700 voces a una en el Canto a las Marzas de la Safa
La alcaldesa Cristina Ayala concedió el permiso del Canto a las Marzas en el colegio Sagrada Familia. Las estrofas extraídas de los pueblos de Cilleruelo de Abajo y Contreras permiten «mantener viva la tradición» entre los escolares.

La comunidad educativa del colegio Sagrada Familia se une cada año en el tradicional Canto a las Marzas que celebran en el polideportivo.
El tradicional Canto a las Marzas se hunde en el pasado más remoto de la provincia de Burgos. Con estas coplas arrancaba el año. Cuando el calendario cambió se convirtió en una bienvenida a la primavera en todos los pueblos de la provincia. Un pasado que tratan de conservar en el Colegio Sagrada Familia, Safa, con un doble objetivo: que el «folclore llegue a los niños y no se pierda la tradición» y «mantener un acto que implica a toda la comunidad educativa desde alumnos de todos los cursos, profesores, trabajadores del centro, padres y madres... Ahora mismo, la familia de la Safa no sería lo mismo sin las Marzas», valora la coordinadora del evento, Ana Isabel Badás.
El Canto a las Marzas empieza a prepararse desde la más tierna infancia y ya es en Secundaria y Bachillerato cuando la tradición y la canción a penas necesita de ensayo. «Como desde los tres años van cantando no hay un ensayo general como tal, en Primaria lo trabajamos los profesores de Música en la clase, en Secundaria, aunque no hay muchas clases de esta asignatura, como ya se lo saben, porque lo han hecho de pequeños, siguen el canto con facilidad y los alumnos que hacen música se encargan de la percusión», explica.
En total 700 voces que suenan al unísono una vez que la alcalde de turno da su permiso. Cristina Ayala ha encabezado una comitiva de autoridades a quienes los alumnos de segundo de Bachillerato han guiado de manera protocolaria. «Un año coincidió una visita de segundo de Bachillerato con las Marzas y los alumnos les molestó no poder hacer su último canto a las Marzas, ahí nos dimos cuenta que había que darles más protagonismo ». Y desde entonces son los que guían al resto y, además, presentan el evento. Este año han contado como maestros de ceremonia a Alberto Ferarios y Silvia García. Ambos ataviados como manda la tradición, con moño de picaporte ella y capa castellana él.
El evento ha movilizado al colegio desde muy temprano. «Algunas mamás vinieron a las ocho de la mañana a hacer el moño picaporte a las chicas, otros han ayudado preparando los bailes del acto, hay quien contacta con un fotógrafo, que nos ayudan con el material... Al final cuando cerramos con el Himno a Burgos es una emoción muy grande porque dices un año mas, aquí todos, aportando nuestro grano de arena, d manera altruista y cantando», explica Badás..
El acto arrancó con el baile de la Jota Burgalesa que 26 alumnos de tercero y cuarto han preparado con Marga, una madre profesora de danza regional. Manolo, vinculado a los Zagales y al centro, se encargó de preparar una canción de corro del Cancionero de Antonio José denominado ‘Puerta de Burgos’ con una treintena de pequeños de segundo de Infantil. Y ya llega el momento cumbre. La petición del permiso a la alcaldesa para cantar las Marzas. Tras el protocolo tradicional, llega el momento de entonar la copla que bebe de las que cantaban los antepasados de Cilleruelo de Abajo y Contreras.
La cita se celebra en el colegio Sagrada Familia desde 1998 cuando «el hermano Francisco Javier lo propuso al departamento para introducir algo de folclore, empezamos en la clase de música, y poco a poco empezó a crecer hasta convertirse en una tradición en el centro», recuerda la coordinadora del evento. Una iniciativa que busca mantener la vinculación de los niños y jóvenes con sus raíces. «Estamos perdiendo las vivencias que nos regalaban los abuelos y ahora, que ya no vivimos con ellos como hacíamos antes, se está perdiendo y es algo que hay que mantener, por nuestra parte, al menos, la semillita la plantamos para que el folclore de la tierra no se pierda», sentencia.