El Correo de Burgos

Los grupos humanos de Atapuerca aprovechaban bisontes de forma sostenible hace más de 350.000 años

Trabajos sobre un fósil de fauna en el nivel TD-4 de Gran Dolina durante la campaña de excavaciones de Atapuerca.

Trabajos sobre un fósil de fauna en el nivel TD-4 de Gran Dolina durante la campaña de excavaciones de Atapuerca.©Tomas Alonso

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Europa Press
Burgos

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Un grupo de especialistas del Equipo de Investigación de Atapuerca ha descubierto que los grupos humanos que habitaron la cueva de la Gran Dolina (Burgos), hace más de 400.000 años, cazaban bisontes de forma sostenible. El estudio, liderado por Guillermo Rodríguez-Gómez, de la Universidad Complutense de Madrid, y Antonio Rodríguez-Hidalgo, del Instituto de Arqueología-Mérida, CSIC-Junta de Extremadura), ha sido publicado en la revista Scientific Reports.

Los científicos analizaron los restos fósiles de al menos 60 bisontes hallados en el nivel TD10.2-BB del yacimiento, una capa arqueológica que conserva evidencias excepcionales de caza comunal. Utilizando métodos zooarqueológicos y modelos demográficos, evaluaron la estructura de edades de los animales, estimaron su masa corporal y calcularon la energía que habrían proporcionado a los humanos.

"Observamos una mortalidad catastrófica, con individuos de todas las edades, lo que indica que no había una selección dirigida hacia animales más jóvenes o débiles. Esto sugiere que se trataba de eventos de caza comunal en los que se daba muerte a manadas completas de bisontes", explica Rodríguez-Hidalgo.

Según el estudio, esta estrategia permitía obtener una gran cantidad de carne y grasa en momentos específicos del año -al final de la primavera y principios del otoño-, lo cual podía alimentar a grupos de 30 personas durante semanas. "Nuestros datos muestran que la población de bisontes no colapsó, sino que estaba en crecimiento, lo que implica que los humanos no agotaban el recurso", añade Rodríguez-Gómez.

Para reconstruir esta escena prehistórica, el equipo combinó análisis dentales -que permiten estimar la edad de los animales al morir- con modelos demográficos conocidos como tablas de vida, que simulan la evolución de una población a lo largo del tiempo. También aplicaron cálculos alométricos para estimar el peso de los bisontes y la cantidad de energía que habrían proporcionado a los grupos humanos. Esta combinación de técnicas permitió evaluar no solo el impacto de la caza, sino también su sostenibilidad ecológica.

A pesar de la intensidad de la explotación, los autores creen que esta sostenibilidad no fue necesariamente intencional, sino el resultado de una relación estable y prolongada entre humanos y bisontes, en un entorno con abundantes recursos.

Este hallazgo no solo aporta información crucial sobre las estrategias de subsistencia de los primeros europeos, sino que también abre nuevas preguntas sobre la relación entre comportamiento humano y sostenibilidad ecológica en la Prehistoria.

En el estudio han participado miembros del Equipo de Investigación de Atapuerca de distintas instituciones españolas como el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES-CERCA), el Museo Nacional de Ciencias Naturales-CSIC (MNCN), al Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH).

Fauna en Gran Dolina

Las excavaciones en el nivel TD3 de la Trinchera del Ferrocarril, en la sierra de Atapuerca, han sacado a la luz un valioso conjunto de fósiles que ilustran la extraordinaria biodiversidad que caracterizaba este entorno hace cerca de un millón de años. Aunque los bisontes son uno de los grandes protagonistas de estos hallazgos, el registro fósil permite reconstruir un ecosistema mucho más complejo y diverso. Junto a los restos de bisontes, se han identificado ejemplares de caballos, rinocerontes y distintos tipos de cérvidos.

Entre ellos sobresale el Eucladoceros gigans, un imponente ciervo gigante cuyas dimensiones superaban ampliamente a las de las especies actuales. Pero la presencia de grandes herbívoros no es lo único que define este yacimiento. 

También se han documentado restos de carnívoros como pequeños félidos, cánidos y osos. Estos últimos, según apuntan los investigadores, podrían haber accedido a la cueva por galerías secundarias durante sus periodos de hibernación, y haber muerto en su interior. Otro hallazgo significativo es el del castor, cuya huella se rastrea a lo largo de toda la secuencia histórica y prehistórica de Atapuerca. 

Su presencia refuerza la idea de que los ecosistemas acuáticos también formaban parte del paisaje de hace cientos de miles de años.

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