El Correo de Burgos

Más de 15 instrumentos diferentes y una misma pasión: la música

El Conservatorio Profesional de Música Rafael Frühbeck de Burgos realiza una muestra de los instrumentos más desconocidos. La inscripción para las pruebas de acceso está abierta hasta el 15 de mayo.

El fagot es uno de esos grandes instrumentos desconocidos que se dieron a conocer en la muestra.

El fagot es uno de esos grandes instrumentos desconocidos que se dieron a conocer en la muestra.Oscar Corcuera

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No era su primera opción. Hoy. En su segundo curso de Oboe, Óscar del Campo ha demostrado que no hay miedo escénico, al menos que sea perceptible desde la butaca, y que defiende un instrumento que “desconocía, pero en clase me ha ido gustando cada vez más, ahora no lo cambio por ninguno”. Para Iker la primera opción fue Guitarra. “El contrabajo lo puse como la tercera opción, lo escuche en la muestra me gustó como sonaba y al final me ha terminado gustando, no pienso en volver a intentar lo de la guitarra, espero llegar a profesional”, asegura este alumno de segundo de profesional.

Con sus hijos llegó Óscar al conservatorio. Hoy no suelta el contrabajo, está ya en profesional, pero fue casi su última opción. “El sonido es impresionante, es que te cautiva, parece difícil de sobrellevar por su tamaño, especialmente para un niño de ocho años, pero que va hay distintos tamaños, te dejan el instrumento uno o dos años, y no tienes que traerlo todos los días y el sonido es precioso”, explica.

Son tres de los participantes de la presentación de instrumentos que ayer se desarrolló en el auditorio del Conservatorio Profesional de Música Rafael Frühbeck de Burgos. Una muestra donde se excluyeron el piano y la guitarra, los más demandados y, los polifónicos que más se conocen. “Es una manera de que las familias se acerquen a otros instrumentos menos conocidos igual, pero que son tan versátiles como otro cualquiera hacemos una exhibición en el auditorio y luego las propias familias y los niños los pueden tocar y probar con los profesores en las aulas”, explica la jefa de estudios del Conservatorio, Raquel Sabaris.

Y es que son 15 los instrumentos que ayer subieron al escenario. De la familia Viento Metal se imparten clases de trompeta, trombón, trompa y tuba. De lo que se denomina Cuerda Frotada están el violín, otro de los grandes conocidos, la viola, el violonchelo y el contrabajo. Para los instrumentos de viento madera en Burgos se imparten clases de saxofón, clarinete, flauta, oboe y fagot. De los polifónicos, además del piano y guitarra que suelen llenar plazas, está el acordeón.

Algunos no son fáciles de dominar. “El oboe es un instrumento muy bonito pero muy complicado, yo hago las cañas de forma manual aunque cada vez la tendencia es a comrparlo hecho, y hay que tener mucha paciencia porque hasta que empieza a sonar medianamente bien pasa un tiempo”, explica el profesor de Oboe, Gonzalo del Campo. “La música es algo gradual, tpoco a poco te vas enganchando y en el caso del contrabajo, la primera vez que lo toqué que me vibraba todo el pecho, fue una sensación que me enamoró y que trato de trasladar a mis alumnos”, señala Ángel Aparicio, profesor de Contrabajo. Todos son conscientes que, especialmente en los cursos de elemental, “intentamos darles la mejor enseñanza y muchísimo cariño”, sostiene Del Campo.

Con esta iniciativa y actividades como conciertos de la Orquesta Piccola de los instrumentos de cuerda o la Banda Junior de Viento Madera, Viento Metal y Percusión, en las que se imbuyen ya en los últimos cursos de elemental, tratan de mostrar los beneficios de la música. El trabajo en equipo, que se vive desde los primeros cursos con la clase colectiva, y enriquece los sentidos. “Después de esforzarte tanto en un instrumento, cuando ves que te van saliendo las cosas, es una verdadera satisfacción y cuando sales al escenario y además ves que la gente disfruta, es una sensación que no sientes igual con otra cosa”, explica Sabaris.

Los cursos de Elemental arrancan con la edad de ocho años en primero. Son cuatro horas de asistencia presencial a clase (dos de lenguaje musical y dos de instrumento con una hora colectiva y otra individual con un profesor). En segundo se mantiene el horario que suma una hora más, de coro, en segundo y tercero. A partir de profesional se suma el instrumento de coro y la voz. 

“Es cierto que el nivel es alto, se exige, pero aquí sabes que vas a tener una educación de calidad, que vas a aprender teoría musical, armonía, historia de la música y hay quien acaba dedicándose a ello con estudios superiores, en orquestas…”. Nombres como Laura Rioja, Javier tomé o Rodrigo Santamaría ya suenan con orgullo desde los pasillos del Conservatorio. 

El periodo de inscripción para las pruebas de acceso finaliza el próximo 15 de mayo y desde el centro recuerdan que hay que elegir más de un instrumento. El preferido igual no sale, pero hay 15 sorpresas por descubrir con los que puedes interpretar a Mozart, emular a Bob Esponja o Calamardo y recrear el viejo oeste o los pasos escurridizos de la pantera rosa.

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