El Correo de Burgos

SUCESOS

La Policía pone el foco sobre los laboratorios caseros de speed

La ubicación de la provincia como zona de paso atrae a los traficantes para su instalación / El sulfato de anfetamina es la tercera droga con la que más se trafica, detrás del hachís y la marihuana

Material incautado por la Policía y la Guardia Civil en el desmantelamiento del laboratorio de speed en Miranda. SANTI OTERO

Material incautado por la Policía y la Guardia Civil en el desmantelamiento del laboratorio de speed en Miranda. SANTI OTERO

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Burgos

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Las estadísticas sobre incautaciones de drogas que publica anualmente el Ministerio del Interior no dejan lugar a dudas. El aumento del tráfico de sulfato de anfetamina, conocido como speed, en Burgos es un hecho. Sobre todo a partir del año 2017. Ya entonces se convirtió en la tercera droga con más cantidad aprehendida por los cuerpos y fuerzas de seguridad, por detrás del hachís y de la marihuana, incluso por delante de la cocaína. 

La razón es que se trata de una «droga barata respecto a la cocaína», lo que hace que prolifere entre los jóvenes que consumen, explica el inspector jefe de la Brigada de Policía Judicial de la comisaría de Burgos, José Manuel del Barco. A esta brigada está adscrito el Grupo de Estupefacientes, que ha sido el resposanble de descubrir y desmantelar el primer laboratorio de speed de Castilla y León. Se trata del grupo con mayor número de cantidades de sustancias estupefacientes intervenidas de la Comunidad. 

Este descubrimiento de un laboratorio casero, en un piso de Miranda, deja patente lo que los investigadores ya llevan percibiendo desde hace años, «notábamos que había mucho tráfico y sabíamos que hay laboratorios clandestinos de esta sustancia». La provincia de Burgos se presta a ello por su ubicación, «es una zona bien situada para los traficantes, al estar a medio camino entre el País Vasco y Madrid». Un lugar donde se «dejan grandes cantidades» y es complicado investigar, por lo que el Grupo mantiene una colaboración estrecha con la Brigada Central de Estupefacientes y con el Greco de Galicia, ya que mucha droga «viene o va para Galicia». 

Para continuar con esta labor de investigación, el Grupo cuenta desde hace un mes aproximadamente con la incorporación de un inspector para labores de coordinación. 

«Entendemos que cada vez más estos grupos criminales van a intentar crear laboratorios para desarrollar la droga para ser ellos los que la hacen y luego la venden», destaca el jefe de la Brigada de la Policía Judicial. La dificultad para hallar este tipo de instalaciones clandestinas es que «no hacen falta grandes infraestructuras» para montarlas. Se puede hacer en un piso, como el que se desmanteló en Miranda, y como Burgos está bien situado, a las organizaciones criminales les «conviene montarlos en la provincia». 

«Entendemos que cada vez más estos grupos criminales van a intentar crear laboratorios para desarrollar la droga para ser ellos los que la hacen y luego la venden»

En el caso del descubierto en Miranda por su situación de cercanía con el País Vasco. En este entorno, la Policía de Burgos ya ha llevado a cabo «muchas operaciones conjuntas» con otros cuerpos policiales. 

El final del confinamiento y de las restricciones a la movilidad también ha supuesto el regreso del tráfico de drogas tal y como se hacía antes de la pandemia, en la que los traficantes «se las tuvieron que ingeniar» para continuar traficando. «Sabemos que utilizaron las redes sociales», apunta el jefe de la Brigada de Policía Judicial,  y otros métodos de contacto y entrega para evitar las limitaciones de movilidad y que pasaban menos desapercibidos, a lo que se sumo que no había ocio nocturno. «Ahora se ha vuelto otra vez a la manera más clásica». 

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