Seis de cada diez robos en viviendas de Burgos se cometen en pueblos
Disminuyen los asaltos en toda la provincia salvo en la capital, que el año pasado registró un repunte del 11%. El esclarecimiento de este tipo de delitos, muy bajo, es mayor cuando se trata de establecimientos comerciales

Interior de una vivienda ubicada en la Ribera del Duero después de ser asaltada por una banda que acabó siendo desarticulada.
Pocos testigos, menor presencia policial y mayores probabilidades de encontrar viviendas vacías. Las bandas especializadas en asaltar casas suelen tener en cuenta esta serie de factores a la hora de dar sus golpes. Por eso, precisamente, más de la mitad de los robos con fuerza en domicilios cometidos en la provincia de Burgos tienen lugar en el medio rural. En 2024, sin ir más lejos, seis de cada diez delitos se produjeron fuera de la capital, Aranda de Duero y Miranda de Ebro.
De acuerdo a los datos difundidos por el Ministerio del Interior, el año pasado se perpetraron en la provincia 478 asaltos en viviendas, un 18,7% menos respecto al ejercicio anterior. No obstante, la capital registró un incremento del 11% al pasar de 146 a 162. Mientras tanto, la comisión de esta clase de ilícitos disminuyó considerablemente en Aranda y Miranda : un 34,2 y un 46,2%, respectivamente.
La época de mayor actividad, sobre todo en los grandes núcleos urbanos, es el verano. La ausencia de moradores por las vacaciones anima a los ladrones, muchos de ellos integrados en bandas organizadas, para perpetrar los robos tras constatar que no hay nadie. El modus operandi consiste en vigilar determinadas zonas durante días y ‘marcar’ los domicilios aparentemente desocupados. En ocasiones, se dejan señales -por ejemplo, en forma de rayones- en las puertas o buzones para indicar que se puede actuar sin mayor problema.
A diferencia de otros años, el verano pasado fue relativamente tranquilo en la capital burgalesa. No hubo oleada de asaltos como tal, aunque sí se produjeron unos cuantos allanamientos nocturnos que posteriormente fueron denunciados ante la Policía Nacional. En la calle Cervantes, por ejemplo, la propietaria de un piso comprobó a finales de julio que le habían sustraído sus joyas después de encontrarse «todos los cajones tirados» y buena parte del mobiliario «destrozado». Días antes, se había producido un infructuoso intento de robo en el portal de al lado.
Ya en agosto, se producirían una serie de asaltos que pusieron sobre aviso a la Policía. No hasta el punto de generar alarma social, aunque obviamente se extremó la vigilancia. Por un lado, se tenía constancia de la presencia de delincuentes locales. Por otro, los investigadores estaban al tanto de que hay bandas itinerantes, con un reparto de funciones establecido de antemano, que se mueven por distintos puntos del país para sustraer todo lo que pueden y después vender el botín en el mercado negro.
A principios de mes, la Policía Nacional anunció la desarticulación de una organización criminal, compuesta por cuatro hombres de entre 39 y 46 años, que tenía en su poder un centenar de relojes de alta gama, joyas, videoconsolas y bolsos de marca. La banda, muy activa por toda España, estaba involucrada en el robo de una vivienda situada en el Alfoz y la sustracción de dos vehículos estacionados en un centro comercial de la capital. Aparte, sus miembros se dedicaban al tráfico de drogas. Así lo acreditaron los investigadores tras incautarles 2.300 gramos de cocaína.
Esclarecer este tipo de delitos no es tarea fácil. De hecho, en 2023 tan solo el 15% de las denuncias culminaron con la localización y arresto de los asaltantes. Si hablamos de robos en establecimientos comerciales, el grado de resolución fue del 22%.
Tal y como reflejan las estadísticas, el número de robos en tiendas, locales de hostelerías e instalaciones de empresas que en viviendas es menor al de viviendas. Básicamente, por las alarmas y cámaras de seguridad. Sea como fuere, la provincia registró el pasado año un total de 239 delitos de esta índole, lo que se traduce en una caída interanual del 17,3%.
Poco sutiles casi siempre y perpetrados en tiempo récord por lo escandalosos que resultan, este tipo de asaltos se producen en cualquier punto de la capital. No obstante, a lo largo de los últimos años se ha detectado un repunte en la zona sur. En el medio rural, la mayoría de robos tienen lugar en bares. El objetivo, por norma general, es la caja registradora y las máquinas tragaperras. Sabiendo que el cronómetro juega en su contra, los ladrones acceden con herramientas -y conocimientos previos- para hacerse con el botín lo antes posible.