El Correo de Burgos

ECONOMÍA

La economía burgalesa frena sus expectativas de crecimiento

El PIB provincial aumentará un 1,5% a finales de año / La recuperación del empleo, con tan solo 529 afiliados en 2019, avanza «a un ritmo muy inferior a la media nacional»

Manuel Morquillas, Ramón Sobremonte y José María Calzada presentaron ayer el Boletín de Coyuntura Económica de Cajaviva Caja Rural.-ISRAEL L. MURILLO

Manuel Morquillas, Ramón Sobremonte y José María Calzada presentaron ayer el Boletín de Coyuntura Económica de Cajaviva Caja Rural.-ISRAEL L. MURILLO

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Redacción
Burgos

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Optimismo, sí, pero moderado. Todo apunta a que el Producto Interior Bruto (PIB) crecerá un 1,5% a finales del presente ejercicio. Sin embargo, el freno a la creación de empleo en comparación con la media nacional impide lanzar las campanas al vuelo, máxime cuando hace un año se preveía un incremento del 2,1%. Lo importante, en todo caso, es que la economía provincial «se aleja del fantasma de la recesión». No hay visos de una crisis galopante como la de 2008, aunque es evidente que la desaceleración marcará la pauta durante los próximos 12 meses.Para muestra un botón. El año pasado, el PIB local se incrementó un 1,9%, ligeramente por debajo del cómputo global del país. No en vano, se prevé que el crecimiento económico a lo largo de este ejercicio sea «más o menos» similar al de España en su conjunto. Lo remarcaba ayer el director general de Cajaviva Caja Rural, Ramón Sobremonte, durante la presentación del Boletín de Coyuntura Económica elaborado por la entidad a través del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Burgos (UBU), con José María Calzada al frente.Lo más llamativo, tal y como recoge el informe, es el crecimiento paulatino y progresivo de la economía conforme avance el año. De entrada, se estima un tímido incremento del PIB burgalés del 0,3% durante los dos primeros trimestres. Una vez superado el ecuador de 2020, se espera un aumento porcentual de entre el 0,4 y el 0,5% que permitirá alcanzar la tasa anualizada contemplada por los analistas.El proceso será «lento», advirtió Calzada en alusión a estos datos. Sin embargo, se mostró convencido de que «van a desaparecer incertidumbres» que hasta ahora han afectado de pleno a Burgos. Por un lado, la consolidación del nuevo Gobierno permitirá despejar múltiples dudas ante la ausencia de estabilidad política. Por otro, el hecho de que China y Estados Unidos quieran enterrar el hacha de guerra comercial beneficiará considerablemente a una provincia «exportadora» que, a juicio de Sobremonte, debe saber «aprovechar» sus «ventajas competitivas».En este escenario de desaceleración, la principal preocupación del Equipo de Coyuntura de la UBU es la creación de empleo, que desde el 2014 ha avanzado «a un ritmo muy inferior a la media nacional». De hecho, el inicio de la recuperación tras la crisis no revertió las pérdidas que experimentó Burgos en la época de vacas flacas, pues de 24.000 puestos de trabajo perdidos en dicho periodo apenas se han rescatado 13.000.El informe pone de manifiesto además una realidad sorprendente dentro de este apartado: la desaceleración progresiva del número de afiliados durante los tres últimos ejercicios. En 2017, se registró un aumento de 3.357 nuevas altas a la Seguridad Social respecto al año anterior. En 2018, la cifra se redujo hasta 1.461. 12 meses más tarde, la subida apenas llegó a 529. Visto lo visto, la evolución es «bastante preocupante», apuntó Calzada.Si algo inquieta sobremanera al tejido económico burgalés es la «ralentización» del empleo en el sector industrial. No es para menos, dado que el año pasado se perdieron 300 puestos de trabajo debido a los «conflictos comerciales» que han afectado especialmente a las empresas de automoción por el «cambio disruptivo» que avanza hacia un «nuevo paradigma» marcado por la «incertidumbre» y el «estancamiento» al no estar aún «definido con claridad».Tampoco fueron bien las cosas en el sector agrícola, otro de los estandartes tradicionales de la economía local. En este apartado, 2019 se cerró con 112 afiliados menos, lo que se traduce en una caída del 1,6%, un punto más que a nivel autonómico pero uno menos, eso sí, que en clave nacional. A tenor de estos datos, el profesor de la UBU, Manuel Morquillas, señalaba que la recuperación económica frenó en seco el «rejuvenecimiento» que parecía estar experimentando el campo a raíz de la crisis. Asimismo, puso el foco sobre el ámbito cerealista, que avanza hacia mayores concentraciones de terreno con menos activos.Donde sí se aprecian brotes verdes, de un tiempo a esta parte, es en la construcción, que sumó 158 nuevos empleados el pasado año. Además, coloca a Burgos como referente en Castilla y León si hablamos de crecimiento al situarse, con un 1,6% de crecimiento, por encima de la media regional (0,1%). No obstante, la subida porcentual a nivel estatal fue del 2,4%.La principal conclusión en materia laboral, según precisó Morquillas, es que la provincia se está «tercializando» poco a poco. Con 98.036 afiliados el pasado mes de diciembre en el sector servicios, 784 más que el año anterior, el crecimiento interanual se sitúo en el 0,8%. Aún con todo, Burgos continúa situándose por debajo de la media autonómica (1,2%) y mucho más aún de la nacional (2,5).Aparte de analizar la situación, el Boletín de Coyuntura Económica aporta una serie de recomendaciones para «incrementar la productividad». Cómo no, la mejora de las vías de comunicación es fundamental. De igual manera, los expertos de la UBU aconsejan invertir en capital humano, estudiar la relación entre productividad y tamaño de las empresas para frenar la «desventaja comparativa» de las pequeñas compañías y paliar la «utilización excesiva» de los contratos temporales porque «no permiten aprovechar al máximo las economías del aprendizaje».

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