Vivienda
Más de 200 personas han pasado por los pisos compartidos de la UBU
La Universidad ofrece este servicio de vivienda con personas mayores desde el año 2006. «El proyecto tiene bastante acogida, aunque los mayores siguen algo reticentes a participar»

Las personas mayores que participan en el proyecto también intervienen en clases durante el curso académico.-ECB
La Universidad de Burgos (UBU) oferta, desde 2006, a sus alumnos el proyecto de pisos compartidos con personas mayores. «El programa ha tenido muy buena acogida durante estos años, en total llevamos unas 115 convivencias, siendo más de 220 personas las que se han beneficiado de estos pisos compartidos», así lo aseguró la técnico responsable del programa, Lourdes Bustamante. «El año pasado tuvimos 16, y esperamos que este año siga la buena racha y consigamos sumar más gente en este proyecto, tanto personas mayores como universitarios».Este tipo de alojamiento permite al alumno reducir muchísimos sus gastos en vivienda, ya que «no tienen que pagar un alquiler mensual, solo tiene que abonar el 50% de los gastos que se produzcan mes a mes, como son la luz y el agua».Estos pisos compartidos se encuentran dentro del programa de Acercamiento Intergeneracional entre personas mayores y estudiantes universitarios. Este se inicio «mediante un convenio de colaboración suscrito por la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento de Burgos y la propia Universidad».«Es una acción de ayuda mutua. Por un lado, pretende dar respuesta a las necesidades de compañía y apoyo de las personas mayores. Y por otro, a las necesidades del alojamiento del alumnado de la universidad, que no se puede permitir económicamente mantener un piso de otra forma», aseguró Bustamante. En un primer momento el programa nació con la idea de ayudar a esas personas mayores que vivían solas y necesitaba compañía, «pero ahora también incluye personas que son solidarias que quieren ayudar a alguien que no se puede permitir un alquiles y además poder vivir una experiencia nueva». El proyecto busca como objetivo último, «mejorar la calidad de vida de ambos y que se genere una buena relación que les lleve a compartir experiencias».«El programa esta funcionando bien, pero si que es verdad que las personas mayores son un poco reticentes a ello y creo que con la cantidad de mayores que tenemos en Burgos podrían existir más viviendas disponibles para este tipo de proyectos», aseguró Bustamante.Los requisitos que debe cumplir la persona mayor son «tener más de 60 años y que la vivienda cuente con una condiciones de habitabilidad e higiene adecuadas». Por otro lado, el estudiantes «debe ser alumno de la UBU y ser mayor de 18 años, en caso de no tenerlos es necesario una autorización por parte de su tutor legal», explicó Bustamante.Los requisitos comunes que deben cumplir las dos partes consisten en, «no tener enfermedades infectocontagiosas y de grandes trastornos de conducta, tener un grado de autonomía suficiente para poder realizar las tareas cotidianas, no presentar ningún tipo de adicción que suponga un riesgo para la convivencia y asumir el compromiso que acuerden entre ambas partes con respecto a los gastos y tareas del día a día».Para poder acceder a este tipo de pisos compartidos también es necesario cumplir una serie de obligaciones. «El dueño del piso tiene que facilitar una llaves y una habitación individual al estudiante. Y debe permitir el uso de todas las estancias de la casa y respetar su estilo de vida e intimidad». Por su lado los jóvenes que accedan al programa, «deben, a parte de cubrir la mitad de los gastos, cuidar las dependencias y enseres de la vivienda, ocuparse del mantenimiento y limpieza de su habitación y respetar la intimidad y estilo de vida de la persona mayor. Y, como no, hacerle compañía».El proceso de selección y formalización de la convivencia, «comienza con entrevistas por separado, y después valoramos las necesidades de cada perfil y los emparejamos». «Tras el emparejamiento, quedamos con las dos personas, en la casa, para hacerles una entrevista conjunta y ver si hay buena sintonía». Si esto ocurre la convivencia comienza, tras un acuerdo entre las dos parte en temas de limpieza y gastos de la vivienda.MÁS ACTIVIDADESLa otra pata de este programa, que pretende acercar a mayores y jóvenes, son las actividades intergeneracionales. «Una de las acciones que estamos haciendo ahora, en colaboración con la Unidad de Igualdad de la Universidad, son los paseos por ‘Burgos: Historia y Patrimonio con gafas violetas’». En estos recorridos se explica los puntos de interés de la ciudad desde una perspectiva de género, «sitios que han sido relevantes para las mujeres y la relación de mujer y patrimonio», explicó Bustamante. Uno de ello tuvo lugar en el mes de junio, pero en este mes de septiembre se pretende realizar otro.Otras de las actividades que engloba este programa son la participación de personas mayores en algunas clases para enriquecer las asignaturas con su experiencia o diferentes charlas, jornadas y talleres. También existen cursos de Formación de Animación en juegos tradicionales y un concurso Intergeneracional de Relatos Cortos. Además desde el programa de UBURadio “Sintonizando Generaciones” se da cabida a las historias de los mayores. A todo esto se suman talleres de informática e internet impartidos por estudiantes a personas mayores, visitas culturales de personas mayores a la Universidad guiadas por estudiantes y un voluntariado intergeneracional.