El Correo de Burgos

El ‘timo del mudo’: más de una década engañando a los burgaleses

La captación de donativos para una organización ficticia afecta a la imagen de las asociaciones de personas sordas / Los estafadores van en pareja: uno pide mientras otro vigila y guarda el botín

Las hojas de recogida de firmas incluyen un sinfín de logotipos.-PROTECCIÓN CIVIL

Las hojas de recogida de firmas incluyen un sinfín de logotipos.-PROTECCIÓN CIVIL

Publicado por
DIEGO SANTAMARÍA
Burgos

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Discapacitados, sordos, mudos y niños pobres. Todos ellos necesitan ayuda para «construir un centro nacional internacional (sic)» y por eso un grupo de voluntarios recoge firmas y capta donativos a pie de calle, en cualquier ciudad y a poder ser en zonas concurridas. Pero nada más lejos de la realidad. Se trata de una estafa en toda regla para aprovecharse de la buena fe de los transeúntes. El fenómeno, conocido como el ‘timo del mudo’, no es nuevo. En Burgos se lleva cometiendo desde hace más de una década. Siempre con la misma hoja, encabezada por el Símbolo Internacional de Accesibilidad que muestra a una persona en silla de ruedas, la bandera de España, la imagen de un menor presuntamente indigente y varios iconos relacionados con la sordera o la lengua de signos.A mediados de septiembre, la agrupación local de Protección Civil advertía de este fraude a través de Twitter. La noticia se difundió rápidamente por las redes sociales y muchos internautas empezaron a relatar sus encontronazos con los estafadores. Sin embargo, la Asociación de Personas Sordas de Burgos (APSBU) tiene constancia de su presencia en la ciudad desde 2008 por lo menos. En todo este tiempo, no han dejado de intentar engatusar a la gente con el «mismo papel» y modus operandi.Al principio, APSBU «coleccionaba carpetas». Sabedores de que esta petición de donativos era más falsa que un billete de 6 euros, trabajadores de la entidad como Katia y algún que otro socio mordían aparentemente el anzuelo, cogían la carpeta para firmar y acto seguido informaban verbalmente de que iban a «llamar a la Policía». Cómo no, el presunto sordo huía del lugar a toda velocidad para evitar ser identificado.Lo que tampoco suelen esperarse estos pseudocaptadores es que una víctima potencial responda a sus requerimientos utilizando la lengua de signos. Luis, socio de APSBU, lo ha comprobado en multitud de ocasiones. Alguno «ha aprendido algo con el tiempo», pero es evidente que no se manejan con este lenguaje y que oyen perfectamente, sobre todo palabras clave como ‘Policía’ o ‘estafa’. ¿Por qué entonces recurren a esta picaresca si se les puede desenmascarar de buenas a primeras? «A veces, para no tener que dar explicaciones, lo más fácil es hacerse el sordo».La última vez que Luis se topó con uno de estos individuos fue a mediados de octubre en la plaza del Cid. También localizó a otro con anterioridad en la plaza Vega y no dudó el llamar al 112 para alertar de su presencia. A estas alturas, ya está «curado de espanto», lo cual no quita para que alce su voz porque «siempre hay algún incauto que cae», máxime cuando la hoja incluye «tres o cuatro nombres ficticios» de personas que supuestamente ya han colaborado con la causa.El problema a la hora de darles caza reside en que se escabullen entre la multitud en cuestión de segundos. Lo habitual es que uno se encargue de pedir dinero mientras otro vigila, aunque también se han dado casos de robo aprovechando el despiste de la víctima mientras firma. Suelen ser «jóvenes», rondando la treintena, españoles o de Europa del este y «muy bien vestidos». Esa fue precisamente la descripción que dio una vez la hermana de Katia a la Policía Local. Manteniendo una distancia prudencial para no ser descubierta, siguió a «un chico y una chica» por el centro mientras informaba por teléfono de su recorrido. Al final, debieron darse cuenta de que alguien les seguía porque desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos.Sea por vergüenza o porque la cuantía de la estafa no suele superar los 20 euros, nadie denuncia a estos estafadores. Lo confirma la concejala de Seguridad Ciudadana, Blanca Carpintero, a sabiendas de que la Policía Local ha recibido llamadas, pero aún no ha tramitado ninguna denuncia en firme. De momento, se han llevado a cabo «cuatro o cinco intervenciones» en la vía pública y «dos identificaciones». Lo que hacen los agentes es requisar la carpeta y registrar a los sospechosos en busca de la ilícita recaudación. Desgraciadamente, «el dinero se lo dan a un tercero» y las cantidades, si se localizan, son «muy pequeñas».«Vergüenza»Desde que este grupo organizado irrumpió en Burgos, muchos ciudadanos han contactado con APSBU para preguntar si son ellos quienes se dedican a pedir dinero. «Siento mucha vergüenza», confiesa el presidente de la asociación, Marcos García. No es para menos, ya que esta práctica puede afectar negativamente a la imagen de una entidad que jamás ha recurrido a este sistema porque se nutre de subvenciones públicas y las aportaciones de sus socios. Si algo le duele profundamente es que «están engañando a la gente» y ese enfado puede afectar a diversas iniciativas de carácter solidario que captan fondos para causas legítimas.Cada cierto tiempo, la asociación recibe llamadas de ciudadanos que se han cruzado con estos timadores por la calle. Aparte de desmentir cualquier vinculación con ellos, los empleados de la asociación comunican los hechos a la Policía para que traten de localizarlos. Lo malo, tal y como apunta Luis, es que suelen dejarse caer en «fechas señaladas» y «van cambiando de ciudad». Sean o no los mismos, lo cierto es que su ámbito de actuación se extiende por todo el país. Madrid, Zaragoza, Murcia, Alicante, Vigo, Ciudad Real... Las fuerzas y cuerpos de seguridad llevan tiempo alertando del fraude para que nadie pique.El presidente de APSBU cree que sería «interesante» plantear una campaña de difusión «regional o nacional» para evitar más engaños. Lo único que quiere es que no se relacione a estos delincuentes con las entidades de personas sordas. Además, no vería con malos ojos acudir a los tribunales para «limpiar nuestra imagen».

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