a su hijo que le pasaba y éste le contó que su tío había abusado sexualmente de él. La madre lo creyó porque había visto un acontecimiento cuando en la casa de Aranda se encontró en el baño al niño, de unos cinco años entonces, con el pantalón bajado y toda la zona del pene muy húmeda, le preguntó al acusado que qué pasaba y le contestó que se había hecho «pis». Pero no le creyó, el niño, por su parte, le dijo que su tío le «había chupado la cola».El tribunal rechazó el eximente que presentó la defensa por el trastorno de hiperactividad y la inteligencia límite porque llegó «adquirir la plena conciencia de que los hechos realizados no estaban bien y la capacidad de modelar la impulsividad sexual». No obstante, le alivia la pena y opta por diez años en lugar de los 12 que pidió el fiscal y se le descuenta el tiempo que pasó en el centro de menores por una sentencia anterior sobre este asunto cuando era menor.