La Semana Santa acumula un 80% de reservas pero temen las cancelaciones por la climatología
Las reservas «van bien» pero «el problema es saber cuántas se materializarán» si la mala climatología ahuyenta al turista. El año pasado los hoteles burgaleses sufrieron un 30% de anulaciones en el último momento

Peregrinos y jubilados llenarán los huecos entre semana en los hoteles de Burgos durante la primavera.
«El volumen de reservas para esta tardía Semana Santa va bien pero lo tomamos con cuidado», avanza el portavoz de los hoteleros de la Federación de Empresarios de Hostelería de Burgos, Luis Mata. La climatología es como una espada de Damocles que no permite a los gerentes hoteleros respirar tranquilos aunque las reservas estén ya, a unos días de iniciarse los días más álgidos de las vacaciones, rozando el lleno entre la oferta hotelera de la capital burgalesa.
Todos tienen muy presente la situación que se dio el año pasado en estas mismas fechas. Se rozaba el lleno en los días principales, de Jueves Santo a Sábado Santo, pero «de repente y con poca capacidad de maniobra» se agolparon las cancelaciones. El año pasado ya pasaron por ello. «La mala climatología generó una oleada de cancelaciones a dos días de materializarse y tuvimos que asumirlo», recuerda Mata.
La situación podría repetirse y más cuando la hostelería se queja del exceso de declaraciones de emergencias climatológicas tras el desastre de la DANA en Valencia a finales del mes de noviembre. «Hay más miedo entre la población y entre los gobernantes que parece que ante el mínimo atisbo de tormenta fuerte se aplica la situación de emergencia y eso está pasando factura al sector del turismo», lamenta Mata.
Por el momento, la situación refleja que para las noches centrales, es decir, Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo, hay entre un 80% y un 90% de las habitaciones reservadas. Pero la posibilidad de cancelar a coste cero hace que días antes de Semana Santa, y no solo por la climatología, esas perspectivas se deshinchen. Está quien reserva cinco opciones de vacaciones aunque finalmente se decanta por una y descarta el resto. Otra práctica habitual está en quien cree que va a disfrutar esos días de vacaciones y, finalmente, no dispone de ellos y anula la reserva.
«Este tipo de cancelaciones de descarte o que finalmente no tienes los días disponibles y lo anulas se dan siempre pero con un margen de tiempo que puedes cubrirlo con el interés de turistas de última hora, pero lo que son cancelaciones por el clima suelen llegar en el ultimo momento y eso no puedes cubrirlo con alternativas», explica el portavoz de los hoteleros de la provincia.
Es algo que ya conocen en el sector turístico burgalés. El año pasado, sin ir más lejos, sufrieron una situación de este tipo. «El año pasado fue muy malo, se dio la mala climatología y en los días centrales, a dos días de cubrir la reserva hubo una oleada de cancelaciones en las que no tuvimos margen para cubrirlo», recuerda Luis Mata. Aquella Semana Santa el aluvión de anulaciones alcanzó el 30% de las reservas y «tuvimos que asumirlas».
Otra de las dudas del sector está en las fechas de la Semana Santa, que ha retrasado el inicio de la temporada media en los hoteles dejando casi un mes más en temporada baja. «Una Semana Santa tan tardía no nos ha ayudado, venimos de una primera parte del año bastante flojo», valoran los hoteles de la capital.
Durante este primer trimestre del año el turismo entre semana a penas se ha movido. «En el primer trimestre solo podemos tirar de lo que es turismo de negocios y no ha habido mucha actividad, entre semana ha sido todo bastante flojo». En cuanto al turismo de fin de semana, es un fijo entre la oferta burgalesa con una ciudad a medio camino de muchos puntos y con tirón turístico en el ámbito cultural. Pero es ahora cuando el sector espera repuntar.
El invierno no ayuda, puesto que el turismo mira hacia las cumbres nevadas. En verano la competencia que retrae el interés está en la costa y el turismo de sol y playa. Esta temporada intermedia es la que más beneficia al turismo urbano y cultural en ciudades como la de Burgos. La cosa no ha ido muy bien por el momento.
«Esperamos que a partir de ahora repunte el viajero entre semana puesto que empiezan a llegar peregrinos que el mes de mayo y septiembre es cuando más afluencia tenemos y el turista jubilado que son los que más se mueven hasta que llega el verano en lo que a afluencia de turistas entre semana se refiere», explica Mata.
En cuanto a las fechas que llegan tras las vacaciones con las que da inicio la temporada turística, hay buenas perspectivas. El puente del 1 de mayo está ya casi al completo. «Es un momento en el que se llenan todas las ciudades, ahora en Burgos está complicado conseguir habitación», añaden desde la Federación de Hostelería. En Burgos, además, se celebra en esos días una nueva competición de danza (el Concurso de Danza CND España) del 2 al 4 de mayo, en el que las familias buscan hotel y habitaciones conjuntas. «Está complicado porque ya es una fecha de alta demanda pero es que las familias quieren ir juntos y buscan habitaciones para grupos de ocho en ocho habitaciones y no es fácil encontrar», señala.
Todo esto se une a que en el mes de julio Burgos estará al completo con la demanda de alojamiento que generará ser la sede de la final internacional del World Dance Cup. «Confiamos en que todas estas citas que están marcadas en el calendario nos permitan mejorar junto con el interés de quien no ha salido en el primer trimestre quiera hacerlo en el segundo y remontar esa primera parte del año», sostiene.
Entre las cuestiones que además alarga entre mayo y junio la demanda de habitaciones están los eventos familiares. «Las bodas, bautizos y comuniones, la BBB, genera muchos desplazamientos de familiares que buscan habitación para estar más tranquilos y es un goteo constante durante todos los fines de semana». Un tipo de turismo menos vinculado a la climatología puesto que son citas prácticamente ineludibles.
La ciudad de Burgos cuenta con una gran oferta hotelera. Según el Instituto Nacional de Estadística, en abril del año pasado había 68 establecimientos hoteleros abiertos con más de 2.000 habitaciones disponibles y más de 4.000 plazas y emplea de manera directa a más de 500 personas. El reto sigue siendo la estancia media que no llegan a superar los dos días de media.