El Correo de Burgos

Controles de acceso en la calle Briviesca para evitar la entrada de drogas y armas

Por segundo fin de semana consecutivo, la Policía Local acordona la zona para registrar a quienes se dirigen a los dos ‘after’ con el apoyo de la Unidad Canina. La última intervención se salda con el decomiso de cocaína, cuchillas y un puño americano

Control de acceso a la calle Briviesca de Burgos para evitar la entrada de drogas y armas.

Control de acceso a la calle Briviesca de Burgos para evitar la entrada de drogas y armas.SANTI OTERO

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El ‘mañaneo’ de viernes a domingo trae de cabeza desde hace tiempo a los vecinos de la calle Briviesca. La aglomeración de personas en los dos locales que abren sus puertas a las 6 de la mañana ocasiona, en numerosas ocasiones, peleas en la vía pública, ruido, suciedad e incluso episodios desagradables en comercios cercanos. Ante la avalancha de avisos por parte de los residentes, la Policía Local de Burgos se dejaba caer a menudo por la zona para evitar que la situación se recrudeciese aún más. Sin embargo, desde el pasado fin de semana se ha optado por una fórmula diferente, más intensa, que a nadie con ganas de seguir de fiesta debería pillar desprevenido: controles de acceso a ambos lados de la calle con cacheos y la intervención de la Unidad Canina.

Cordón policial, vallas en las aceras y agentes de uniforme. Para entrar a la calle Briviesca, no queda otra que pasar por este registro preventivo. Esto disuade a muchos, al menos de manera temporal. Lo habitual es que quien lleva droga encima, se dé media vuelta para eludir la inevitable sanción. Más de uno se da un ‘homenaje’ y regresa al cabo de un rato para someterse al cacheo y el posterior control del perro, que realizará un marcaje si detecta la posesión de cualquier sustancia estupefaciente.

Cordón policial y vallas en las aceras de la calle Briviesca.

Cordón policial y vallas en las aceras de la calle Briviesca.SANTI OTERO

Aunque resulte obvio, máxime cuando la furgoneta de la Unidad Canina permanece aparcada en uno de los extremos de la calle, los agentes informan previamente de sus intenciones. Pese a ello, hay quien se la juega. ¿Exceso de confianza o no tener dos dedos de frente? A saber... El caso es que, tanto este fin de semana como el anterior, los agentes han decomisado distintos tipos de drogas. Principalmente, hachís y cocaína.

El dispositivo arranca a las 6 de la mañana coincidiendo con la apertura de La Clave y La Nube, los dos locales que tanto malestar e inseguridad generan en el barrio. No por sus horarios, sino por la actitud violenta, intimidatoria e incívica de muchos de sus clientes (no todos, las cosas como son). Sea como fuere, la duración del operativo depende de la afluencia de personas y el ambiente que se respira. Este sábado, por ejemplo, la Policía Local se marchó sobre las 9. En ese tiempo, los agentes decomisaron un puño americano, cuchillas y cocaína. Dos horas más tarde, nadie diría que la calle Briviesca es una zona de fiesta conflictiva. No obstante, otros fines de semana la situación es bien distinta aún siendo ya mediodía.

«Gente pasada y violenta»

«La mayoría si que saben estar, pero también hay mucha gente sin educación ni respeto», relata a este periódico un vecino de la calle Briviesca que prefiere no revelar su nombre. Lo peor, más allá de «las peleas, los ruidos y la suciedad», es el «mal ejemplo» que han de soportar sus hijos al «ver a gente muy pasada y violenta».

Muchos vecinos se han llevado un buen susto al toparse con «gente metiéndose en los portales a hacer de todo»

Más que inseguridad, lo que sienten los residentes de la zona es impotencia tras comprobar que, cada fin de semana, el trasiego de Policía y ambulancias se haya convertido en algo «habitual». Porque un mero encontronazo desemboca, más a menudo de lo normal, en peligrosas reyertas que finalizan en Comisaría o en el Hospital Universitario de Burgos (HUBU). Por no hablar de que «es imposible dormir a partir de las 6 de la mañana».

La Unidad Canina de la Policía Local durante uno de los registros.

La Unidad Canina de la Policía Local durante uno de los registros.SANTI OTERO

«El vecindario está muy cansado por estos dos locales que son los primeros que no respetan a nadie», prosigue este padre de familia incapaz de entender que se permita a los clientes sentarse en la terraza como si fuese la hora del vermú. Además, lamenta que los propietarios de ambos establecimientos no se preocupen ni lo más mínimo en «limpiar y recoger toda la suciedad que se acumula».

Aparte de los residuos que se generan alrededor de La Clave y La Nube, el olor a orín es evidente porque algunos parroquianos prefieren mear en la calle antes que entrar en el cuarto de baño. Por si fuera poco, muchos vecinos se han llevado un buen susto al toparse con «gente metiéndose en los portales a hacer de todo».

Por todo ello, a este vecino le parece «muy bien» que la Policía Local haya decidido intensificar las labores de vigilancia y prevención en la calle Briviesca para evitar el consumo de drogas y la tenencia de objetos peligrosos. Más que nada, porque visto lo visto «hay mucha gente que no sabe salir de fiesta».

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