Formación para perder el miedo a actuar
El colegio San Pedro y San Felices se sumó al listado de puntos cardioprotegidos en enero. Ocho trabajadores se preparaban para reaccionar ante una emergencia

Trabajadores del centro educativo San Pedro y San Felices formados en Soporte Vital Básico y preparados para utilizar el desfibrilador automático recién instalado.
En España se producen cada año 25.000 paradas cardiorrespiratorias fuera del ámbito hospitalario. Ante un cese brusco e inesperado de la respiración y la circulación, una rápida reacción del entorno es crucial. De hecho, el Consejo Español de Resucitación Cardiopulmonar (CERCP) afirma que, en estos casos, «la supervivencia depende en gran medida de que la parada sea presenciada y que los testigos inicien maniobras de reanimación en los primeros minutos, así como del acceso rápido a un desfibrilador externo automático».
Para actuar en estas circunstancias críticas están preparados desde comienzos de año ocho trabajadores del centro educativo San Pedro y San Felices, uno de los espacios que recientemente se sumaba al listado de lugares cardioprotegidos de la capital burgalesa. «La mutua nos informó de que habían salido unas subvenciones que cubrían el 80% del coste del aparato y la formación específica que conlleva y nos lanzamos», explica la directora del colegio, Rocío Arauzo, convencida del servicio público que esta apuesta supone más allá de las paredes del centro, porque la iniciativa, además de a su nutrida comunidad educativa, beneficia a todo el barrio.
«Queremos que nuestros vecinos sepan que si pasa algo pueden venir aquí y disponer de este aparato y de nuestra ayuda», subraya, para reconocer que la preparación recibida por el personal en Soporte Vital Básico sirve, sobre todo, para perder el miedo a actuar en una situación de emergencia mientras llegan los profesionales sanitarios. Es esa reacción, precisamente, la que marca la diferencia, porque «usar el dispositivo es sencillo, solo hay que seguir las instrucciones que incluye», indica Arauzo.
A la espera de cobrar la ayuda solicitada, el desembolso total de la instalación y la capacitación supera los 2.700 euros, que pasarán de gasto a ser una feliz inversión si toca poner en práctica lo aprendido. En todo caso, tendrán que ‘refrescar’ las nociones cada año.
El empeño por convertir al San Pedro y San Felices en un espacio seguro no se queda ahí. Al DEA colocado junto a la puerta principal, se añaden los talleres de hora y media de duración realizados también durante este curso por los alumnos de ESO, a los que personal del centro de salud de San Agustín brindaba conocimientos teóricos y prácticos de primeros auxilios y reanimación cardiopulmonar.
Además, el colegio se adhería al programa ‘Héroes de FAST’ pensado para informar y enseñar a los más jóvenes qué es el ictus, sus factores de riesgo, cómo se puede prevenir, cuáles son las señales de aviso para su detección y cómo actuar.