El Correo de Burgos

Una tierra de «visita y de recuerdo»

Los ocho participantes del Programa Añoranza, llegados de Argentina y Cuba, agradecieron emocionados a la Corporación Municipal haberles ayudado a revivir el viaje inverso de sus mayores

Parte de la Corporación Municipal y la Reina Infantil de las fiestas acompañada de su corte, recibieron a los participantes en el Salón de Plenos del Ayuntamiento.-SANTI OTERO

Parte de la Corporación Municipal y la Reina Infantil de las fiestas acompañada de su corte, recibieron a los participantes en el Salón de Plenos del Ayuntamiento.-SANTI OTERO

Publicado por
PAULA GIL
Burgos

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Ocho retornados a la ciudad que a ellos o a sus familiares les vieron nacer y pasar los primeros años de su vida. Emigrantes que nunca se olvidaron de su tierra y que siempre desearon volver, aunque sólo sea de visita. Y es que llevan Burgos en el corazón desde que las circunstancias de la vida les alejó de sus orígenes y siempre han vivido con la esperanza de volver.

Este el objetivo de Operación Añoranza que cada año se repite durante las fiestas de San Pedro y San Pablo. Personas que se convertirán en protagonistas absolutas mañana en Fuentes Blancas cuando se celebre el Día del Burgalés Ausente. «Tendréis un sitio privilegiado para que puedan disfrutar y emocionarse con todos nosotros», señaló el alcalde de Burgos, Daniel de la Rosa.

Procedentes de Cuba y Argentina, pero con raíces ancladas en los pilares de la Catedral o en los montes y ríos que bañan la provincia o bien en aquella casa donde pasaron su infancia más añorada, recibieron ayer el primer calor de sus convecinos de la mano de las autoridades de la ciudad.

De la Rosa, acompañado de los portavoces municipales Javier Lacalle y José Antonio Antón Quirce, les dieron la bienvenida en el Salón de Plenos del Ayuntamiento. El alcalde animó a los visitantes a «participar las 24 horas del día durante los tres días» que estén en la ciudad. Asimismo, también abogó por un posible cambio en el programa de cara a próximas ediciones. «Podríamos darle una vueltecita para que complementariamente a ustedes, los que están residiendo en América vinculados a las casas de Castilla y León y de Burgos en distintos países, quizás podamos incorporarles a partir del año que viene algún tipo de emigrado» aunque «siempre manteniendo el mismo compromiso».

Tras los breves discursos, donde ya comenzó a aflorar la emoción en los ojos de los allí presentes, los ocho burgaleses retornados recibieron también el cariño de parte de la corte de las fiestas que también acudió a su bienvenida.

Cada uno de ellos recibió también el pañuelo de las fiestas. Posteriormente, se procedió a ese intercambio de regalos traídos para los burgaleses del otro lado del charco. Y entonces, ya sin contener la emoción, los ocho burgaleses comenzaron a desgranar su historia.

El más mayor del grupo, Juan Enrique Alarcia Peña, de 78 años de edad, contaba que sus raíces burgalesas se deben a que fue su padre el que nació en la localidad de Valmala. Alarcia se deshizo en lágrimas al preguntarle por sus recuerdos en Burgos. «La emoción me supera, es la sangre», comentó con la voz entrecortada.

Sus dos hijas se instalarán en la ciudad en un futuro no muy lejano, pues ahora mismo acaban de inaugurar un restaurante en Argentina. Desde el núcleo familiar lo animan a regresar a Valmala, al pueblo que vio nacer a su padre. Sin embargo, Alarcia señaló que «todo va a ser en base a como continúen ellas» su andadura, pues su objetivo es estar cercano a la familia.

Por otra parte, Fortunato Aguilera Pastor, procedente de Buenos Aires (Argentina), señaló que Peñalba de Castro fue la tierra en la que se crió hasta los 7 años. «Toda la familia emigramos hace 65 años y es donde estamos todavía».

Aunque cuenta con primos en el pueblo, la «apretada» agenda del programa no le ha permitido concertar una cita con ellos, pues el lunes por la mañana ya parten hacia Madrid para coger sus correspondientes vuelos. Aunque «recuerdo todos los rincones por los que de pequeño jugaba», su parte favorita era el actual Teatro Romano de Clunia. «Antiguamente era un huerto y todo era natural. Ahora ya no, ha cambiado totalmente».

Para Aguilera han pasado más de 20 años desde la última vez que visitó Burgos. Esta vez, se animó a participar pues es miembro de la «comisión de un centro de Castilla y León en Argentina desde hace 20 años» por lo que «estamos continuamente en contacto».

Respecto al resto, el burgalés de Peñalba cuenta con una ligera ventaja, ya que entre los acompañantes se encuentra su hermano Jorge Alberto Aguilera, que «aunque fue fabricado aquí en España, es el auténtico argentino», comentó entre risas.

Ya con hijos y nietos a sus espaldas, Aguilera no se plantea instalarse en Burgos, por lo que para él siempre será una tierra de «visita y recuerdo».

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