El Correo de Burgos

La UBU demanda «políticas públicas» para la incorporación de doctores en empresas

«Nuestra ciencia y nuestras capacidades inventivas las terminan capitalizando otros», sentencia José Miguel García tras señalar que España está «perdiendo una gran oportunidad» en materia de innovación a nivel europeo

Celebración del Día del Doctor 2025 en la Universidad de Burgos.

Celebración del Día del Doctor 2025 en la Universidad de Burgos.TOMÁS ALONSO

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Jornada festiva, pero también de reivindicación. La Universidad de Burgos (UBU) ha celebrado este viernes su Día del Doctor dando la bienvenida a los 63 investigadores que culminaron sus tesis en 2024. Una gran noticia, sin duda, porque el año anterior fueron 46 quienes obtuvieron este reconocimiento académico. No obstante, el rector no quiso desaprovechar la ocasión de reclamar públicamente a las administraciones competentes «políticas públicas» capaces de tender puentes entre los campus y el sector empresarial. 

«La innovación será el paradigma que mueva Europa en los próximos años», advertía José Miguel García con la intención de puntualizar que, en la mayoría de los países de nuestro entorno, «una parte significativa del desarrollo de bienes y servicios de alto valor añadido se asienta en la incorporación y desempeño de los doctores en empresas y administraciones». En España, sin embargo, «no es así».

Convencido de que «estamos perdiendo una gran oportunidad», García considera indispensable «acercarnos a posiciones de innovación europeas específicamente dirigidas al fomento de la incorporación en estos entornos». Por ejemplo, mediante una «redefinición de los incentivos a los doctorados industriales».

«Somos la décima potencia mundial en producción científica y ocupamos mejores puestos todavía en impacto», subrayaba el rector antes de leer la letra pequeña. En este sentido, ha señalado que «esta eficiencia no se traslada a la innovación», ya que España ocupa la vigésimo octava posición en el ranking mundial. Así pues, ha lamentado que «nuestra ciencia y nuestras capacidades inventivas las terminan capitalizando otros».

Más allá de su diagnóstico sobre «un mundo de cambios vertiginosos en el que la innovación, la ciencia y la tecnología son más necesarios que nunca», García también ha puesto el foco sobre la Escuela de Doctorado de la UBU, que actualmente cuenta con 500 estudiantes matriculados en 15 programas diferentes. «El futuro de la ciencia, de la educación y de la sociedad está en sus manos», concluía tras poner en valor las intervenciones de Ana María Vicario, en representación de todos los nuevos doctores, y de Luis Antonio Sarabia, catedrático de Estadística e Innovación Operativa y padrino de esta última promoción. 

Tampoco ha pasado por alto García las grandes expectativas con las que afronta la UBU el futuro a corto plazo gracias a la implantación de los grados de Medicina y Matemática Aplicada y Computación, así como el Instituto de Investigación Biosanitaria. En su opinión, el apoyo de las administraciones, «especialmente la Junta de Castilla y León», ha supuesto un importante espaldarazo para que la Universidad pueda seguir reforzando su propio -y cada vez más reconocido- «sistema de investigación e innovación». 

Bajo esa premisa de «compromiso social e internacionalización», García recordaba que la UBU se ha adherido al manifiesto de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) de cara al 8M en el que se reclama derechos, igualdad y empoderamiento para todas las mujeres y niñas del planeta. Asimismo, ha destacado que Burgos acogerá el próximo mes de abril la undécima edición de las Jornadas de Investigadoras de Castilla y León.

Al hilo de esta cuestión, el máximo representante de la UBU lamentaba que el «paradigma de libertad de movimientos del conocimiento», hasta ahora basado en la «confianza mutua», haya «saltado por los aires» debido a la «repugnante normalización de la conquista militar y económica de unos pueblos por otros». Y es que el actual contexto internacional conllevará, a su juicio, «cambios difíciles de predecir que afectarán a nuestra identidad como universidades públicas». Por eso, precisamente, hacía previamente hincapié en que, hoy más que nunca, «la sociedad necesita investigadores comprometidos que lleven su conocimiento más allá de los laboratorios, las aulas y las publicaciones científicas». De esta forma, resultará mucho más factible garantizar la «búsqueda del bien común».

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