SOCIEDAD
5.000 patitos para regar el Arlanzón de solidaridad
Aquí si Burgos y Amycos ultiman la organización de la carrera de patos, cuyos dorsales siguen a la venta / Se lanzarán el próximo sábado a las 18.30 desde la pasarela del Paseo de Atapuerca

Imagen de una de las carreras de patos.-RAÚL G. OCHOA
Solidaridad y diversión. Esta es la apuesta de la asociación Aquí sí Burgos con la VI Carrera Solidaria de Patitos. Una mancha amarilla de buenas intenciones saltará desde la pasarela del Paseo de Atapuerca al río Arlanzón. 5.000 patitos que correrán por el río hasta llegar a la meta en el Puente Besson. Una cita ya ineludible en la que la ONGinvolucra a 150 colaboradores que entregarán otros tantos premios a los participantes.
«Cada vez hay más empresas que colaboran con la iniciativa y está muy bien porque podemos entregar mejores premios a quienes ganen la carrera. Hay más de 150 premios ofrecidos, principalmente, por el pequeño comercio burgalés», señala la responsable de la ONG, María Miguel.
¿Cómo participar?
Con esta iniciativa la organización persigue que todos puedan aportar en esa marea de solidaridad que se identifica con los patitos de goma que pueblan las bañeras de muchas casas habitualmente pero que aquí toman, por una vez, el río. Los patitos tienen un dorsal que coincide con el número que se puede adquirir en las tiendas de la Flor Burgalesa y Juguettos por tres euros cada participación. Si el número coincide con el primer pato que el próximo sábado cruce la meta obtendrán premios, entre ellos, un viaje de siete días con todos los gastos pagados a Galicia.Los patrocinadores principales del evento sonGrupo Julian, Viajes Atapuerca, laCaixa y Estrumar.
Un evento solidario pero también que busca el impacto ambiental cero. Por esa razón participan hasta 100 voluntarios que acompañan a los patos durante el recorrido y buscan a los rezagados si quedan atrapados en la orilla. «Buscamos que no quede ninguno entre los juncos. Hay voluntarios en las orillas pero también, si el caudal lo permite, otros acompañan la carrera en piraguas», señala María Miguel. El ganador deberá pasar el primero por una pequeña portería que hace las veces de meta.
El fruto de ese recorrido de solidaridad y buenas intenciones se destina a la labor que realizar las ONG burgalesa Amycos y la Casa de Acogida San Vicente de Paúl que gestionan las Hijas de la Caridad. La cantidad destinada, en la última edición alcanzaron los 16.000 euros, se repartirá entre el proyecto de acceso al agua potable en Bolivia que realiza Amycos y la labor diaria de atención a personas en exclusión social.
Casa de acogida
Un grupo de siete hermanas prestan auxilio y apoyo a quienes necesitan una comida, una ducha, una habitación o alguien que les escuche y les de las herramientas para poder salir del pozo. Los perfiles más habituales son emigrantes y refugiados que llegan a España sin nada y sin apoyos pero también personas con patologías mentales sin controlar que llegan a desbocar su día a día en algún momento y personas sin hogar. «Tratamos de prestar todo el apoyo necesario para romper el círculo de la pobreza», destacan la responsable de la casa, Lourdes Piñán.
El servicio se puso en marcha en el año 2000 con el objetivo de atender a las personas sin hogar al salir del hospital para pasar su convalecencia y ayudarles en sus visitas médicas. Con el tiempo los perfiles de atención han ido cambiando en función de la necesidad social. Antes de la crisis pasaban por la casa emigrantes que iniciaban su itinerario de inserción en el que tardan una media de tres años en alcanzar la estabilidad. También refugiados que «están un tiempo hasta que se van encaminando, vienen sin nada, sin apoyo y aquí encuentran el primer hogar en país extraño», señala Piñán. Durante la crisis muchos nacionales recibían aquí su único alimento del día. Ver cara a cara el rostro de la pobreza no amilana a estas siete hermanas y su equipo de voluntarios que reciben el mejor de los regalos cuando «muchos de ellos, ya asentados vuelven para dar las gracias o se convierten en voluntarios». Otros regresan por necesidad.
La entidad sirvió el año pasado 4.187 desayunos, 23.354 cenas, 10.630 cenas, mantuvo ocupadas su 13 habitaciones y los usuarios podían acudir a servicios de podología, peluquería o informática que prestan profesionales voluntarios. Por eso cuando hablan de recuperación de la crisis, de un nuevo ciclo económico, del desempleo que cae, las Hermanas de la Caridad recuerdan que «el número de usuarios aquí no baja, en agosto subió un poco, pero hay mucho retorno, algunos avanzan, salen, entran en itinerarios de inserción pero muchos vuelven por aquí donde obtienen atención básica, alimentos, higiene o estancia», señala. Por eso toda ayuda es poca para mantener un servicio que es toda una referencia entre quienes son casi invisibles para la sociedad.