El Correo de Burgos

Atalaya acogió a más de 2.300 personas en 2024 y duplicó el alumnado de su formación laboral

La entidad burgalesa publica su memoria de actividad anual, en la que destacan los frutos de su apuesta por la preparación en competencias profesionales, "clave en el proceso de integración de las personas migrantes". Cuenta con 170 voluntarios de diez nacionalidades

El presidente y la coordinadora de Atalaya, Tomás Gaitán y María Medrano, con la concejal de Servicios Sociales del Ayuntamiento, Milagros del Campo

El presidente y la coordinadora de Atalaya, Tomás Gaitán y María Medrano, con la concejal de Servicios Sociales del Ayuntamiento, Milagros del CampoECB

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La Asociación Atalaya Intercultural, fundada en Burgos en 2002, atendió el año pasado a 2.317 personas en su despacho de acogida, puerta de entrada a sus servicios en la que brinda acompañamiento integral que incluye atención a las necesidades esenciales y bienestar emocional. 1.392 beneficiarios acudían por primera vez.

En suma, se llevaron a cabo 5.196 acciones para asistir a personas de 66 nacionalidades diferentes, aunque los lugares mayoritarios de procedencia fueron Colombia (26,9%), Venezuela (11,9%), Marruecos (11,2%), Perú (8,5%), Ecuador (5,04%) y Argelia (4,18%). La mayoría de las personas atendidas tenían 36 años o más (45,5%), seguidas por el grupo de 18 a 35 años (40,2%) y menores de 18 años (14,3%).

La propia entidad destaca, de entre los programas desarrollados -con la colaboración de hasta 170 voluntarios-, los frutos del destinado a formación y empleo, pues los cursos de competencias profesionales duplicaron su alumnado, que pasaba de 86 en 2023 a 167 en 2024. Desde Atalaya celebran esta tendencia, pues consideran que "esta formación es clave actualmente en el proceso de integración de las personas migrantes". 

A este incremento contribuía la incorporación de nuevos talleres específicos como los de manejo de plataformas elevadoras o prevención de riesgos laborales en plataformas y alturas, que elevan a ocho los cursos ofertados.

Este programa incluye además un servicio de mediación laboral, por el que pasaron 1.018 personas. Se realizaron 107 entrevistas de trabajo que derivaron en la integración laboral de 84 usuarios. La asociación persigue ahora el reto de encontrar nuevos apoyos que les permitan aumentar estas cifras y traslada el testimonio de sus usuarios para evidenciar el éxito de la propuesta. Isabella, por ejemplo, realizó el curso de cocina: "Desde el primer día me sentí acogida en un ambiente cálido y lleno de aprendizaje. No solo mejoré mis habilidades en cocina, sino que también compartí experiencias con personas de diferentes culturas. Ha sido una experiencia enriquecedora que me ha dado confianza y motivación para seguir aprendiendo. Estoy muy agradecido por esta oportunidad".

Por otra parte, el área específica de cobertura de necesidades básicas proporcionaba vestimenta adecuada para el clima de Burgos (758 entregas de ropa a 622 personas) y alojamiento temporal en cuatro viviendas de acogida para 35 personas.

El programa de Intervención Socioeducativa ofrecía clases de español, en seis niveles y dos turnos, a 475 personas. También procuraron refuerzo educativo para 176 menores y jóvenes, además de organizar actividades de ocio y campamentos de verano.

La Asesoría Jurídica de Atalaya Intercultural proporcionaba ayuda para realizar 422 tramitaciones, atendía 239 consultas jurídicas y acompañó 57 regularizaciones de situación administrativa.

Además, 61 mujeres participaron en la iniciativa 'Cuidarnos juntas', un "espacio de encuentro y apoyo para mujeres migrantes, enfocado en el empoderamiento y la sororidad". 61 mujeres participaron en este programa.

"A pesar de las necesidades que se atienden en la sede de Atalaya Intercultural", según señalan desde la propia entidad, su coordinadora desde el año pasado, María Medrano, destaca "la alegría que reina por los pasillos y por las aulas" y considera crucial "protegerla a toda costa, puesto que estamos acompañando a personas para las que el rato que pasan aquí es un alivio de sus enormes preocupaciones". Se trata, pues, de "un tiempo maravilloso para la acogida y la integración que se celebra con el Cafetín de Atalaya y que permitió servir 17.156 tazas" en 2024.

También el año pasado el sacerdote jesuita -comunidad a la que pertenece la agrupación-, Tomás Gaitán, tomaba las riendas con el cometido de su labor muy claro: «Nuestra razón de ser son las personas a las que nos debemos y que vienen buscando oportunidades que les permitan vivir con la dignidad y el derecho que, por circunstancias, no han podido desarrollar en su país». El responsable de la entidad asegura, además, que dada la intensidad del movimiento migratorio, su propósito de "encarnar el principio evangélico" de acogida se hace "más necesario que nunca" y recuerda con agradecimiento el apoyo ciudadano masivo recibido en noviembre de 2024, cuando Vox quiso recortar los fondos municipales a Atalaya y otras ONG del sector. 

En cuanto a financiación, en 2024, los ingresos de Atalaya ascendían a 168.655,87 euros y sus gastos, a 168.497,54 euros. Los primeros provienen principalmente de administraciones autonómicas y locales (24%), fundaciones y obras sociales (39%), y patronos, socios y donaciones (35%). Los gastos se distribuyen en personal (45%), aprovisionamientos (33%), otros gastos de actividad (19%) y ayudas monetarias (2%).

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