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El hospital San Juan de Dios ha decidido modificar su protocolo de alta tras una queja en noviembre por el traslado de un paciente sin previo aviso a Santibáñez-Zarzaguda

El hospital San Juan de Dios ha decidido modificar su protocolo de alta tras una queja en noviembre.-SANTI OTERO

El hospital San Juan de Dios de Burgos.

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A raíz de una situación «muy extraordinaria» que «no se había planteado hasta el momento», el hospital San Juan de Dios ha decidido «modificar» su protocolo de alta para que los familiares de los pacientes ingresados reciban la «información» pertinente llegado el momento. La decisión obedece a una queja presentada el pasado mes de noviembre ante la Gerencia de Salud de Área de Burgos por un traslado domiciliario que no se comunicó previamente.Los familiares de Fermín del Val (88 años) no daban crédito al enterarse de que le habían dado el alta sin previo aviso el pasado 4 de noviembre. Según la versión de quien interpuso la queja, nadie recibió una llamada informando de que ese día se le trasladaría a su domicilio, en Santibáñez-Zarzaguda. Fue uno de sus hijos quien, «por casualidad», tuvo constancia de este hecho cuando se acercó a preguntar qué había pasado al conductor de una ambulancia que circulaba por el pueblo. No esperaba ni de lejos que se dirigiera a la casa de su padre y que éste viajase en su interior.«¿Qué hubiese pasado si no llega a haber nadie?», se pregunta el familiar de Fermín que acudió tres días después del alta a la Gerencia. En su escrito, manifestaba que los responsables del centro hospitalario debieron avisar «con antelación», máxime cuando la noche anterior varios de sus allegados «le estuvieron dando de cenar».Tras tener constancia de la reclamación, el hospital inició una investigación interna para esclarecer lo sucedido. Según detalla el gerente del San Juan de Dios, Juan Francisco Seco, «normalmente el médico responsable informa a las familias de la programación de las altas en el momento del pase de visita o en los horarios semanales de información a las familias». Sin embargo, asegura que «en este caso los familiares nunca estuvieron presentes en el pase de visita al enfermo del médico responsable ni acudían a los horarios de información».Fermín del Val ingresó en el Hospital Universitario de Burgos (HUBU) el pasado mes de octubre por un «deterioro general» probablemente relacionado con una «infección» de su tracto urinario. El día 19 fue derivado al SanJuan de Dios, aunque el familiar que remitió la queja indica que no les explicaron el motivo. Descarta que se debiese a problemas de espacio, dado que compartía habitación con una persona que «llevaba un mes».El caso es que Fermín fue trasladado al área de subagudos y rehabilitación. Entretanto, su mujer -también de avanzada edad- ingresó «unos días» en el HUBU. En ese momento, sus familiares solicitaron el regreso de Fermín al Hospital Universitario para atender mejor a ambos y evitar desplazamientos de punta a punta de la ciudad. La petición fue denegada. «Nos dijeron que, en todo caso, si no mejoraba la mandaban a San Juan de Dios», recuerda el familiar.El informe de Enfermería en el que la doctora que atendía al paciente autorizó el alta domiciliaria data del 1 de noviembre. Según la versión del reclamante, nadie comunicó esta decisión durante los días previos a los familiares de Fermín pese a que seguían visitándole para comprobar cómo evolucionaba. «La gente a la que se lo cuento pregunta si es en serio», asegura el reclamante dolido porque de haberlo sabido «hubiésemos ido a buscarle nosotros».Aparte de subrayar que los familiares no acudían a las visitas programadas por el centro, Seco esgrime que «adicionalmente, el servicio de Trabajo Social también se presenta en el momento del ingreso de los pacientes para que comuniquen cualquier necesidad que puedan tener durante el ingreso». No en vano, «tampoco los familiares plantearon ninguna necesidad al respecto durante la estancia».

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