El Correo de Burgos

Así rescataron del olvido una cultura prehistórica. « Cuando vimos las primeras piezas, no nos encajaban con nada»

Desde 2017 han recuperado una colección de 2.200 restos que conforman una nueva cultura prehistórica, el Arlanziense

Cueva San Millán, en el Parque de Sabinares del Arlanza, ha ofrecido 2.200 restos de una nueva cultura tecnológica del paleolítico, el Arlanziense.

Cueva San Millán, en el Parque de Sabinares del Arlanza, ha ofrecido 2.200 restos de una nueva cultura tecnológica del paleolítico, el Arlanziense.POLICARPO SÁNCEZ YUSTOS

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Los primeros restos que aparecían en Cueva Millán hace ocho años sorprendían a los arqueólogos sobre el terreno y en el laboratorio. «Empezamos a excavar la zona en 2017 y nos empezaron a aparecer unos materiales singulares, cuando vimos las primeras piezas no nos encajaban con nada, después no podíamos clasificarlas en los cajones de material lítico ya descritos», recuerda el arqueólogo Policarpo Sánchez Yustos. Él y Manuel Rojo dirigen el proyecto de Arqueosabinares del Arlanza La Yecla, financiado por la Junta de Castilla y León y los Ayuntamientos de Hortigüela y Salas de los Infantes, con el que volverán a rastrear el entorno en busca de más yacimientos.

Los análisis del equipo y otros colegas que colaboraron con el proyecto mantenían que las piezas «tenían una singularidad que no encajaba en los cajones descritos hasta ahora y necesitábamos crear uno nuevo, el Arlanziense», sostiene el científico.

En septiembre de 2024 la revista ‘Scientific Reports’ ponía negro sobre blanco la conclusión este equipo de investigadores de la Universidad de Valladolid que habían estudiado las piezas con 17 especialistas de diferentes centros, entre ellos la Universidad de Burgos y el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh).

Restos tallados que identifican una nueva cultura tecnológica en la evolución humana.

Restos tallados que identifican una nueva cultura tecnológica en la evolución humana.

Han definido una nueva cultura prehistórica a partir de 2.200 restos de industria lítica y desechos de producción recogidos en un pequeño sondeo de dos metros cuadrados de superficie. En la colección destacan unos pequeños proyectiles de caza que sorprenden por su singularidad. «Se trata de puntas pequeñas, que miden entre 1,5 y 5 centímetros y que usaban para la caza en un proceso de producción estandarizado», señalaban en la presentación.

Estas piezas presentan ya algunos rasgos de los grupos de homínidos modernos como reducción de piezas y la aparición de raspadores y buriles. Con lo que no tienen relación es con las tecnologías que, hasta ahora, se creía que marcaban el inicio del Paleolítico Superior en la península, el Auriñaciense y el Chatelperroniense.

El yacimiento, con una datación realizada por Arqueomagnetismo en la Universidad de Burgos y por Luminiscencia en la Universidad de Adelaida, ofrece un rango de edad entre los 45.000 y los 43.000 años. Es decir, esa transición del Paleolítico Medio al Superior se produjo 2.000 años antes de lo que se pensaba. Es el momento en el que llegan los sapiens que empiezan a arrinconar a una desgastada población neandertal. Otro apasionante relato de la evolución que se guarda entre el sedimento del pasado más remoto en el que Arlanza podría tener la clave. 

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