Verano a tope en los centros cívicos de Burgos con los Guardianes del Tesoro
Con el 99,3% de las plazas cubiertas en el programa estival, la futura dotación de Fuentecillas permitirá aumentar considerablemente la oferta al ser «uno de los grandes»
La concejala de Servicios Sociales, Mila del Campo, conversando con un grupo de niñas en el centro cívico de San Agustín.
Martín, Germán e Iker parecen indecisos. Se mueven por la ludoteca del centro cívico de San Agustín como pez en el agua. A gusto, como en casa, prueban diferentes juegos hasta que coinciden en el futbolín. «Llevo viniendo muchos años y esta es mi segunda semana», comenta Martín, encantado de la vida, porque «hacen actividades muy chulas y me lo paso muy bien».
Estos tres chavales forman parte de un selecto grupo: los Guardianes del Tesoro. Se reparten por San Agustín y por los otros seis cívicos de la ciudad. Cada semana, se meten en la piel de una civilización distinta. Ahora les toca la vikinga y parece que les gusta. Sobre todo cuando les toca ponerse manos a la obra. El lunes, precisa Germán, hicieron un barco y el miércoles un tirachinas.
A Iker le toca despedirse de sus compañeros. Era su cuarta semana y lleva varios años viniendo. «Contento» desde el principio, lo que más le gusta es el patio. Sin duda, echará de menos a los nuevos y viejos amigos con los que ha compartido juegos y risas este verano, aunque también tiene ganas de cambiar un poco de aires».
Iker, Germán y Martín se lo pasan pipa jugando en la ludoteca.
«A alguno le cuesta ir, pero luego te reconocen que se lo pasan fenomenal», asegura la concejala de Servicios Sociales, Mila del Campo, a sabiendas de que la oferta estival de los centros cívicos burgaleses no solo favorece la conciliación. También, y he aquí lo importante, «les encanta a los padres y a los niños». Hasta el punto de que «la mayor parte de ellos repiten».
Con cerca de 9.000 plazas ofertadas y un grado de cobertura del 99,3%, más de la mitad de los menores apuntados acudieron al servicio de ‘madrugadores’ y ‘continuadores’. «Todos los años nos damos cuenta de que es un recurso que se necesita», advierte Del Campo convencida de que «somos ejemplo dentro de Castilla y León» y, además, «en otras ciudades de España nos miran con cierta envidia».
Más allá de lo útil que resulta para las familias en materia de conciliación, el contenido pedagógico importa. No se trata de dejar a los niños a su libre albedrío ni mucho menos. Durante su estancia, tienen la posibilidad de «estudiar de una manera muy lúdica y compaginar determinados conocimientos o aprendizajes que les dan autonomía, responsabilidad y compañerismo». Aparte, «no están todo el día con las pantallas» y pueden «conocer nuevos amigos».
Hay amistades que afloran y otras que se refuerzan. Como la de Ainara, Martín y Jimena; compañeros de clase en el colegio Sagrado Corazón de Jesús. Tan bien se llevan que han decidido formar grupo para «estudiar cómo era antiguamente la tierra de los vikingos». No les pilla de nuevas porque ya venían con conocimientos previos desde el aula, aunque no deja de fascinarles. A Martín, por ejemplo, le encanta «el diseño de sus barcos».
Ainara, Jimena y Martín, en la biblioteca, aprendiendo sobre los vikingos.
Lo mejor, sin duda, es «hacer nuevos amigos y estar jugando todo el rato». Lo dice Ainara pero sus dos amigos coinciden. También les gusta salir a la piscina y cocinar, ya sean galletas o bizcochos, para luego demostrar sus habilidades culinarias en casa.
Salta a la vista que los chavales se lo pasan en grande. Motivación no les falta para que su imaginación eche a volar. De Oriente a Escandinavia, allende los mares cada semana. Y jugando en la calle, a la vieja usanza, con esas «guerras de agua» que tanto disfruta Martín. O dándose algún que otro chapuzón, muy de agradecer en plena ola de calor.
Después de aumentar el número de plazas casi un 3% respecto al año pasado para prestar servicio a 2.900 menores a lo largo del verano, la intención del Ayuntamiento es incrementar el cupo como nunca gracias al futuro centro cívico de Fuentecillas, que abrirá sus puertas «a principios de 2027» si las obras no se retrasan.
Todavía no se ha dimensionado el número de plazas que podría albergar de cara al verano, pero será «uno de los grandes». Tiene sentido, ya que se ubica en una zona con «mucha población juvenil». Por eso, precisamente, se adoptó también la decisión de habilitar un centro de día infantil que permanecerá disponible durante todo el año.
Mientras tanto, los centros cívicos de Burgos mantienen en plantilla a 300 personas. Durante la época estival, se lleva a cabo un refuerzo en el área infantil. No de personal, sino más bien una reestructuración para que el servicio resulte más eficiente. No en vano, hay que tener en cuenta las actividades para adultos se reducen considerablemente en comparación con los meses propios del calendario escolar.