El Correo de Burgos

El Banco de Alimentos de Burgos repartió 2,5 millones de kilos en 2024

El auge de las aportaciones de la industria agroalimentaria, que subían un 35%, permitió compensar el fin de la ayuda europea y elevar el total anual un 13%. Mil toneladas viajan a entidades de otras provincias. Cajaviva recaudó para ellos 10.000 euros con la lotería navideña

Javier Casado, director de Área de Negocio de Cajaviva Caja Rural, hace entrega de un cheque de 10.000 euros a Miguel Ángel López, vicepresidente del Banco de Alimentos.

Javier Casado, director de Área de Negocio de Cajaviva Caja Rural, hace entrega de un cheque de 10.000 euros a Miguel Ángel López, vicepresidente del Banco de Alimentos.SANTI OTERO

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La solidaridad pesa. Que se lo digan al Banco de Alimentos de Burgos, cuya ayuda se cuenta por toneladas. 2.500 para ser exactas las que repartió en 2024 dentro y fuera de los confines de sus dominios. Y es que, del total, un millón de kilos recabados por la agrupación provincial fueron a parar a otras entidades 'hermanas' que por tamaño o ubicación precisan de apoyo para atender las necesidades de su zona. Aquí, con el millón y medio restante "basta", aseveraba el vicepresidente de la organización, Miguel Ángel López, tras recoger -y celebrar- la tradición aportación de Cajaviva Caja Rural, que como cada año hacía entrega de la recaudación de su lotería navideña solidaria.

Los 10.000 euros que lucían en el cheque que ilustraba la colaboración servirán para sufragar los gastos logísticos que conlleva recoger, almacenar y distribuir tal cantidad de productos, en definitiva, para hacer posible la 'magia'. "Los alimentos no se mueven solos. Aunque contamos con voluntarios, tenemos a dos personas en plantilla y hay que afrontar los gastos de distintos consumos y suministros", recordaba López, para tildar el ejercicio recién culminado de "satisfactorio".

No en vano, la agrupación burgalesa lograba sortear indemne el revés que a priori suponía para estas entidades la supresión de la entrega de alimentos impulsada por el Fondo de Ayuda Europea para los Más Necesitados, que optaba por sustituir esta fórmula por cheques personales. De "flaco favor" lo tildaba el vicepresidente de la organización provincial, que cifraba en 120.000 kilos los percibidos hasta 2023 por esta vía. "Para nosotros apenas suponía un 7 o un 8% del total, pero en otros bancos esta decisión política ha tenido mucho impacto", añadía.

De compensar esta pérdida se ha encargado la potente industria alimentaria burgalesa, principal fuente de alimentos del banco solidario. En 2024 distintas empresas incrementaban en suma hasta un 35% sus aportaciones, lo que al término del año elevaba el saldo final un 13% respecto al ejercicio anterior. De ahí la satisfacción.

Este aumento servía también para suplir la "ligera caída" de las entregas de superficies comerciales, "que se ve que aprovechan mejor los productos que antes desechaban". Estos espacios eran, como manda la tradición, el escenario de la Gran Recogida, evento nacional que en Burgos aporta 100.000 kilos de producto. "Ya no se entrega en especie, sino que es una aportación económica que nos genera el derecho a compras por un importe total en los supermercados colaboradores", recordaba López. La cantidad en la que se traduce ha bajado un poco con esta fórmula, pero aumenta la calidad y la idoneidad de los productos con las necesidades atendidas.

Apenas ha variado el número total de beneficiarios del Banco de Alimentos, a los que su labor llega gracias a la mediación de otras entidades sociales que canalizan la ayuda. Los 9.000 de 2024 suponen solo un 1% menos que los del año anterior.

A ellos hay que sumar los que reciben sus productos en otras provincias. "El intercambio con otros bancos del país ha aumentado casi un 40%. En proporción, por cada kilo que nosotros recibimos, entregamos 6,5", detallaba el vicepresidente, para aclarar que en ocasiones les es imposible absorber las donaciones de la industria y para aprovecharlas deben distribuirlas.

La incertidumbre vela el gesto de López al referirse al futuro más inmediato, pendientes como están todos los agentes del sector de los efectos de la Ley de Pérdidas y Desperdicio Alimentario. "Nos afecta a nosotros, a los donantes y a las asociaciones con las que colaboramos. Se nos exige respetar la trazabilidad del producto y es una tarea que comporta importantes complicaciones administrativas", explicaba, para asumir que "posiblemente" tengan que incorporar a una persona más a la plantilla por esta razón.

Con todo, no es lo que más le preocupa. Y es que la nueva norma "abre la puerta a que entidades distintas a bancos de alimentos puedan realizar esta labor", por lo que, sospecha López, "aparecerán algunas que no actúen precisamente de manera altruista, sino buscando un lucro". Si bien en Burgos la organización cree tener un respaldo muy fiel entre sus donantes, este cambio "puede afectar negativamente en otras zonas del país".

Por su parte, el director de Área de Negocio de Cajaviva Caja Rural, Javier Casado, destacó la trascendencia del trabajo que realiza el Banco de Alimentos: "Toda ayuda es poca para atajar un problema de grandes dimensiones, pues la pobreza infantil afecta a uno de cada cuatro niños de la región". Significaba además la vocación solidaria de la plantilla de la entidad financiera, "que es lo que ha movido a todos a vender sus papeletas para aportar nuestro pequeño granito de arena".

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