Así es Patrimonio de la Luz: Un viaje por las canteras de las que se extrajo la piedra para crear la Catedral de Burgos
En las canteras ubicadas entre los municipios de Hontoria de la Cantera, Cubillo del Campo y Tornadijo se extrajo piedra desde la época romana y con ella se construyeron cientos de edificios. Algunas de sus galerías se pueden visitar y conforman un recurso turístico único
Interior de la galería Catedral, una de las zonas visitables de la cantera.
A tan solo veinte minutos de Burgos, entre los municipios de Hontoria de la Cantera, Cubillo del Campo y Tornadijo, se encuentra el conjunto monumental bautizado como ‘Patrimonio de la Luz’. El espacio está conformado por las antiguas canteras de las que se extrajeron las calizas con las que se construyeron los sillares de la Catedral de Burgos y edificios como el Arco de Santa María, la Casa del Cordón o el Monasterio de las Huelgas así como cientos de edificios del patrimonio burgalés y del norte de la península.
Burgos
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Virginia Martín
«La piedra que da forma a estas canteras es una caliza muy blanca, uniforme y dúctil, además de muy resistente al frío, al viento y a la lluvia y a la nieve. El color blanco de estas calizas, su relativamente fácil moldeado y extracción hicieron que fueran el elemento ideal para el gótico y es que la luz que refleja la piedra blanca casaba a la perfección con este estilo arquitectónico», apunta Gabriel García Agudo, responsable del proyecto Patrimonio de la Luz.
Con cuarenta años de experiencia en el sector turístico, es uno de los grandes conocedores de las canteras. «Hasta 300 edificios están construidos o cuentan con piedras de estas canteras», recuerda.
Vista de una de las galerías de la cantera.
Visitar las canteras de las que «se extrajo piedra desde la época romana», es realizar un viaje al centro de la tierra, una experiencia que te hará sentir parte de la historia. Un recorrido por el alma de la casi totalidad del patrimonio burgalés y parte del norte de España. Un espacio que, siglos después, fue cárcel y almacén de explosivos durante la postguerra española.
En 1994, el Ministerio de Defensa decidió clausurarlo, aunque hasta 1998 no se declaró lugar sin interés militar. En 2004 se terminó de eliminar el cordón de seguridad y el medio centenar de militares que permanecían en el espacio pasó a otros destinos. Hoy es un túnel del tiempo por el que se cuela la luz creando un laberinto mágico.
«La piedra se sacaba a mano con picas. Una vez definido el bloque, los canteros introducían maderas en los bordes que llenaban con agua para petar la piedra. Cada metro cúbico eran 2.400 kilos de peso, por lo que la extracción debía ser con animales y las carretas se movían con bueyes de más de setecientos kilos. Ya en Sarracín había expertos que bajaban con otra pareja de bueyes para subir el alto de La Varga», apunta García Agudo.
De la extracción y el transporte surgían problemas y retos como que «la piedra levantara a los bueyes que tenían que transportarlas, caídas de bloques o desprendimientos de galerías, pero no contamos con documentación que avale alguna muerte en el interior de las canteras», explica el experto. «En Cubillo del Campo hay hoy en día cinco personas que trabajaron en estas instalaciones», recordó. Otro de los retos era la colocación de las piedras en altura en los diferentes edificios. «Lo más lógico es pensar que edificios como la Catedral de Burgos se crearían mediante rampas, grúas y el vaciado de interiores». De hecho, la Catedral «está en una rampa, por lo que es un lugar en el que especular con esa opción».
Vista interior de la galería El Pozo.
Sobre quién o cómo se trabajaba posteriormente la piedra «se sabe muy poco», apunta el experto. «Se especula que algunos artistas visitaban el entorno y trabajan en el interior, a pesar de que muchos de esos creadores como Felipe Bigarny, Juan de Vallejo o los Colonia tenían sus propios talleres», señala García. «Tal vez la piedra se trabajaba mejor en el interior. Creemos que alguno de ellos sí desarrolló aquí sus obras como Diego de Siloe o Felipe Bigarny».
El conjunto monumental ‘Patrimonio de la Luz’, en el que se forjó gran parte de la historia de Burgos, está integrado por varias galerías excavadas en la roca caliza. Exactamente siete principales y algunas secundarias. A través de visitas guiadas se puede recorrer algunas de ellas. Los espacios sobrecogen por sus dimensiones kilométricas y por la grandeza del trabajo de los canteros. Sin duda, se trata de un lugar espectacular lleno de posibilidades, con rincones insólitos y escenarios únicos.
En 2015, la empresa Calizas de Burgos SL se hacía con la unidad productiva que incluía el derecho minero. Los socios emprendedores se percataron de que en esos espacios subterráneos abandonados había mucha historia y debían ser expuestos al público. En 2018 crearon Eventos Galerías Exclusivas SL y en 2020 se incorporó García Agudo, con quien arrancó la propuesta turística.
Oficialmente, las visitas se abrieron al público el día 1 de octubre de 2020 y de hecho el espacio fue presentado en Fitur solo dos años después. Sin embargo, en 2024, los creadores del proyecto turístico decidieron cerrar para repensar su explotación por la falta de apoyo institucional y porque era insostenible tenerlo abierto a diario.
En la actualidad hay abiertas dos galerías que son las que se muestran en la visita guiada: la Galería ‘La Catedral’, que es el espacio dedicado a la organización de eventos, congresos, exposiciones, conciertos y todo tipo de trabajos creativos de publicidad y rodajes y la galería ‘El Pozo’, una cantera que estuvo en explotación hasta mediados del siglo XX y donde se explican las distintas técnicas de extracción de la valorada piedra caliza desde el Medievo hasta la actualidad.
Para su vista es necesario hacer reserva previa a través de la web (www.patrimoniodelaluz.com) o por vía telefónica y requiere un mínimo de 8 -10 personas para que se realice la visita.