El Correo de Burgos

MUNICIPAL

De la Rosa ofrece a Cs gobernar en coalición y Marañón lo rechaza

El edil del partido naranja trasladará, no obstante, la propuesta a su directiva nacional

Vicente Marañón y Daniel de la Rosa, durante la reunión de ayer en la Alcaldía.-RAÚL G. OCHOA

Vicente Marañón y Daniel de la Rosa, durante la reunión de ayer en la Alcaldía.-RAÚL G. OCHOA

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L. B. / Burgos
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La actualidad local pasaba ayer por las escaleras de acceso a la Alcaldía. Allí compartían con los medios de comunicación su sentir los líderes de los tres principales grupos municipales. El socialista Daniel de la Rosa se estrenaba como titular de la plaza y recibía al «concejal Javier Lacalle» para abordar el traspaso de poderes.

Despachada la logística era el turno de Vicente Marañón. Visitaba el edil de Ciudadanos al proclamado regidor para mantener un encuentro «de cortesía» del que salía con una propuesta en firme para gobernar en coalición con el PSOE. Tras tomar nota, anunciaba que trasladará la propuesta a la dirección nacional del partido, aunque el propio De la Rosa indicaba minutos después que el representante naranja había rechazado tal invitación, «de entrada».

Importa el matiz pues la oferta, explicó el alcalde, seguirá sobre la mesa «de manera constante». Confía de hecho el socialista en que «a medio plazo» cambie de parecer y acepte «la mano tendida» para que «se imponga la cordura y la responsabilidad», apuntaba, tras garantizar a Cs que ese posible gobierno conjunto «de estabilidad» carecerá de «líneas rojas». «Tengo la sensación de que las circunstancias pueden cambiar», añadía, para recordar que «las posiciones en política no son inamovibles».

Al respecto, De la Rosa consideraba fundamental que los distintos grupos municipales «trabajen exclusivamente tanto desde la acción de gobierno como desde la oposición en políticas que mejoren la vida de nuestros vecinos». Así, aseguró, se lo indicaba tanto a Vicente Marañón como a Javier Lacalle, al que extendía la propuesta de cooperación de tal forma que «el PP pueda colaborar en la medida que estime oportuno, plantear acuerdos o respaldar iniciativas del equipo de Gobierno».

A la espera de que las posturas de unos y otros se definan en el día a día en el PSOE son conscientes, según reconocía el primer edil, de que inician el mandato en minoría, «como ocurrió en el mandato anterior». «Lo vamos a hacer con toda la responsabilidad y toda la determinación para que esta ciudad no se pare. Yo no me voy a poner ningún plazo», subrayaba.

CRUCE DE ACUSACIONES

Tampoco hablaban de tiempos los representantes de los dos principales grupos de la oposición, que ya ejercían como tal. Vicente Marañón, por su parte, iniciaba su intervención acusando al alcalde de caldear el ambiente previo a la investidura al cuestionar el pacto entre PP y Cs, lo que, a su juicio, motivó que tuviera que entrar escoltado por la Policía Nacional «a un momento sagrado de la democracia como es la constitución del Ayuntamiento», un «menosprecio y una humillación», según el edil naranja, «del todo inaceptable». De hecho, esta situación motivó un alegato en favor de la libertad.

Recogía el guante De la Rosa que consideraba tales declaraciones como parte de la «estrategia» de Ciudadanos. El socialista minimizaba la tensión vivida durante la llegada de Marañón al Ayuntamiento el pasado sábado y achacaba los reproches lanzados por los reunidos en la Plaza Mayor a un «fenómeno natural motivo de la frustración» que, insistía, «produce en los vecinos que las decisiones que los afectan se tomen fuera».

Ese asunto también tocaba la fibra sensible de Marañón, que arremetía contra los que sostienen este «bulo». «Es falso. En este partido no se impone nada desde Madrid ni se decide a ciegas, sin saber qué pasa aquí, quién es quién y qué necesita esta ciudad», clamó.

Tuvo que defenderse también el concejal de Cs de las palabras de Javier Lacalle. Y es que el ya exalcalde se sumaba a la vorágine de reproches y cruce de acusaciones al considerar que la situación actual es culpa de los insultos vertidos por Marañón hacia Vox. Este no lo veía así, claro, y señalaba al propio Lacalle: «Tiene que explicar su pintoresca manera de cumplir los pactos, pues se ha dedicado a torpedear el que teníamos. Porque no entrar en el gobierno y dejar solo a Ciudadanos al frente no es cumplir», criticaba.

Otro asalto, que será el penúltimo, lo protagonizaban De la Rosa y su predecesor, Lacalle, al definir la nueva etapa como la del mandato socialista de Vox en el que, auguraba, el regidor tendrá que rectificar posiciones que ha mantenido estos cuatro años. Se revolvía el nuevo alcalde ante estas palabras y recordaba que lo es porque ganó las elecciones «por una amplia diferencia de votos, y porque los tres grupos que querían evitarlo no llegaron a un acuerdo».

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