Qué es una glorieta ‘a la holandesa’ y por qué mejora la seguridad vial
📺 Burgos proyecta construir su primera rotonda a la holandesa en las obras de ampliación del bulevar hacia la Nacional 120

Una glorieta ‘a la holandesa’ no es muy diferente de las que ya conocemos en España
En muchas ciudades españolas, incluida Burgos, abundan las rotondas convencionales, que ya forman parte del paisaje urbano y del día a día de conductores y peatones. Y también de los ciclistas y los usuarios de los patinetes eléctricos. Son las típicas glorietas en las que las reglas del tráfico parecen desvanecerse y nadie sabe bien cómo girar. Sin embargo, en otros países europeos, como los Países Bajos, no sólo entienden las glorietas, sino que las han evolucionado con un diseño que prioriza la seguridad de los usuarios más vulnerables: ciclistas y peatones. Se trata de las glorietas ‘a la holandesa’, un modelo pensado para reducir accidentes y hacer más fluidas las intersecciones.
Burgos proyecta construir su primera rotonda a la holandesa en las obras de ampliación del bulevar hacia la Nacional 120.
Una rotonda diferente: cómo funciona el modelo holandés
A primera vista, una glorieta ‘a la holandesa’ no es muy diferente de las que ya conocemos en España: los vehículos circulan en sentido giratorio y deben ceder el paso a quienes ya están dentro. Sin embargo, hay una diferencia clave que cambia por completo la dinámica del tráfico: los carriles bici y los pasos peatonales están físicamente separados de la calzada principal y rodean la glorieta en un anillo exterior.
Esto significa que, antes de incorporarse a la rotonda, los coches deben cruzar primero el carril exclusivo para bicicletas y luego el paso de peatones, lo que obliga a reducir la velocidad y prestar más atención a estos usuarios. En lugar de compartir espacio con los coches, como ocurre en muchas rotondas españolas, los ciclistas tienen su propio carril seguro, con prioridad sobre los vehículos a motor.
Más seguridad para ciclistas y peatones
Uno de los principales problemas de las rotondas tradicionales es que obligan a los ciclistas a mezclarse con los coches, lo que aumenta el riesgo de accidentes. En cambio, en la glorieta ‘a la holandesa’, al estar separados del tráfico principal, los ciclistas pueden circular con más seguridad y los conductores tienen tiempo suficiente para verlos y cederles el paso.
Este diseño también beneficia a los peatones, ya que los pasos de cebra están situados antes de la entrada a la rotonda, en una zona donde los coches ya han reducido la velocidad al ceder el paso a las bicicletas. Además, al estar más alejados del centro de la glorieta, los peatones no tienen que atravesar múltiples carriles de circulación, lo que reduce la posibilidad de atropellos.
¿Podrían llegar estas glorietas a Burgos?
En ciudades con una creciente presencia de bicicletas, como Burgos, un modelo de rotonda que priorice la seguridad de los ciclistas podría ser una solución eficaz para reducir la siniestralidad y mejorar la convivencia en la vía pública. Aunque de momento este tipo de glorietas no están extendidas en España, algunas ciudades como Logroño y Sevilla han apostado por diseños de glorietas inspirados en el modelo holandés.
Si Burgos es capaz de llevar adelante este tipo de infraestructura, los conductores tendrían que adaptarse a una nueva forma de circular, con una mayor concienciación hacia ciclistas y peatones. Sin embargo, la experiencia en los Países Bajos y otros países europeos demuestra que este diseño no solo mejora la seguridad, sino que también hace que el tráfico sea más fluido y predecible para todos los usuarios.