Jorge Bustos: «Decir que los hombres se suicidan por culpa del feminismo es profundamente estúpido»
El subdirector de El Mundo y presentador de ‘Mediodía COPE’ junto a Pilar Cisneros participa este jueves, desde Burgos, en un especial de la cadena sobre ‘El terror machista’. Su cometido: arrojar luz sobre el funcionamiento de la Justicia

Jorge Bustos, subdirector de El Mundo y copresentador de 'Mediodía COPE'.
Lejos de la emisora pero en casa. La causa lo merece y Jorge Bustos (Madrid, 1982) no piensa desaprovechar la oportunidad de conocer en profundidad cómo actúan los tribunales cuando una mujer denuncia una agresión machista. Para ello, hablará con la jueza decana de Burgos y titular de Violencia contra la Mujer, Teresa Gonzalo. Y dará, cómo no, buena cuenta a sus oyentes
Pregunta. 1.296 mujeres asesinadas desde 2003. 474 huérfanos en poco más de una década y dos preguntas clave en el especial de COPE sobre El terror machista. ¿Por qué sigue sucediendo y cómo podemos frenarlo?
Respuesta. Sigue pasando porque el mal existe. Hay que combatirlo, aunque se ha mejorado mucho. Pero es verdad que hay una constante de muertes por violencia machista, que no baja del promedio anual en los últimos años, a pesar de que las campañas de concienciación política y social y la publicidad institucional para concienciar sobre la necesidad de denunciar han ido al alza. Sin embargo, muchas mujeres todavía se resisten. Tienen miedo o no confían del todo en el sistema judicial.
A veces puede parecer que el sistema judicial no funciona o no protege suficientemente a la denunciante, pero la única manera de reducir esta lacra es denunciando y confiando en los agentes de la ley y en el sistema judicial. También es cierto que ahora mismo las mujeres viven más seguras que hace 20 años, cuando la legislación contra la violencia machista estaba en pañales.
Nuestro objetivo es concienciar y combatir los discursos machistas, negacionistas, que no creen directamente en la existencia de esta violencia específica contra la mujer. Pero también esos otros discursos que, bajo una apariencia feminista, son tan beligerantes acusando de patriarcales a los jueces. Al final, consiguen disuadir a las víctimas de que se animen a dar el paso de denunciar.
P. He ahí otro dato llamativo. El año pasado, siete de cada diez víctimas mortales nunca llegaron a denunciar. ¿En qué estamos fallando como sociedad para que tantas mujeres no se atrevan a dar el paso?
R. Las mujeres tienen dos enemigos opuestos a la hora de dar pasos hacia la conquista de la igualdad efectiva. Por un lado el machismo tradicional, que por supuesto es persistente y hay actitudes machistas en nuestra sociedad que siguen estando ahí. Es preocupante el aumento de actitudes machistas en los jóvenes por culpa de ciertos discursos que se viralizan a través de las redes sociales, que lo convierten en una lucha de sexos en edades muy tempranas. Por otro lado, hay una cierta frivolización del feminismo. Ha habido fuerzas políticas y colectivos ideológicos que bajo la bandera del feminismo le han hecho un flaco favor al feminismo. Estoy pensando en la Ley del ‘sí es sí’, en determinados discursos desde el Ministerio de Igualdad de este Gobierno que han conseguido enajenar la condición de feminista que deberíamos compartir cualquier demócrata, hombres y mujeres por igual.
Cuando se asocia el feminismo a ideologías radicales, se provoca una reacción contraria a la causa que dice defender. Las mujeres feministas votan a partidos diferentes. Nadie tiene el patrimonio del feminismo y al patrimonializarlo se consigue expulsar de esa causa noble a muchas mujeres que deberían verlo como algo natural. Y alentando, por supuesto, una guerra de sexos donde muchos hombres se sienten, en vez de aliados, enemigos. Creo que el feminismo es una causa que hay que desideologizar. Debería contar con menos política y más recursos policiales y judiciales. Más alianza y menos división.
