Benjamina y sus amigos en el Museo de la Evolución. La dura preadolescencia en el Paleolítico medio de Atapuerca
Tres cráneos de niños de unos 11 años forman parte de la exposición temporal ‘Sueños rotos’ que puede verse en el adolescente Museo de la Evolución durante este verano

Arsuaga explica las peculiaridades del Cráneo 14, Benjamina, el primer caso de enfermedad rara detectado hace 400.000 años.
El paso entre la infancia y la adolescencia es el momento en el que todo está por escribir. Las esperanzas, deseos, miedos y aspiraciones empiezan a forjarse en un cerebro que termina de crecer. Al cuerpo aún le quedan dos años, la pubertad, para crecer hasta el adulto que será. «El ser humano es la única especie humana que pasa este proceso de pubertad y adolescencia, es algo característico de la especie pero ¿cuándo apareció?», se preguntaba el director científico del Museo de la Evolución, Juan Luis Arsuaga, durante la presentación de la nueva exposición ‘Sueños rotos’.
«La preadolescencia es la edad de los sueños, de las fantasías, la edad de Peter Pan y Wendy, por primera vez exponemos tres cráneos que hablan de niños con historias muy duras, con causas de muerte tremendas, golpes, pero también enfermedad y cuidados», remarcó el codirector. Esa preadolescencia ya se muestra en los fósiles de la Sima de los Huesos.
La exposición temporal, desplegada en la sala de exposiciones Pieza Única del MEH con acceso libre, cuenta con tres cráneos que se exponen por primera vez. Entre ellos destaca Benajamina, el Cráneo 14. El primer caso de enfermedad rara descubierto en la prehistoria. El cerebro está deformado por una unión prematura de las partes del cráneo que generarían un bajo desarrollo psicomotor. En el siglo XXI se determinó que este fósil, reconstruido trozo a trozo durante una década de excavación en la Sima de los Huesos, pertenecía a una niña de unos 11 años que presentaba unas condiciones poco propicias para sobrevivir en un contexto de hace 400.000 años. Lucha entre grupos de homínidos que acababan en muerte, como se ha constatado en este yacimiento; competencia con depredadores por el territorio; falta de alimento... Pero a pesar de todo cuidaban a sus congéneres. Cuidaron de esta pequeña con craneosinostosis.
«Benjamina es la gran protagonista, es una celebridad mundial que nunca se había exhibido al público, una niña deforme, que recibió cuidados y sobrevivió pero tuvo que tener mucha atención del colectivo y no solo de la madre», señaló Arsuaga. Este cráneo está compuesto por 27 fragmentos diferentes. Además de la discapacidad, también presenta cinco lesiones previas a la muerte en el hueso frontal y en los dos parietales.
A Benjamina podrían haberle acompañado en momentos de juegos los otros dos preadolescentes. El Cráneo 11 compuesto por 53 fragmentos recuperados durante años de excavación. Se corresponden con un chico que sufrió un fuerte golpe en la cabeza que, probablemente, le dejó tuerto. Sobrevivió. Se sabe porque el hueso dañado se regeneró. Y sufrió más golpes que impactaron en hueso, pero soldaron. Pero uno fue mortal. Una fractura oval que nunca curó. Así era la infancia en el Paleolítico medio.
El cráneo 3 esta formado por 34 restos. Se corresponden con una niña que murió en plena pubertad. Vuelven los golpes y la ‘mala vida’ de la prehistoria en pequeños con todo por hacer y un mundo por explorar. Presenta múltiples marcas de traumatismos ocurridos en diferentes momentos. Algunos soldaron. Cicatrizaron y siguió adelante. Pero en la nunca una «fractura circular penetrante» que no se regeneró pudo ser el principio de sus sueños rotos.
¿Fueron accidentales o intencionados? ¿Cuáles eran sus armas? Esto se aborda en la exposición con dos objetos. Una recreación de la jabalina de madera del yacimiento alemán de Schöningen, con una cronología similar a la de la Sima de los Huesos. O herramientas de piedra, el tipo bifaz del achelense. Se muestran reproducciones por ejemplo de herramientas recuperadas en Galería, yacimiento de Atapuerca que tiene cronologías que coinciden con la Sima de los Huesos y el nivel 10 de Gran Dolina.
pASADO Y PRESENTE
Un pasado de infancias truncadas que se combinan con elementos de hoy en día para invitar a la reflexión. «Yo creo que es la primera vez que en una exposición sobre evolución humana se combinan elementos del pasado y del presente, restos fósiles de 400.000 años con niños modernos y Peter Pan porque el pasado es algo que nos concierne, no es un tiempo cancelado».
Las referencias a una niñez rota de forma abrupta como las que resquebrajó la Guerra Civil, que se declaró un año después de la publicación de ‘Peter Pan y Wendi’ de J. M. Barrie cuya primera edición forma parte de la exposición. Ambos personajes forman parte de la muestra con sendas esculturas de un joven y una niña realizadas por Teresa Guerrero.
Referencias actuales de infancias rotas están en la imagen de Rafael Trobat que recibe al visitante. En 1998 tres niños, como preludio de los tres de la Sima que podrán ver en el interior de la sala, juegan en la barandilla del Malecón de Managua tras el paso del Huracán Mitch. Una imagen que no muestra la cruda realidad. Niños de la calle, ‘huelepegas’ que esnifan pegamento para olvidar unas condiciones de vida que, como a los tres jóvenes de la Sima, les ha robado la infancia dejando un reguero de sueños rotos.
Esta muestra podrá verse de manera gratuita en la sala Pieza única del Museo de la Evolución. Cuentan, además, con visitas guiadas del Equipo de Atención Educativa del Museo de la Evolución Humana que realizará visitas guiadas a la muestra a las 12.30 y a las 18.30 horas todos los días de apertura del museo.