La cereza de Caderechas triunfa en Burgos gracias a su «versatilidad» gastronómica
Los productores asociados a la Marca de Garantía despachan más de 3.000 kilos en la Plaza Mayor mientras tres chefs elaboran diferentes platos en vivo

Mercado gastronómico de 'Días de Cerezas' en la Plaza Mayor.
Por sí sola sabe a gloria, pero también destaca por su «versatilidad tanto en dulce como en salado». La cereza del Valle de las Caderechas volvió a demostrar este domingo, en Burgos capital, que es un «producto de categoría». También que lo mucho que gusta, hasta el punto de que los productores despacharon más de 3.000 kilos en la Plaza Mayor. Pasadas las 13:30 horas, ya no quedaba género que vender.
Inmejorable balance el de la última edición de Días de Cerezas, organizado por la Asociación de Productores del Valle de Las Caderechas y ProBurgos. No solo porque el mercado registró una mayor afluencia de clientes que otros años, sino también por la respuesta del público a las demostraciones de cocina en vivo a cargo de Javier Ruiz (La Jamada), Alfonso Camarero (La Sastrería) y Ray Reyes (Lima Café).
«La gente está súper atenta, les llama mucho la atención», confirmaba la responsable de la Marca de Garantía, Eva Romero, plenamente satisfecha de que Días de Cerezas haya contado este año con la implicación de 15 restaurantes. Un «buen número», sin lugar a dudas, para realizar una «promoción mutua» que permite «aumentar la visibilidad» del producto. Para ello, también se distribuyeron flyers de la cita en más de una veintena de hoteles del centro.
También se mostraba plenamente satisfecho el presidente de la Asociación de Productores del Valle de Las Caderechas, Juan José Gandía. Comprobó de primera mano que «la gente ha respondido muy bien», tanto a la hora de comprar como de asistir a las demostraciones. Sin duda, la sensación es «muy gratificante». Más aún después de una campaña sumamente productiva, mejor de lo esperado porque las heladas registradas el pasado mes de abril en las zonas bajas no presagiaban nada bueno. Gracias a ello, habrá cereza por lo menos hasta agosto.
Es importante tener en cuenta el etiquetado para que «a nadie le den gato por liebre»
Más allá de las ventas y de la promoción, uno de los grandes objetivos de la Marca de Garantía es que «el productor le explique directamente al consumidor». Porque no hay un tipo de cereza sino distintas variedades. Y nunca está de más diferenciar entre Caderechas y el resto. No en vano, Romero insiste en la importancia del etiquetado para que «a nadie le den gato por liebre».
Se han dado casos, como ha ocurrido con otros productos locales como la alubia roja de Ibeas, en las que se comercializa cereza que no es de Caderechas como si lo fuera. De ahí la necesidad de «fijarse bien en la etiqueta». Y recordar, tal y como hace Romero, que «somos una marca registrada y reconocida por la Junta de Castilla y León.
De lo que no cabe duda es de que la presencia de la Marca de Garantía en numerosos eventos ha permitido afianzar el prestigio de la cereza de Caderechas en los mercados. En la provincia ya es sumamente conocida y por eso la asociación se desplazará el próximo sábado, 27 de julio, hasta Aranda de Duero. La idea, tal y como señala Gandía, es presentarse con otros 3.000 kilos de cerezas.
«Un sabor distinto sin necesidad de viajar»
El sábado por la noche, Ray Reyes estaba «un poco nervioso». No se lo pensó dos veces cuando le propusieron participar en Días de Cerezas. De hecho, ya le generaba «curiosidad» de antemano y elaborar un plato con cerezas era un reto que le «entusiasmaba bastante». Pero nunca antes había cocinado con público, aunque cualquiera lo diría porque supo meterse a los espectadores en el bolsillo desde el minuto uno. Quizá sea, como él mismo reconoce, por sus años de experiencia en atención al cliente.

Ray Reyes (Lima Café), cocinando zamburiñas con salsa de tigre a la cereza.
Dispuesto a sorprender a sus comensales, el dueño de Lima Café preparó junto a sus compañeros Nuño y Marcos una zamburiña con leche de tigre a la cereza. Quería ofrecer una propuesta «visual» y lo consiguió con creces. Ya durante la presentación, dejó claro que en su restaurante jamás se sirven platos «de una sola bandera». La fusión es una de sus señas de identidad y no piensa renunciar a ella.
«La gente agradece probar un sabor distinto sin necesidad de viajar». Reyes lo sabía a ciencia cierta, pero una cita de estas características es la mejor oportunidad para abrir el abanico. La mayoría de asistentes a su demostración eran totalmente desconocidos y dentro de un rango de edad poco habitual en su local.
A tenor de la acogida de su propuesta, que gustó mucho, Reyes mantendrá este plato hasta que termine la temporada de cerezas. Le agrada adentrarse en las posibilidades que ofrece esta fruta porque hasta ahora apenas lo había trabajado, de manera testimonial, en repostería. Y en Perú, su país natal, lo habitual es encontrarse cereza en almíbar porque se trata de «un producto de importación»