«Cuando el sistema VioGén no funciona hay que denunciarlo, explicar qué pasó, quién falló»
P. ¿Qué puede y debe hacer el periodismo para contribuir a frenar esta lacra?
R. Seguir contando. Dar cuenta de los asesinatos que se siguen produciendo y de los errores en las cadenas de denuncia. Cuando el sistema VioGén no funciona hay que denunciarlo, explicar qué pasó, quién falló. Sin miedo a denunciar un caso de negligencia policial o judicial. Hay que contar los hechos con la mayor serenidad posible, sin alarmismo. Tampoco podemos caer en ese negacionismo que dice que ya se ha conquistado todo en materia de igualdad.
Debemos informar con serenidad, con rigor y denunciar las fallas del sistema. Ese es nuestro trabajo. Y también felicitarnos de las buenas noticias. Si hay una bajada en las cifras de violencia machista, se cuenta. Si hay un caso donde la Policía llegó a tiempo, la Justicia funcionó y la denuncia tuvo efecto, se cuenta.
P. Hay quien piensa, sin embargo, que hablar de temas tan delicados como la violencia machista o el suicidio puede provocar un efecto dominó.
R. Nadie mata por imitación. Habrá muchas razones y perfiles diferentes, pero existe una violencia específica. No de los hombres en general, sino de determinados hombres en concreto. Que ese tipo de violencia exige un tratamiento específico (judicial, psicológico y policial) tampoco admite duda.
También es evidente que hay muchísimos más hombres que mujeres que se suicidan en España y exige también un tratamiento de las autoridades. Hay que explicar qué está pasando para que la tasa de suicidios sea abrumadoramente masculina, dentro y fuera de España.
No son causas incompatibles. Desde los medios se puede denunciar las dos a la vez y avanzar, desde las autoridades y la legislación, para combatir estas dos lacras en paralelo. Una no va en detrimento de la otra. Lo digo porque hay partidos que se desvían por la pendiente de la demagogia y dicen que los hombres se suicidan por culpa del avance de la igualdad o del feminismo. Eso es un razonamiento profundamente estúpido.
«Los indigentes no dan votos. No son glamurosos, mediáticos ni políticamente aceptables»
P. En Casi, su último libro, aborda el desamparo de los sintecho en Madrid. ¿Cómo le cambia a uno la perspectiva después de ponerse en la piel de quien nada tiene y sobrevive a duras penas?
R. Las personas sin hogar ocupan la base de la pirámide social. Son las más vulnerables, las más olvidadas, las que nunca salen de los medios. Muchas veces hay violencia machista, drogas, ludopatía, alcoholismo, enfermedad mental, problemas de vivienda...
Me llamaba la atención que ocuparan tan poco espacio dentro de los medios y les dediqué este libro, que me ha enseñado muchas cosas. La primera: no juzgar a los demás, porque a veces tendemos a pensar injustamente que se lo merecen. Podemos pensar que están ahí porque han tomado malas decisiones, pero no tenemos ni idea de cuál ha sido su vida y las circunstancias que les han llevado a la calle.
P. ¿Por qué ese silencio mediático?
R. Muy sencillo. Esas personas no dan votos. Los indigentes no son glamurosos, mediáticos ni políticamente aceptables. Están fuera del sistema del circuito mediático habitual. Por eso me atraía tanto hablar de ellos, porque hay otros colectivos que también tienen causas muy justas de las que se habla todas horas y están muy bien. Pero de estas personas no se habla porque a nadie les preocupa. Tampoco a esos partidos que dicen defender a los más vulnerables.
P. Subdirector de El Mundo, presentador en COPE, escritor, tertuliano... ¿Le queda algo de tiempo libre?
R. Muy poco, la verdad. Me queda tiempo para leer y espero que también para escribir algún libro más. De hecho, el 3 de marzo sale a la venta un libro mío de crónicas publicadas en El Mundo sobre la Semana Santa sevillana (La pena alegre) Lo escribí gracias a Carlos Herrera, que fue mi guía, y lo presentaré con él a finales de marzo en Sevilla. Aparte, me gustaría publicar una novela. Es el sueño que tengo desde hace tiempo.
P. Sea sincero. ¿Se mira con desdén al periodismo de provincias desde Madrid?
R. Se mira con admiración. Tienen una conexión con sus lectores mucho más fuerte, un vínculo mucho más sólido que los periódicos nacionales. Lo veo con envidia. Solo un necio podría mirar con desdén a la prensa regional, que tiene una salud de hierro y una fidelidad lectora envidiable.