El Correo de Burgos

El PP rechaza el nuevo Estatuto vasco porque plantea la anexión de Treviño

Ayala exige un posicionamiento claro del PSOE burgalés porque «no podemos ponernos de perfil» / La segregación, según Lacalle, sería una «auténtica traición y puñalada» para la provincia

Javier Lacalle, Sandra Moneo y Cristina Ayala comparecieron ayer en la sede del PP de Burgos.-SANTI OTERO

Javier Lacalle, Sandra Moneo y Cristina Ayala comparecieron ayer en la sede del PP de Burgos.-SANTI OTERO

Burgos

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El nuevo Estatuto de Autonomía del País Vasco podría influir «directamente» sobre la provincia Burgos si el derecho a decidir y la posibilidad de anexión de municipios vecinos -vía referéndum- sale adelante. Ese es uno de los grandes temores del Partido Popular, que ayer se opuso tajantemente al texto planteado por el PNV y a priori respaldado por Podemos. De nuevo, los planes de anexión del Condado de Treviño sobrevuelan un horizonte marcado por la investidura de Pedro Sánchez.La principal duda que atañe en estos momentos a los ‘populares’ es la postura definitiva que adoptará el PSOE. Poco confía la senadora Cristina Ayala en un apoyo sin fisuras por parte de los socialistas al mantenimiento de Treviño en tierras burgalesas, ya que ninguna de sus enmiendas al articulado de los nacionalistas vascos hace referencia a los enclaves. «No podemos ponernos de perfil», esgrimió ayer en alusión a la «hoja de ruta» que el Gobierno de la región vecina quiere «imponer» y que daría lugar a una Comisión Mixta, integrada por administraciones del País Vasco y Castilla y León, con el objetivo de promover el ansiado referéndum.Aparte de este «posicionamiento en contra», los ‘populares’ sostienen que su propuesta es la única que plantea, atendiendo a la «legalidad vigente», una «actualización real» del Estatuto de Gernika. De momento, el primer paso es el debate del citado texto en el Parlamento Vasco. Después, en función de cómo se desarrollen los acontecimientos, el PP presentará las iniciativas que «correspondan en su momento» para intentar frenar las pretensiones del PNV desde el Congreso de los Diputados y el Senado.«La investidura no se puede hacer a cualquier precio», insistió Ayala tratando de ejercer presión sobre los socialistas burgaleses y castellanoleoneses para que alcen la voz en defensa del mantenimiento de Treviño en la Comunidad. Entretanto, los ‘populares’ mantienen contactos con otras formaciones del arco parlamentario autonómico para hacer piña, pues «ir juntos en este tema sería lo razonable».El respaldo de los socialistas a la anexión de Treviño supondría, a juicio del senador Javier Lacalle, una «auténtica traición y puñalada por la espalda a los intereses de todos los burgaleses». En su opinión, el conflicto territorial de Treviño no puede ofrecer «ningún tipo de divergencia» entre los partidos que se denominan constitucionalistas. Sin embargo, lo «realmente preocupante» desde su punto de vista es que el PSOE está «empezando a enseñar la patita».Tal y como están las cosas ahora mismo, los ‘populares’ han optado por cerrar filas a la hora de rechazar con una «voz única» la segregación de Treviño. Inclusive el PP vasco, con el que los representantes burgaleses mantienen un «permanente contacto» según Ayala. Y aunque reconoció que «a veces surgen problemas» en clave territorial -no hay que olvidar las posturas enfrentadas del pasado respecto a este tema o la central nuclear de Garoña-, a día de hoy «entienden que lo lógico es atender a la legalidad vigente».La pelota se encuentra, por tanto, en el tejado del Partido Socialista, que «ha estado siempre en contra de estas anexiones hasta ahora», puntualizó Lacalle. Así las cosas, los dirigentes del PSOE provincial y regional deberían, a su juicio, tomar partido entre dos vías abiertas: la «decisión unilateral» de los socialistas vascos u otra «acordada» a nivel nacional en la que podrían ejercer una mayor influencia.Tanto Ayala como Lacalle lamentaron que el futuro de Treviño dependa de las «cesiones» del PSOE a los nacionalistas vascos para que Pedro Sánchez se instale en la Moncloa. Es la única explicación para los ‘populares’. De lo contrario, tal y como remarcó la senadora del PP, se «podría haber pactado un texto conjunto con el constitucionalismo en vez de sumarse al texto del PNV y Podemos».Por su parte, la diputada ‘popular’ por Burgos, Sandra Moneo, consideró de «extrema gravedad» las negociaciones entre Sánchez y Oriol Junqueras porque demuestra que el presidente en funciones está cayendo «en brazos de los separatistas, de aquellos que quieren romper la unidad de España».

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