Una ciudad, dos años, tres relatos
En el ecuador del mandato, el balance de los tres partidos que en mayo de 2023 lograban representación no puede ser más dispar. Ayala (PP) presume de gestión frente a una ciudad que «ha recuperado la ambición», De la Rosa (PSOE) lamenta la total ausencia de diálogo y Acitores (Vox) asegura estar «moderadamente satisfecho»

Casi dos años distan de esta foto en la que alcaldesa y portavoces posaban sonrientes en el salón de plenos. Pocas veces se ha vuelto ha repetir desde entonces esa imagen de unidad.
Depende, todo depende. Lo cantaba hace años el desaparecido Pau Donés y la política se empecina en recordarlo casi cada día. De según como se mire, insistía el tema de Jarabe de Palo. Lo evidencian sin ir más lejos los máximos representantes de los partidos que conforman la corporación municipal, preguntados por su particular balance del mandato al atravesar su ecuador. Da pie la cuestión a reunir en un puñado líneas una ciudad, dos años de gestión y tres relatos bien dispares de lo acontecido en este tiempo. Todo cabe, desde el orgullo, hasta el rechazo más frontal, pasando por la razonable complacencia salpicada de disgustos.
La alcaldesa de Burgos, Cristina Ayala, celebró los resultados en 2023, pese a no lograr mayoría. La suma con Vox sí daba, pero tocaba moverse con rapidez y atar los cabos necesarios para evitar giros inesperados de guion, como el que hizo pasar al ‘popular’ Javier Lacalle de regidor a líder de la oposición allá por 2019 a cuenta del voto díscolo de los de Santiago Abascal. No volvió a ocurrir y era el socialista Daniel de la Rosa el que recorría tal camino de regreso.
La lectura de lo que acarreó ese cambio es, a juicio de la actual primera edil, más que positiva: «Burgos ha recuperado la ambición y el liderazgo con un proyecto de ciudad de verdad y con una hoja de ruta que tiene mucho que ver con los elementos fundamentales de la ciudad: la industria, la cultura y el patrimonio». Presume Ayala de, dos años después de asumir las riendas, tener un plan «a medio plazo». «Sabemos dónde queremos llegar», asevera, para lamentar que ese ‘norte’ se había perdido en la etapa anterior.
La alcaldesa se vanagloria además de las «decisiones muy valientes» que su equipo de Gobierno ha tomado en este tiempo, entre las que destaca la liquidación de los consorcios «en beneficio de los burgaleses», la supresión de la controvertida incineradora en el CTR de Cortes o la puesta en marcha de Xpande, una iniciativa «arriesgada y diferente» que supone para Burgos tener «un nuevo gran proyecto de ciudad».
Sobresale también, en su opinión, la «velocidad de crucero» que ha alcanzado el desarrollo urbano, con 41 millones de inversiones en ejecución y la capacidad de escucha «sin miedo». «Y si hay que cambiar de opinión, se cambia», apunta y completa los aspectos a remarcar con una mirada a un futuro que imagina próspero, cimentado en el crecimiento industrial y en la «sólida» candidatura a Capital Europea de la Cultura en 2031.
Ayala reconoce, aunque sin entrar en detalles, que en el periodo analizado también ha habido problemas. «La diferencia es que los encaramos, no los escondemos, los resolvemos para que Burgos progrese, que es nuestro objetivo fundamental», concluye.
En otra realidad, al parecer, habita el portavoz socialista Daniel de la Rosa, cuya visión dista, y mucho, de la de su sucesora al frente de consistorio. «Yo tenía la esperanza de que esa cultura política consolidada de crear acuerdos entre partidos alejados que protagonizó los anteriores mandatos -primero con el PSOE en la oposición y después en la Alcaldía- iba a continuar con el nuevo gobierno del PP en minoría, pero nada más lejos de la realidad. Ha sido lamentable y, sobre todo, decepcionante», sentencia para empezar.
Sostiene De la Rosa que en estos dos años se ha comprobado que Ayala «ha asumido un rol que nunca quiso» y del que, además, «no sabe estar a la altura». A eso achaca el empeño por «arrinconar y anular al principal grupo político de este Ayuntamiento, el que más concejales tiene», insiste.
Critica con dureza que la regidora municipal «se haya entregado exclusivamente a la extrema derecha, secuestrando la institución con el único interés particular de mantenerse». «No ha tenido ni siquiera la deferencia de levantar el teléfono» para abordar las modificaciones de crédito aprobadas este año, ya en solitario, añade, y augura que pasará a la historia como la única alcaldesa que promueva dos cuestiones de confianza vinculadas a un presupuesto. Y todo «por estar empeñada en gobernar en minoría sin diálogo ni acuerdo con la oposición». «No es natural ni razonable actuar así», añade.
«Dadas las circunstancias», poca fe tiene el nombrado secretario de Organización del PSOE de Castilla y León en que el panorama cambie y apuesta por comenzar a trabajar ya en clave electoral «para que los burgaleses reconozcan en Josué Temiño -nuevo secretario general de la Agrupación Municipal socialista- a la persona que debe rearmar y renovar nuestro proyecto, que será ilusionante y la única alternativa real», augura.
De vuelta al presente, el portavoz de Vox en el Ayuntamiento, Fernando Martínez-Acitores, da una de cal y otra de arena en su repaso a dos años muy intensos de labor municipal. Los iniciaba dentro de un bipartito que parecía bien acompasado, hasta que las ayudas a las ONG que trabajan con migrantes lo hicieron saltar por los aires. «El PP no hizo bien las cosas», señala en relación con ese punto de inflexión que los movía a la oposición.
De ambos periodos afirma estar «moderadamente satisfecho» con la labor realizada. Del primero destaca el papel de su formación en ámbitos como Seguridad Ciudadana, Licencias -con el desbloqueo del permiso al Hospital de la Concepción-, Comercio o Aguas, pese a una polémica subida de la tarifa que defiende como «inevitable en aquel momento». Lamenta la ‘espinita clavada’ de la mejor organización de los distritos, que mantiene como reto desde su nuevo puesto de socio preferente, en el que goza de más libertad al tiempo que sufre las «maneras un poco prepotentes» del PP. «El equipo de Gobierno debería tener más en cuenta que está en minoría», recalca, para desear que en lo que resta de mandato «sea más dialogante, porque nos necesitan». Por su parte, asegura que los concejales de Vox seguirán en la «misma línea, fiscalizadora y constructiva» y centrado en sus cuatro ejes: familia, seguridad, infraestructuras y gasto político.