Retrasos de más de tres horas en el tren de Barcelona por un Alvia averiado en Burgos
Los pasajeros estuvieron esperando en la estación Rosa Manzano hasta que el tren de Salamanca se desvió y los llevó hasta León

Un tren Alvia en la estación Rosa Manzano de Burgos.
Las estaciones de tren de Burgos y León vivieron una jornada caótica este lunes tras una avería en el Alvia procedente de Barcelona. El incidente, que ocurrió en la provincia de Burgos obligó a que el tren permaneciera detenido en la estación Rosa Manzano, generó un retraso de más de tres horas y afectó a más de 200 pasajeros. La demora no solo afectó a los viajeros que se dirigían a León, sino que este nuevo problema con la línea lo pagaron también los pasajeros con destino final en Salamanca, que fueron desviados para recoger a los estacionados en Burgos y llevarlos a León, desde donde tuvieron que ser trasladados en autobús a la capital charra.
El origen del problema se localizó en el pantógrafo del tren, una pieza clave del sistema eléctrico que sufrió un fallo técnico que dejó al convoy inmovilizado durante horas. La situación obligó a realizar un transbordo y los pasajeros fueron trasladados a un tren de la línea de Salamanca que tuvo que modificar su recorrido para dirigirse a la estación de León. El retraso acumulado alcanzó los 222 minutos.
Es habitual que este tren procedente de Barcelona y con destino final en las capitales gallegas llegue con retraso a la estación de Burgos debido a las actuacions en la línea y, a mayores, está sometido a un corte y trasladado obligatorio por las obras en las vías que se están desarrollando en la comunidad gallega. Los pasajeros son trasladados en autobús desde Monforte de Lemos a Lugo para luego seguir camino en tren a los dos destinos finales en Galicia: La Coruña y Vigo.
A la estación Rosa Manzano llega el tren de Barcelona con retraso habitual cercano a los quince minutos, hasta el punto de que los pasajeros están acostumbrados a esperar su llegada. En el vestíbulo de la estación coinciden con los viajeros que esperan a que salga el Alvia que los trasladará hasta Salamanca y es normal que coincidan pasando el control de seguridad a la vez pese a que sus trenes llegan y salen a horas diferentes. Sin embargo, la situación ocurrida el pasado lunes acabó con la paciencia de muchos de los afecados, tanto los que viajaban en el tren como los que esperaban abordarlo en Burgos y en León.
Pasajeros enojados
El descontento entre los usuarios no tardó en hacerse sentir. Uno de los viajeros afectados expresó su indignación a través de las redes sociales. «Dos horas y diez minutos de retraso, tirados en la estación de Burgos. Esperando el tren que viene de Barcelona y que me tiene que llevar al Bierzo. Y así, la mayoría de los días».
Otros pasajeros también mostraron su hartazgo por las constantes demoras en la línea que conecta León y Burgos. «¿Será posible que algún día el Alvia vaya en hora? Es una auténtica vergüenza los retrasos acumulados a diario. Para eso, adecúen las horas de llegada y salida y eviten las esperas eternas en las estaciones», reclamó otro usuario.
La falta de información por parte de las operadoras ferroviarias incrementó el malestar. Una pasajera, que vivió el calvario de las tres horas y media de retraso, señaló: «Lo peor es que absolutamente nadie te dice nada. Día tras día retrasos eternos en la línea León-Burgos. ¿Todo el tiempo perdido a final de año, quién nos lo devuelve?»
Repercusión en el servicio ferroviario
Además de los 212 pasajeros del tren afectado, los viajeros que esperaban tomar el Alvia de Salamanca también sufrieron las consecuencias. Estos últimos fueron trasladados finalmente a su destino en autobuses dispuestos de emergencia, lo que aumentó las molestias y extendió los tiempos de llegada.
La situación ha reabierto el debate sobre la calidad del servicio ferroviario en esta región, donde los retrasos son frecuentes y las explicaciones, escasas. Burgos se ha convertido en una parada forzada para quienes buscan respuestas ante un problema que parece enquistado.
Este nuevo incidente del Alvia en Burgos refleja las deficiencias estructurales del transporte ferroviario en esta línea y el impacto directo sobre los usuarios y mientras las averías y los retrasos sigan siendo el pan de cada día, los viajeros continuarán reclamando mejoras en un servicio que debería garantizar puntualidad y fiabilidad.