Servicios Sociales logra reducir las valoraciones de ayuda a la dependencia a la mitad en el último año
La cobertura de la plantilla en el área ha permitido mejorar la tramitación de los expedientes. Del Campo señala que «todos los asuntos del área se han puesto al día»

Una persona mayor sentada en un banco.
De un millar a quinientas. La Gerencia de Servicios Sociales ha logrado reducir el atasco en las valoraciones de las solicitudes de ayuda a la dependencia a la mitad en el último año. Así lo aseguró la presidenta de la Gerencia, Milagros del Campo.
El desatasco del área responde «a la cobertura de las plazas de personal», señala la concejal, quien alabó el «trabajo encomiable de los trabajadores del área», que «han logrado dejar todos los asuntos del área al día».
Tras alcanzar el millar pendiente de trámite en el mes de mayo de 2024, las medidas puestas en marcha para dar salida a las peticiones de obligado trámite para solicitar prestaciones como ayuda a domicilio, teleasistencia o plazas en centros de día o residencias, entre otras, han logrado rebajar esa cuantía hasta la mitad.
De esta manera, en la concejalía mantienen el plan de contingencia diseñado para que las 30 trabajadoras sociales puedan realizar tres valoraciones diarias. Y es que sin el informe de los trabajadores sociales, se retrasa el acceso de estos burgaleses a servicios importantes.
La reducción del número de solicitudes ha permitido reducir por ende el número de días de espera. El tiempo media de espera para resolver las solicitudes estaba hace un año en más de 120 días.
Burgos
Rodríguez denuncia esperas de más de 6 meses en las valoraciones de dependencia
Natalia Escribano
El Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia se creó para brindar el respaldo necesario a las personas que, por razones de edad, enfermedad o discapacidad, junto con la falta o pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras personas o de ayudas importantes para realizar las actividades básicas de la vida diaria; o en el caso de las personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, necesitan de otros apoyos para su autonomía personal.
Esta definición es la piedra angular de un soporte que solo en Burgos, en este momento, supera los 15.000 beneficiarios.