Más de 30 grados en el Mercado Norte provisional: «Es horrible. No se puede estar»
La falta de aire acondicionado recrudece la ola de calor y la temperatura sube conforme avanza la mañana. Antes de su 'mudanza', los comerciantes ya reclamaron que se adoptasen medidas al respecto

La temperatura sobrepasa estos días los 30 grados en el Mercado Norte provisional.
El verano ya está aquí. Las altas temperaturas han venido para quedarse y los comerciantes del Mercado Norte provisional se ven obligados a lidiar con este fenómeno ante la ausencia de sistemas de aire acondicionado en el interior de la instalación. Quizá no se note tanto a primera hora de la mañana, pero al final acaba generándose una «burbuja de calor» de la que nadie es ajeno. La clientela lo comenta mientras los dependientes, encogiéndose de hombros, esperan que el Ayuntamiento de Burgos haga algo al respecto.
Si la situación ya es «insoportable» de por sí, mucho peor será «dentro de un mes». Así de tajante se muestra el presidente de la Asociación de Concesionarios de Mercados Municipales de Burgos, David Herrero, especialmente preocupado por el bienestar de los clientes de edad avanzada más allá del aspecto puramente económico.
Basta con esperar a que avance la mañana para comprobar que los termómetros superan los 30 grados dentro del mercado. De hecho, una comerciante asegura que la semana pasada se alcanzó un pico de 35. «Llega un momento en el que es horrible y no se puede estar», denuncia, desesperada, tras advertir que los concesionarios ya intuían lo que ocurriría por estas fechas antes de mudarse al emplazamiento provisional.
Herrero lo corrobora. «Desde el primer momento dijimos que una carpa de lona es un invernadero». Sin embargo, nada se ha hecho para impedir que la ola de calor campe a sus anchas de puertas hacia dentro. Por contra, el viejo Mercado Norte sí contaba con aire acondicionado e incluso con cortinas de aire en las puertas.
El problema, según ha podido saber este periódico, reside en que dicho sistema no es compatible con el mercado provisional. En cualquier caso, los comerciantes reclaman soluciones pese al pretexto municipal de que, a día de hoy, la opción del aire acondicionado no está presupuestada.
Mientras tanto, no queda más remedio que combatir el calor a base de ventiladores. Según detallan en uno de los puestos, «hay dos ventiladores en el techo que no echan aire». Aun así, de poco servirían por mucho que funcionasen a pleno rendimiento.
«Todo el mundo nos da la razón», manifiesta una de las comerciantes consultadas por este diario convencida de que el equipo de Gobierno «no tiene pensado hacer nada». Quisiera equivocarse, pero mucho se teme que todo seguirá como está porque «ni siquiera han venido a medirlo».
Puede que la temperatura no, pero los decibelios sí. El pasado viernes, la Policía Local se personó en el Mercado Norte provisional, en torno a las 6 de la mañana, para medir los decibelios. El motivo, tal y como apunta esta concesionaria, fue que «los vecinos han protestado por el ruido que hacen los ventiladores por las noches». Por ahora, nada se ha vuelto a saber de esto.
Otro efecto colateral de la ola de calor que los comerciantes intentan subsanar como pueden es el mantenimiento del género en óptimas condiciones. No a todos los perjudica, pero sí a más de uno que ya se ha llevado sorpresas desagradables debido a la abrupta subida del mercurio a lo largo de este mes. A título particular, hay quienes han presentado quejas en el Ayuntamiento.
Pendiente de informar por escrito de la inquietud que provoca esta situación, la Asociación de Concesionarios de Mercados Municipales de Burgos lamenta nadie en el Ayuntamiento se haya puesto en contacto con ellos para abordar un problema sumamente conocido. «Lo normal es que velen por el Mercado Norte», sentencia Herrero centrando su reivindicación en una clientela que, pese a tratarse de una «época de bajón», no se merece pasarlo mal cada vez que va a la compra.