NAVIDAD
La pista de hielo recibe una «buena acogida» durante el puente
El recinto, que este año se sitúa en la Plaza de España, se ha convertido ya en una tradición navideña

La pista de hielo este año se ha trasladado a la Plaza de España.-ISRAEL L. MURILLO
Acudir a patinar a la pista de hielo ya es toda una tradición en esta época navideña para los ciudadanos de Burgos. Su responsable, Ángel Lerma, detalló que la ciudad «tiene una gran afición al patinaje y año tras año los burgaleses escogen este plan para pasar un rato entretenido en familia y tenemos, incluso, fijos que no fallan con la cita de ponerse los patines».En esta ocasión la pista se ha trasladado de su emplazamiento habitual de estos últimos años, la plaza de San Juan, a la Plaza de España. «La verdad es que los primeros días la gente estaba un poco despistada porque no sabían dónde estamos este año, pero tras la confusión de los primeros días está viniendo bastante gente gracias a la publicidad y a la ayuda del Ayuntamiento», explicó Lerma.El recinto que estará abierto hasta el 6 de enero, inclusive, dispone de 800 metros cuadrados para que los niños y los no tan niños disfruten de un plan diferente para estas navidades. El horario es de 11:00 horas hasta las 22:45 horas; que se dividen en 12 sesiones cada 45 minutos, a un precio de 5 euros.Gracias a estos días de libres del puente de la Constitución y la Inmaculada, la pista ha recibido a numerosos burgaleses y turistas. «El viernes nos sorprendió la cantidad de gente que vino, pero el domingo a causa del mal tiempo y la lluvia que cayó las personas se desanimaron un poco más». El día de ayer, gracias a la buena meteorología, se convirtió en el mejor día de afluencia de público de los cuatro días festivos.Una de las personas que se atrevió con este deporte de invierno fue Fernando Hernández que acudió junto a sus dos hijas en la mañana de ayer. «La verdad es que hemos venido porque a las niñas les hacía ilusión, pero tengo que reconocer que al final estamos todos pasando un rato muy divertido y entretenido».Otro de los burgaleses que decidió ir a patinar la mañana de ayer fue Rodrigo Puente, junto con su hija y su nieto. «Es un plan que solemos hacer todas las navidades. Mi nieto se lo pasa en grande, pero mi hija y yo no nos quedamos atrás».El año pasado fueron cerca de 7.000 personas las que se enfundaron unos patines, algo menos que en años anteriores debido al mal tiempo y sobre todo a la nieve que cayó durante los últimos días de las fechas navideñas. El responsable está convencido que «si el tiempo nos respeta, superaremos esa cifra».Desde la organización, Lerma quiso agradecer al Ayuntamiento de la ciudad «el esfuerzo que hacen todos los años para que esto se pueda llevar a cabo porque sin ellos seria imposible», sumada a la ayuda de otras instituciones como a Fundación Caja de Burgos y sus patrocinadores.En definitiva, la pista de hielo se ha convertido en una tradición más en las navidades burgalesas. «Una forma diferente de pasar un buen rato y olvidarse de los problemas diarios».