SOCIEDAD
La Junta impulsa el asistente personal en la discapacidad
Las personas con capacidades diversas reclaman ser «ciudadanos de pleno derecho»

Usuarios de Apacid y la Asociación de Laringectomizados leyeron el manifiesto en la capital.-RAÚL G. OCHOA
Son 25.000 personas con capacidades diversas las que este 3 de diciembre, Día de la Discapacidad, reclaman su lugar en una sociedad a la que demandan que reconozcan su posición como «ciudadanos de pleno derecho en una sociedad inclusiva que respete la diferencia». Es parte del manifiesto que ayer leyeron en Burgos usuarios de Apacid y la Asociación Burgalesa de Laringectomizados. Un documento que también reivindicaron en Aranda, Miranda, Lerma, Briviesca y Villarcayo. Una forma de cerrar una semana repleta de actos que «buscan dar visibilidad a la realidad de las personas con discapacidad», señaló la gerente de Servicios Sociales, María Antonia Paniego.
En el discurso quedó patente la necesidad de impulsar la autonomía personal en manera de trabajo, vivienda pero también la posibilidad de vivir su vida plenamente. En esa línea se enmarca una de las herramientas de la Ley de Discapacidad que la Junta de Castilla y León ha empezado a impulsar. Se trata de la figura del Asistente Personal. «Es una prestación del catálogo de la dependencia que le permite al usuario tener una persona que le acompañe y favorezca su integración social en el día a día, es un facilitador del proyecto de vida donde el usuario es partícipe de él», señala Paniego. Un modelo por el que apuesta la región y cuyo tiempo de atención reconocido «depende de cada grado de discapacidad» pero puede alcanzar las 10 horas de asistencia para «cualquier necesidad». En este sentido se trabaja para eliminar el aislamiento de las personas con movilidad reducida facilitando, con este asistente, destruir de manera práctica cualquier barrera arquitectónica para acceder a un centro cultural o ir al banco a realizar gestiones. Y fomenta la cooperación porque una persona con discapacidad física puede ser asistente personal de una persona con discapacidad psíquica complementando las capacidades de cada uno donde ellos dedicen su propio destino. Una figura de la que aún no se disponen de datos de desarrollo pero en el que está volcada la administración.
Este es un camino hacia la atención a la discapacidad que se complementa por parte de la administración regional a través de centros residenciales y de día y servicios de apoyo a la promoción de la autonomía personal, estimulación cognitiva, habilitación psicosocial, terapia ocupacional.
En el encuentro, el delegado de la Junta en Burgos, Roberto Sáiz, quiso poner en valor «el modelo de colaboración de la administración con el sector privado y las asociaciones del tercer sector». De estas últimas en forma de federaciones, agrupaciones y voluntarios, apuntó que son «un pilar fundamental para lograr el objetivo final de plena inclusión de la discapacidad que, aunque no se ha logrado, estamos en el camino», sentenció. A la lectura del manifiesto, en la sede de Cajacírculo, acudieron responsables de diferentes asociaciones y colectivos implicados en la discapacidad.