La centenaria tradición que da de comer gratis a todo un barrio (y más allá)
Titos para todos: Gamonal celebra su centenaria tradición con un gran reparto. Miles de devotos de esta fiesta gastronómica en honor de San Antón desfilaban cazuela en ristre ante las 17 perolas donde bullía la legumbre

La cola de burgaleses ávidos de titos se prolongaba por todo el pueblo antiguo de Gamonal.
Un día grande se celebra ídem, no hay otra. Y en Gamonal, San Antón lo es. No tanto por el monje en sí, patrón de los animales, que también, sino por la jarana que a cuenta de tal onomástica se cuece en el corazón del emblemático barrio burgalés. En 17 titánicas cacerolas, para ser exactos. Las que bullen repletas de titos cada año para gozo de miles de paladares. A lo grande, como la devoción de quienes viven la jornada con la intensidad que, aseguran, merece.
Lo tiene claro Vicente Rivas. A sus 74 años lleva más de un tercio de su vida entregado a esta celebración. Es el primer año de los casi 30 que arrima el hombro en ella que, con pesar y por razones de salud, se ha apeado de los pucheros mayúsculos. Los ha cambiado por uno de dimensiones normales, del que rellena los platos a las autoridades de todo color e institución que han acudido a respaldar la fiesta y catar la legumbre, y charlar, y sacar alguna que otra foto con la que contar y cantar al mundo las alabanzas de su ciudad, cabe suponer. "Esto es muy bonito. Es una tradición que no se puede perder", insiste Rivas, que arrancaba la jornada junto a sus 'hermanos' a las 5 de la mañana para que, a estas alturas, rebasada ya la una del mediodía, todo estuviera en orden. Así ha sido siempre -casi media vida, en su caso- y así será, confían.
Él sonríe y vigila, nada tiene que ver el trabajo con el que, a unos pasos, sus compañeros despachan. Sin tregua, más de 25 hombres tiran de cazo para dar salida a toneladas de guiso: 250 kilos de cebollas, otros tantos de ajos, laurel, sal, 1.500 pimientos calahorranos y 1.500 guindillas. Y titos, muchos titos, hasta 2.000 kilos. Tantos como para repartir 22.000 raciones. Lo dicho, a lo grande.
De dimensiones superlativas es, de hecho, la fila de pacientes fieles que avanza hacia su destino y apuntala el apellido de multitudinario a un evento que se remonta al año 1502, cuando, por primera vez la Cofradía de San Antón quiso saciar así el hambre de los peregrinos que transitaban, rumbo a Santiago de Compostela, frente a la Real y Antigua de Gamonal.
Casi un 10% de esos más de cinco siglos ha acudido puntual a la cita Luis Antonio Miguel, Toño para los amigos. "Hace cincuenta años que vengo, desde pequeño. No falto. Incluso cuando he vivido fuera y este día es sagrado", afirma con orgullo, para asegurar que lo mejor es, tras llenar la olla, compartir los titos en familia. Se redondea así, sostiene, una jornada "especial" que "no debe perderse", ruega. Solo la pandemia pudo con ella, en 2021, y fue transitorio, se recuperaba ya en 2022 la celebración con ganas y al poco obtenía el impulso largamente esperado de ser declarada Fiesta de Interés Turístico Regional.
Ajenos a buen seguro a distinciones oficiales caminaban ya con destino a sus comedores los que habían llenado ya sus recipientes, acompañados, claro, del pedazo de pan correspondiente. La mayoría tenían cerca la meta -y menos mal, porque la tradición pesa-, otros, sin embargo, tiraban de coche y bus urbano para llegar. Tal es el tirón de esta receta, tan grande, que da de comer gratis a un barrio, y más allá.

Multitudinario reparto de titos en Gamonal.
Un pedazo de pan, para acompañar

Multitudinario reparto de titos en Gamonal.
El guiso hierve a fuego lento durante horas

Multitudinario reparto de titos en Gamonal.
Todo vale con tal de que el menú de San Antón llegue a la mesa

Multitudinario reparto de titos en Gamonal.
El pueblo antiguo de Gamonal, abarrotado

Multitudinario reparto de titos en Gamonal.
Más de 25 cofrades, de riguroso blanco, se afanan en servir durante la jornada

Multitudinario reparto de titos en Gamonal.
Los devotos de los titos aguardan su turno con paciencia

Multitudinario reparto de titos en Gamonal.
Hay quien opta por catar el plato 'in situ', con vistas a la Real y Antigua

Multitudinario reparto de titos en Gamonal.
La comida del día corre a cuenta de la Cofradía de San Antón

Multitudinario reparto de titos en Gamonal.
El trasiego de cazuelas es incesante durante las dos horas que se prolonga el reparto

Multitudinario reparto de titos en Gamonal.
La mañana de niebla daba paso a un cielo luminoso que alegraba el evento

Multitudinario reparto de titos en Gamonal.
La experiencia acumulada en más de 500 años de tradición hace que el reparto fluya sin incidentes

Multitudinario reparto de titos en Gamonal.
Décadas llevan algunos vecinos de la zona acudiendo fieles a la cita con los titos

Multitudinario reparto de titos en Gamonal.
Hay quien no se resiste a contemplar desde la barrera el momento

Multitudinario reparto de titos en Gamonal.
Las enormes perolas humeantes son en sí mismas un espectáculo

Multitudinario reparto de titos en Gamonal.
Los cazos no paran ni un momento

Multitudinario reparto de titos en Gamonal.
Estaba previsto repartir 22.000 raciones

Multitudinario reparto de titos en Gamonal.
Antes de calentar el estómago, tocaba bendecir a los animales

Multitudinario reparto de titos en Gamonal.
Tras la misa en honor a San Antón, tocaba 'baño' a las puertas de la iglesia

Multitudinario reparto de titos en Gamonal.