Down Burgos, 40 años de integración en las diferentes etapas de la vida
Isabel Blanco celebra que en atención temprana, con 3.310 menores de 0 a 6 años, no hay lista de espera / Reivindica la atención en el ámbito rural y la inserción laboral

Down Burgos ha querido premiar el apoyo de autoridades y administraciones a lo largo de los años.
Hace 40 años la discapacidad era ignorada y ocultada. Siete familias, que no se conocían, encontraron las mismas necesidades para sus hijos a los que no querían ocultar sino educar y acompañar en su crecimiento. Así nació la asociación Down Burgos que ayer celebró su 40 aniversario por todo lo alto y dando las gracias. La celebración de cuatro décadas de esfuerzo se ha traducido con la entrega de 17 galardones. 17 premios a «quienes nos han apoyado en este camino, una retrospección que nos ayuda a poner en valor a las entidades, instituciones y personas que nos han ayudado a crecer», apunta la gerente de la Asociación Down Burgos, Susana Arias.
La entidad ha ido creciendo en servicios como surgían las necesidades en sus usuarios. Desde la integración en Guarderías, a colegios y, después, la integración laboral. Afrontan ahora la tercera edad que en personas con síndrome de Down se encara a partir de los 40.
Ese acompañamiento a lo largo de la vida en el que Down Burgos ha sido pionera, es el que se aplica en la nueva ley que el gobierno de Alfonso Fernández Mañueco ha denominado Ley de Apoyo a Proyecto de vida de las personas con discapacidad. Una norma que «persigue por un lado garantizar a las familias la tranquilidad de que cuando ellas falten ellos van a estar perfectamente atendidas desde que son pequeñitos hasta el final en el que se encuentran en una residencia», señaló la consejera de Familia, Isabel Blanco.
En el ámbito de atención temprana, apuntó que se presta servicio a 3.310 menores de 0 a 6 años y se aplica atención de fisioterapia y logopedia a las personas que viven en el mundo rural. La consejera aseguró que «en Castilla y León no hay lista de espera para atención temprana». Apuntó a la apuesta por la inserción laboral a través de los centros ocupacionales y la figura del asistente personal que «ha permitido abrir un nicho de mercado en el que pueden ser asistentes de otras personas con discapacidad en la que son casi 2.800 prestaciones, el doble que hace cuatro años».
Remarcó que para seguir creciendo en la atención se necesitan más recursos. A este respecto la consejera de Familia reivindicó el mismo trato que a otros territorios. «Parece que la ministra Montero cede ante sus socios una vez más, les dice que a ellos sí les va a pagar el 50% de la dependencia el año que viene, ¿por qué a Castilla y León no?». Recordó que la región destina 888 millones a la atención a la dependencia en la región de los que el Estado aporta 325 millones. «Nosotros no queremos ser una comunidad de segunda, queremos los mismos derechos que tienen otras comunidades».
Ese apoyo a la dependencia y esa atención a las capacidades diversas son fruto del trabajo diario desde hace décadas de asociaciones como Down Burgos. 40 años en los que han pasado de prestar servicios de atención temprana, a cargo de una madre Marisol Ausín, en casa a un pequeño piso de 60 metros cuadrados en la calle Calera al edificio del Paseo Pisones en el 97. Un edificio que es un emblema de su trabajo día a día en los últimos cuarenta años.
«Es un edificio que se entregó en malas condiciones y, poco a poco, cada fin de semana, las propias familias adecentaron el espacio que hoy es su sede principal. El centro Estela se convirtió en el corazón de una entidad que ha ido creciendo en servicios conforme sus primeros usuarios iban madurando. «La asociación fue pionera en la integración de niños Down en Guarderías, luego se integraron, lo que hoy se diría inclusión en colegios y en el centro del paseo de Pisones, que entro en servicio en 1997, fueron incorporando servicios de atención temprana, apoyo escolar la asociación ha ido creciendo al mismo tiempo que los niños», señala Arias.
De esta manera, llegó en 2002 el reto de la inserción laboral con Telepizza, la unidad de empleo con apoyo al año siguiente, unidades de emancipación y ahora ante el reto del envejecimiento activo. Todas las etapas de la vida cubiertas para una entidad que empezó con siete usuarios y hoy son más de 80.