FORO DE MOVILIDAD SOSTENIBLE Y CONECTADA
«Hace falta una armonización regulatoria para frenar la incertidumbre en el mercado»
Jaime Armengol, coordinador del proyecto Mobility City de Ibercaja, aboga por «abrazar la electromovilidad lo más rápido posible» / Blanca Moral (ITCL) asegura que el modelo actual de transporte «tiene los días contados»

Carlos Bergera (Iberdrola), Daniel de la Rosa (alcalde de Burgos), Blanca Moral (ITCL) Jaime Armengol (Ibercaja) y Luis Leal (Antolín), durante el debate del Foro.-ISRAEL L. MURILLO
La adopción de compromisos a futuro en favor de la movilidad sostenible requiere un riguroso análisis de los escenarios que se plantean y de los mecanismos más eficaces para que el sector productivo afronte la transición energética con garantías. Partiendo de esa premisa, el coordinador del proyecto Mobility City de la Fundación Ibercaja, Jaime Armengol, manifestó su inquietud ante la ausencia de una normativa conjunta capaz de dar solución a los problemas que van surgiendo prácticamente sobre la marcha.«Hace falta una armonización regulatoria comenzando por Europa, siguiendo por el Estado y contribuyendo desde las comunidades autónomas», apuntó durante el debate del Foro de Movilidad Sostenible y Conectada de EL MUNDO - EL CORREO DE BURGOS en colaboración con la Fundación Cajacírculo e Ibercaja, pues solo así será posible reducir la «incertidumbre» que planea sobre el «mercado», empezando por la escasa «disponibilidad» de puntos de recarga para vehículos eléctricos.El principal handicap en España, a juicio de Armengol, es la «disparidad de criterios desde distintos ámbitos competenciales». Fomento, Industria, Interior, Hacienda... La participación de tantos ministerios a la hora de regular distintas normativas impide el desarrollo efectivo de dicho marco regulatorio. Así pues, el coordinador de Mobility City de Ibercaja se mostró partidario de promover un «pacto de Estado» o una fórmula similar para que el país se adapte, con garantías y lo antes posible, a los requerimientos de un mercado cada vez más cambiante y competitivo.Convencido de que el país debe «abrazar la electromovilidad lo más rápido posible», Armengol aseguró que las «oportunidades» de desarrollo económico podrían beneficiar notablemente a la denominada España vaciada. Por su parte, el responsable de Relaciones Externas de Smart Mobility de Iberdrola, Carlos Bergera, señaló que los trabajadores del sector de la automoción no deben temer el desempleo porque las ventas de vehículos eléctricos van en aumento, hasta el punto de que en 2050 se alcanzará «prácticamente el 100% de la flota nacional.Tanto es así, prosiguió Bergera, que todas las marcas automovilísticas «ya están formando a sus comerciales» y «poniendo puntos de recarga en los concesionarios» para incentivar la venta de coches eléctricos. Además, el país se encuentra «sobradamente preparado» para hacer frente a esa demanda creciente que se irá incrementando paulatinamente durante los próximos años.Para el responsable de Estrategia de la Dirección Corporativa de Innovación del Grupo Antolín, Luis Leal, lo ideal sería una «transición razonable y prudente» para que el vehículo eléctrico se gane el favor de los consumidores. «Tenemos tiempo», aseveró firmemente convencido de que la ciudadanía necesita un «periodo de adaptación» para asumir los cambios que vienen. En clave industrial, como es lógico, lo fundamental es «no dejar cadáveres en el camino».En la misma línea, la responsable de Estrategias de Movilidad del Instituto Tecnológico de Castilla y León (ITCL), Blanca Moral, hizo referencia al «cambio de hábitos» en función de los sectores productivos y las «exigencias del consumidor final». Aunque hay «alternativas», resulta «complicado» en estos momentos vaticinar el futuro en este terreno. No en vano, subrayó que se irá percibiendo una «evolución» progresiva en el campo de la movilidad, de tal forma que «lo que conocemos como habitual ahora mismo tiene los días contados».Los invitados al foro también abordaron las claves para garantizar la mayor eficiencia posible en clave logística, sobre todo en la denominada última milla. A este respecto, Moral sostuvo que la bicicleta puede «jugar una gran baza» a la hora de acometer labores de reparto. No solo porque es «factible» en términos de rentabilidad, sino también porque es totalmente respetuosa con el medio ambiente.¿Qué papel juegan las ciudades en este proceso de cambio hacia un futuro menos contaminante? Lo primero, a juicio del alcalde de Burgos, Daniel de la Rosa, es «reaccionar» y adoptar las medidas necesarias para «promover un cambio de hábitos» a la hora de utilizar medios de transporte públicos y privados. Sin lugar a dudas, una de las propuestas más ambiciosas, recogida en su programa electoral, consistiría en aplicar una «rebaja» de tasas públicas y «bonificar fiscalmente la compra de vehículos».«Burgos no se va a quedar fuera de la movilidad», prometió De la Rosa tras citar algunas «alternativas» implantadas desde el Ayuntamiento como el bono joven para el autobús urbano del que se benefician 17.400 usuarios, la gratuidad progresiva del servicio para mayores de 65 años o las «experiencias piloto» con Iberdrola proyectadas en la ciudad para impulsar la «transformación urbana» mediante tecnología 5G.